¿Qué les debes, gobernador?

Por: Elde Negro

Mientras esta columna se cocinaba, en el Centro Cultural Universitario Bicentenario eran entregados los premios de periodismo, desde aquí y con la mayor sinceridad, una felicitación a quienes día con día entregan su tiempo y hasta su vida (y ahí comienza el problema), a la noble labor de informar. La noche anterior, el martes, hubo un atentado en un bar del poniente de la ciudad, el cual se localiza a pocos metros de las oficinas de Código San Luis.

Luego del evento, circuló en whatsapp un mensaje que advertía que las oficinas del medio habían sido atacadas y se hablaba de una cartulina. Lo primero fue falso y lo segundo real: “”Siguete pasando de verga “PAULIN” y a la proxima vas hacer TU… Att C.D.N.”, decía tal cual el mensaje, con las faltas de ortografía y todo.

No se puede ejercer el periodismo y festejar sus premios cuando amenazan a un colega. Ahora, no estamos dando por cierta la amenaza literal, es decir, no tenemos certeza de que realmente el mensaje sea de quien dice ser.

Independientemente de eso, es inobjetable que existe un hostigamiento.

A María Luisa Paulín, directora de Código San Luis, se le hacen cuestionamientos de cuándo fue la titular del área de Comunicación del Gobierno del Estado en tiempos de Marcelo de los Santos, que si alguna vez orquestó el “secuestro” de una edición incómoda de La Jornada San Luis, que si existía censura a periodistas incómodos, o que si tenía a sus consentidos. Ni en tiempos de Marcelo, y ni siquiera en los de Toranzo, la prensa ha estado tan indefensa como con Juan Manuel Carreras López.
Esto va más allá del “si no pueden renuncien”, pues está claro que la ineptitud viene en paquete con el descaro y nadie renunciará a pesar de saberse, muy en el fondo, incapaz de proteger ya no digamos a todos los potosinos, ni siquiera al gremio periodístico amenazado con un protocolo efectivo para ello.

No le pondremos nombres, pues claramente los aludidos saben que son ellos. Es inexplicable que los altos funcionarios del Ejecutivo sean pasivos ante las amenazas claras y no tenga la mínima idea de cómo actuar ante un caso que pudiera generar un nuevo crimen. Pareciera que el nombre de Daniel Esqueda Castro no les dice mayor cosa.

Recordando nuevamente el sexenio de Marcelo, decía entonces ante hechos de violencia, “son casos aislados”, y la crítica a su irresponsable declaración no se hacía esperar.

Pues para como están las cosas ahora, el tiempo le dio la razón al panista. Un solo periodista muerto en este sexenio debió ser suficiente para que el gobernador diera un manotazo seco. Pero en su momento no lo dio, hoy no se ve que lo esté dando, y quién sabe si lo dará.

Ante las amenazas, lo menos que se esperaría es que hubiera protocolos reales, que sí funcionaran, que ante la urgencia pasaran por encima del papeleo burocrático y se garantizara la seguridad de quienes ejercen el periodismo, sin embargo eso no ocurre, y lo que es peor, ante la falta de seguridad también hay omisiones de la justicia.

Pese a todo, los responsables de la seguridad, los que hacen guerra sucia desde sus medios en redes sociales, y los que deberían garantizar el acceso a la justicia, siguen ahí. Seguramente el gobernador tiene una gran deuda con todos ellos.