Nueva ley coadyuvará a bajar los combustibles

gasolina05Una vez realizados los cambios constitucionales para que la competitividad sea una responsabilidad de Estado, el Senado prepara un gran debate con el objetivo de que la ley correspondiente  garantice la baja en los precios, en especial de comestibles, lo cual permitirá mantener un control sobre la inflación.

Así lo afirmó el senador perredista Armando Ríos Píter, secretario de la Comisión de Comercio y Fomento Industrial, al referir que existen estudios donde se indica de manera puntual que si se logra “una mejor regulación y una menor concentración en estos mercados, se podría mejorar el ingreso en hasta 6 puntos porcentuales del ingreso de un padre de familia”.

Al hablar sobre los trabajos de dicha comisión  destacó, entre uno de los principales logros, que se ha garantizado la autonomía a la Comisión Federal de Competencia  y de tribunales especializados para analizar los temas de competencia.

Ahora, enfatizó, la Comisión se prepara para un amplísimo debate sobre la Ley Federal de Competencia, “queremos garantizar que, para la gente, el huevo, el pollo, la leche, la tortilla, las medicinas, tengan mejores condiciones de precios”, toda vez que debido a una competencia desleal es en estos sectores se afecta más la economía de las familias.

Puntualizó: “Son los que más le duelen al padre de familia, los que más le interesan a la madre soltera, estos mercados, que son en donde están los productos básicos, pues terminan siendo altamente concentrados. Solamente por poner un ejemplo: La leche tiene solamente dos empresas que proveen en este país. Esto nos da una condición de oligopolio, como le llaman los economistas, que al final de cuentas genera precios muchos más altos”.

Ríos Píter indicó que al lograr mayor competitividad y menores precios, se incide directamente para un mayor y mejor control de la inflación.

Refirió que en el primer informe al cuarto mes de actividad económica se revela un grave problema, pues existe un crecimiento de apenas 0.8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), lo cual es preocupante si se compara con el mismo periodo para el año pasado, de poco más de 4 por ciento de incremento del PIB.

“Esto nos habla de un foco de alerta, de un foco de preocupación –subrayó-, que tendremos que revisar,  sobre todo si ponemos en este contexto de bajo crecimiento, con el incremento que ha presentado la canasta básica, con el incremento que vemos de la inflación”.

El legislador guerrerense apuntó que la inflación se ubica en alrededor del 4 por ciento, pero en los alimentos, de manera particular, el incremento ha sido exponencial.

Señaló que el tomate ha tenido crecimiento en su precio de alrededor del 200 por ciento, en este mismo esquema se encuentran el huevo y la leche.

Por tanto, concluyó, es el alza en los alimentos, en los productos en la canasta básica los que inciden en el incremento de la inflación.

Se trata, refrendó, de una doble preocupación pues no  se  generan ingresos suficientes para la gente y, además,  se registra un incremento en la canasta básica.

“Por eso necesitamos que haya competencia en esos mercados. Si nosotros no logramos que haya una competencia clara, que disminuya los precios, al final de cuentas quienes terminan pagando los platos rotos de esa mala regulación, de esa condición de concentración que existe en los mercados, son los padres de familia, y desafortunadamente los que menos tienen”, destacó el legislador por el Sol Azteca.

En este contexto, consideró que legislar en la materia es prioritario para México,  “pareciera ser inteligente, si es que verdaderamente se quiere hacer una Cruzada contra el Hambre, no solamente que se esté pensando en despensas, no solamente que se esté pensando en políticas asistencialistas sino en cambios estructurales, que terminen teniendo un impacto de mediano y de largo plazo, para las familias mexicanas”.

La renovación de la Ley de Competencia, abundó Ríos Píter,  debe convertir a la competencia “en una punta de lanza”, para mejorar los ingresos de los consumidores y su capacidad de consumo y, al mismo tiempo, a favor de la innovación y la participación de nuevos actores, especialmente en esos nichos de la micro y la pequeña empresa, que hoy representan más del 70 por ciento del empleo, indispensables en la detonación de la actividad económica del país.