¿Quién sigue? ¿A caso soy yo?

Por: Everardo González Castanedo

Los riesgos de ser periodista no son pocos, quienes nos dedicamos a esto sabemos que en el día a día se corre peligro, desde el mismo transitar de las calles uno puede caer en cualquier coladera. Hoy nos tiene aquí en la reflexión, la muerte de un joven reportero gráfico que fue secuestrado, luego torturado y finalmente asesinado con un disparo en la cabeza.

Este hecho ha marcado un antes y un después en la forma de hacer periodismo en nuestro estado, en más de 25 años que tengo de dedicarme a esto he recibido amenazas, me han hostigado y me han insultado, pero de eso a que asesinen a un camarada hay mucha distancia .

Y si bien no podemos acusar directamente a un responsable de este cruel asesinato, considero que las autoridades no han hecho su labor, por una u otra causa los protocolos de protección no funcionaron, las denuncias de el joven reportero no fueron escuchadas, sólo se les dio trámite burocrático, misma situación que me está pasando a mí.

La pregunta es la siguiente: ¿Cuántos casos como el de Daniel Castro tendrán que suceder para que esa protección a periodistas funcione de manera real o efectiva? ¿Hasta cuándo el gobernador del estado conservará a esa bola de inútiles que tiene en la procuración de justicia y en seguridad pública?

No se trata de pedir justicia para un reportero, se trata de poner un alto a la represión y a los atentados contra la libertad de expresión que han superado las amenazas para dar muerte a un joven reportero.

Habrá muchas teorías de las causas, el gobierno pensará que son eso se puede entretener a la Opinión Pública, lo cierto es que sólo capturando a los presuntos responsables el gobierno de Juan Manuel Carreras podrá recuperar algo de credibilidad.

Pero les pido un favor a toda la bola de burócratas… POR FAVOR YA NO MIENTAN.

El reto ahora es que funcionen los “protocolos de protección”, que deje de ser un discurso o trámites burocráticos y que sea una real protección a periodistas, pero esto no pasará si las autoridades siguen haciéndose tontas y engañándose con procesos burocráticos que solo sirven para perder tiempo.

Quiero terminar esta columna dando a conocer que yo por más de un año e venido denunciando amenazas; de ello lo saben en la Procuraduría General de Justicia; en la Comisión Estatal de Derechos Humanos; los diputados… pero qué creen… nadie ha hecho nada. Por ello me pregunto…

¿Quién sigue? ¿A caso soy yo?

Quiero agregar que para que en caso de que me pase algo, le sierva de ayuda a Juan Manuel Carreras y a sus trabajadores de la procuraduría lo siguiente:

NO TOMO
NO USO DROGAS
NO TENGO NEXOS CON NINGÚN GRUPO CRIMINAL