DEL “YA GANAMOS” DE GALLARDO AL “YA PERDIMOS” DE LOS OTROS

Por: Elde Negro

El evento de cierre de campaña de Andrés Manuel López Obrador en San Luis Potosí confirmó dos cosas: primero, lo declarado por el candidato perredista a la Alcaldía de la Capital Ricardo Gallardo Juárez, en entrevista con Ciro Gómez Leyva haca unas semanas, que AMLO realmente no tiene gran fuerza en la zona metropolitana; y segundo, que el único proyecto que hubiera dado la pelea a la “gallardía” en San Luis Potosí era el de Cecilia González Gordoa.

Para su mala suerte, a Cecilia González Gordoa no le alcanzará la campaña para derrotar al gallardismo. El movimiento encabezado por el alcalde con licencia y su hijo que será diputado federal por el Distrito II, lleva trabajando más de 10 años junto con personas de colonias populares, moldeando un proyecto que ha rebasado por mucho las viejas prácticas de priistas y panistas.

La historia de cómo iniciaron en la política y su crecimiento es más que conocida y se puede pasar por alto, sin embargo, es imposible obviar que el proyecto gallardista no ha alcanzado su techo. La administración que está por concluir significó tal vez un pequeño traspié para Gallardo Juárez dado que hubo temas cuestionables que generaron dudas entre la gente, sin embargo, el próximo domingo, que muy seguramente logrará la victoria, significará borrón y cuenta nueva para su proyecto.

Ahora, en lo que se refiere a los otros candidatos, a priori parecía que Xavier Nava del PAN sería quien le competiría a Gallardo, sin embargo la lucha que tuvo con Leonel Serrato para ver quién era el representante del navismo, aunado a sus denuncias infundadas sobre supuestos actos de violencia contra su equipo de trabajo, acabaron por dilapidar su campaña que careció de propuestas reales.

Por su parte, Serrato también hizo una campaña enfocada en golpear a Gallardo y careció de propuestas. Su idea de que el voto en cascada le generará algún éxito también parece estar descartada, basta ver las fotografías del evento de hace unos días de Andrés Manuel López Obrador en San Luis Potosí. Si bien en la Huasteca tuvo gran convocatorio, en la zona metropolitana Morena no existe gracias a la aplanadora gallardista.

Entonces, ante este panorama, el proyecto que realmente pudo haber peleado algo a Gallardo era el de Cecilia González aunque cargaba con dos grandes problemas: el PRI y Mario García Valdez; y si a esto se le suma el más reciente antecedente electoral en la capital, la cosa desde el principio no pintaba bien.

Cecilia apareció como una candidata seria, con algunas propuestas aunque como todos, también cometió errores en la campaña. Es decir, para pelear algo (y por algo entiéndase, no irse hasta el tercer o cuarto lugar), la priista tuvo que haber hecho una campaña perfecta, pues arrancaba ya con negativos gracias al descrédito de su partido y a sus impresentables.

El candidato del Verde, Alejandro García Moreno, si bien por descarte aparecía desde el principio como el gran perdedor, tuvo un acierto que de rebote pudiera generarle beneficios a Gallardo. En el debate organizado por el Ceepac cuestionó a Nava y a Serrato con los argumentos que perfectamente pudo haber utilizado el perredista si hubiera asistido. Su candidatura podrá generarle poco al Verde, tal vez no alcance a meter ningún regidor, sin embargo logró incomodar a los navistas en la contienda.

CORRUPTO Y DELICADO

El trabajo que realiza la Auditoría Superior del Estado provocó que un diputado al que ni en su partido lo quieren, se molestara sobremanera al saberse fiscalizado, ya que está quedando demostrado el mal uso que le dio a una buena cantidad de dinero público.
Ha pretendido que la Auditoría le “perdone” la reintegración de esos recursos bajo la amenaza de utilizar a los medios de comunicación para golpear a la auditora y a la institución. Para ello, trata de informar sobre un accidente sufrido hace algunos meses por la titular del órgano fiscalizador argumentando que conducía en estado de ebriedad.

Del accidente, en su momento tomó conocimiento la autoridad competente no encontrando alguna irregularidad. El problema hasta aquí es la actitud que tomará la ASE al respecto, pues lo menos que se le puede exigir es que no caiga en distracciones ni provocaciones.

El órgano fiscalizador no debe doblar las manos ante las amenazas de alguien a quien le es incómodo su trabajo, y más aún, pronto debe haber castigo para los responsables del mal uso del dinero público.