Juan Manuel Carreras, engañado sobre protección a periodistas

De la necesidad de comunicar, nace la palabra. De la palabra nace la prensa, así de simple y sencilla es la labor de los medios informativos.

Por: Everardo González Castanedo

Hoy, San Luis Potosí vive una de sus peores crisis de seguridad y con ella, una de las etapas más oscuras para el periodismo potosino. Tristemente, cabe aclarar, esta etapa le tocó a Juan Manuel Carreras como gobernador del estado y con ello, la responsabilidad en gran medida, de la protección a las y los periodistas de San Luis.

Anteayer por la noche, corrieron rumores y verdades sobre un ataque armado a un bar en Lomas… curiosamente, a un costado de las instalaciones del medio informativo Código San Luis, que dirige María Luisa Paulín, férrea crítica del gobierno al haber conocido desde las entrañas institucionales, cómo se maneja a algunos medios y peor aún, cómo se “adapta” la información que le llega a la sociedad.

El saldo, un mesero herido, quien sin deberla ni temerla, recibió una bala en la espalda. Además, un presunto narcomensaje amenazando a Paulín.

Triste de por sí el hecho, más lo fue porque el ataque se dio unas horas antes de la entrega de los Premios Estatales de Periodismo, a manos del mismísimo Juan Manuel Carreras acompañado de rectores de varias universidades y funcionarios del gobierno.

Mucho temían los empleados de Comunicación Social de Gobierno del Estado, que algunos periodistas se manifestaran en contra de los ataques a la prensa, más aún cuando a más de un año del asesinato cobarde y absurdo del fotoperiodista Edgar Daniel Esqueda, la famosa Fiscalía no ha dado pormenores de las investigaciones, dando más preguntas que respuestas y brindándole la razón a los rumores de que el asesinato fue orquestado en alguna oficina gubernamental.

Sin demeritar en lo más mínimo el esfuerzo de las y los periodistas acreedores a algún reconocimiento, sí hubo cierta tensión entre los mismos al tampoco saber qué harían para reclamar por el ataque a Paulín. A final de cuentas, el evento pasó sin contratiempos y sólo con la tímida respuesta de un gobernador Carreras que condenó los hechos, vaya, sería el colmo que los hubiera aplaudido ¿no?

Pero más allá del hecho, la realidad es que los periodistas se encuentran totalmente abandonados a su suerte y sin ninguna protección oficial que sea cercanamente real a las necesidades.

El famoso por su ineficacia Comité para Protección a Periodistas y Defensores de Derechos Humanos, cobijado en Gobierno del Estado bajo la titularidad presunta del licenciado Hugo Ulises Valencia, titular del área de Derechos Humanos y Asuntos Jurídicos del Gobierno del Estado, sólo ha servido para cumplir el mandato federal de tener en la entidad un comité de dicha naturaleza y por la urgencia tras el asesinato de Edgar Daniel Esqueda, porque de eso a que realmente sirva, hay mucha diferencia.

En lo que va del año, el comité ha sesionado menos de tres veces, incluyendo cambios en algunas representaciones, pues por parte de la SSPE, el ex titular de la misma, el general Gutiérrez, sólo se dignó a ir a una sesión, la cual abandonó pretextando mucho trabajo, dejándole el paquete al área jurídica de la SSPE, quienes hasta el momento aún llevan ese tenor en la comisión y que ignora en totalidad lo que es el periodismo y sólo se aboca a tomar nota. En el mismo tenor esta la CEDH, quien sólo dice trabajar en los casos y… ya.

Por parte del periodismo potosino, sólo hay un representante impuesto por quién sabe quién. Curiosamente, el único periodista de a pie que en esos momentos estaba en el comité, era empleado de la SSPE en el área de comunicación social durante el año pasado, sin embargo fue despedido sin justificación alguna por el titular actual de la SSPE, el federalete Jaime Pineda, por lo que prácticamente el periodismo potosino no tiene presencia en el comité que está encargado de protegerlo.

Peor aún, el superior de dicho comité, el secretario general de Gobierno Caco Leal, jura y perjura que el comité protege a los periodistas, y que por un lado le dice a Juan Manuel Carreras que se está trabajando, mientras que por el otro hasta se da el lujo de llamar cobardemente mentirosos a los periodistas que buscan protección oficial ante amenazas latentes.

Triste y más preocupante, es que aunado a la agresión contra Código San Luis, se han registrado agresiones y amenazas contra al menos 10 periodistas en el estado, de los cuales algunos incluso han tenido que salir del estado y buscar protección federal. Por su parte, la SSPE ha manipulado la información asegurando que se protege a algunos de ellos, sin embargo ante la falta de elementos y de unidades, la protección es igual o peor que la que se da a cualquier cajero automático o tienda, o colonia, o bueno, a casi cualquier cosa. Es decir, ahí de pasadita.

En plena temporada electoral en uno de los ejercicios de este tipo que se ha visto empañado y manchado por amenazas y malquerencias de todos contra todos, los periodistas quedan en medio de la refriega, e insistimos, sin más protección que un padre nuestro y la bendición de dios.

Ya es momento de que Juan Manuel Carreras entienda que los periodistas de su estado están en riesgo, y que un premio a periodistas destacados no cuida ni protege a ninguno de ellos. Debe dejar de creerle a un gabinete que le ha mentido desde el principio y no pasar a la historia como el gobernador que dejó morir la libertad de expresión en el estado. Que aunque muchos medios critiquen su trabajo, es su obligación moral, constitucional, laboral y social, proteger esa libertad que se llama periodismo.

Hablando de ello, desde este espacio felicitamos a todas y todos los ganadores del Premio Estatal de Periodismo, aplaudiendo y reconociendo que desde las oficinas de Comunicación Social de Gobierno Estatal, exista imparcialidad en el asunto. Hay que aplaudir lo bueno, eso que ni qué.

A los y las compañeras acreedoras de algún premio, la mejor de las suertes y la consigna de que sigan así de profesionales.