La Auditoria Superior del Estado un Elefante blanco y un Congreso Omiso

Por: Benjamín Ustoa

San Luis Potosí tiene observaciones del orden de los mil millones de pesos, en 2016 los medios de comunicación no tuvimos acceso a las observaciones financieras y administrativas de los ayuntamientos y de los Poderes del Estado del 2015, pues fueron ocultadas por la Comisión de Vigilancia del Congreso del Estado.

Las causas son obvias pues los diputados locales Martha Orta (presidenta de la Comisión de Vigilancia) y Fernando Chávez (Presidente de la JuCoPo) tenían la encomienda de pasar por alto y ocultar las cuentas de los alcaldes “amigos” o que colaboraron en campaña con recursos. Además, de proteger todas y cada una de las transas de sus ex patrones Fernando Toranzo y esposa María Luisa Ramos Segura.

Que, por cierto, dejaron un cochinero en las compras de alimentos del DIF, pues adquirían de mayoreo a precio de menudeo. Los pocos pesos de más multiplicados por miles daban diferencias por varios millones de pesos. Y obvio que esto lo pasó por alto la ASE, pero a la Auditoria Superior de la Federación no se le escapó ese “pequeño” detalle.

Regresando al tema que nos atañe hoy, el tiempo demostró que quitar a Héctor Mayorga de la ASE no solamente fue un error, sino que fue un retroceso para la fiscalización en San Luis Potosí y vaya que Mayorga cometió errores garrafales, como cuando se le perdieron las pruebas originales de las irregularidades financieras del Famy, que de no haber pasado ese milagroso extravío aún estaría en el tambo.

Hoy en día San Luis ha superado la crisis de las instituciones, lo ha superado pero en sentido negativo. Pues de crisis hemos pasado a la inutilidad de las instituciones, la ASE hoy en día es un elefante blanco una agencia de colocaciones, donde se esconden y se lavan las tropelías de funcionarios. Y que cuesta 250 millones de pesos al año.

Incluso antes sólo se les acusaba de omisos, pero hoy en día la misma ASE es protagonista de usar los recursos públicos sin recato y sin orden. Estamos terminado el tercer mes del año y aún no se aclara cómo fue y el por qué la ASE se gastó 743 mil pesos en una cena de Navidad para los empleados. Ni vergüenza le dio al auditor que en tres ocasiones lo desmintieron de la explicación que había dado de ese recurso.

Pero, sabía usted que los diputados pueden quitar al auditor por cometer faltas como estas. Y habrá que recordar que en tribuna más de tres diputados se rasgaron las vestiduras pidiendo, exigiendo y hasta prometiendo llegar al fondo del asunto de los misteriosos 743 mil pesos para fiesta de Navidad.

Más allá de criticar este gasto de la ASE, tenemos que ser muy objetivos y decir que la Auditoria no cumple hoy en día su objetivo. No hay transparencia en su actuar, las auditorías no se dan a conocer como lo marca la Ley de Transparencia, está llena de recomendados que en el mejor de los casos checan tarjeta otros ni van, según las denuncias de los mismos empleados sindicalizados.

Este chiquero es producto de la falta de liderazgo que hay en el Poder Legislativo, donde pocos diputados han levantado la voz, mientras la mayoría son omisos, lo que no calculan los legisladores es que el mal ejercicio del auditor a todos tarde que temprano les afectará, pues no podrán ser juez y parte siempre. Al tiempo.

Mientras los diputados sigan solapando el reino de opacidad e impunidad de José de Jesús Martínez Loredo, San Luis Potosí seguirá siendo un estado líder en la lista de corrupción nacional. Qué diputado? Qué fracción parlamentaria asumirá el reto de regresar a la ASE la función por la que fue creada: La fiscalización y transparencia. Se acercan tiempos electorales, y si piensan los diputados que tienen segura su reelección me parece que carecen de sentido común.