Recordando a dos figuras de la lucha libre mexicana

cronista

Qué tal amigos de Agencia de Noticias de San Luis Potosí, es un placer estar nuevamente presentando esta columna, que espero sea de su agrado.

La lucha libre mexicana se vistió de luto por la pérdida de dos personajes, que sin duda fueron unas auténticas leyendas en el pancracio. Una de ellas impartiendo justicia, y la otra, siendo un luchador activo. Primero comentaremos algo del gran referí que fue José Luis Castillo, mejor conocido como el Chocolate Amargo, este personaje se hizo popular en la empresa AAA, y en la esporádica empresa ENESMA, en las cuales fue el referí estrella. Un buen ser humano dentro y fuera de las arenas, distinguió al gran Chocolate. Recuerdo que lo conocí de manera personal en un viaje a la ciudad de Durango, ya que yo fui parte de la mencionada empresa ENESMA, funciones que trasmitió el canal privado 52 MX.

Esa vez que les menciono, al subir al camión como viajaba el elenco completo, Villanos, Huracán Ramírez Jr., Rayman, Axel -nieto de El Santo-, Kung Fu Jr. y directivos de la empresa, como el señor Marcos Medina y la periodista María Teresa, del mismo apellido, etc., etc.  Al no haber lugar donde sentarme, el Choco me dijo amablemente “Siéntate aquí, pareja” recorriéndose hacía la ventanilla, dejándome el asiento del pasillo. Comenzamos a platicar y le dije que yo era uno de los luchadores participantes del cartel y le di mi nombre, y él me contestó “que bien, es un gusto conocerte, como lo es cada que conozco a un compañero aunque sé que no es nuevo, pero por algunas circunstancias no nos conocemos de manera personal” y así nos fuimos hasta la ciudad de Durango, platicando de anécdotas tanto de él como de un servidor.

Quiero decirles a ustedes, amigos de Agencias de Noticias, que el Chocolate Amargo, como se le conoció a este gran referí, fue él que impartió justicia arriba del ring en la lucha en la cual, el Perro Aguayo padre, le ganó la máscara al macho de lagos, Máscara año 2000. Le ganó la máscara en una función de las llamadas Triple Manías, para que se den cuenta de la calidad de referí que era este gran ser humano.

Y por último, les voy a contar una anécdota. El Chocolate me dijo “oye pareja, yo conocí a tu papá y fui réferi  varias luchas en la arena Xochimilco, allá por el 1984”, y le contesté yo “Ah caray, mi padre no fue luchador, yo soy el primero, al menos en mi familia en portar ese nombre, el cual llevo hoy en día” y agregué, “era yo mi estimado Chocolate, y en ese tiempo le trabajé a un señor que se llamó José Monterrubio, y fue cuando era presidente de la comisión del DF era el señor Rafael Barradas Osorio” y después, contestándome sonriente “¿Ya ves pareja? ¡Qué chico es el mundo! Ya nos conocíamos”

Descansa en paz este gran referí, que sin duda alguna ya estará al lado de los grandes personajes de la lucha libre mexicana que se nos han adelantado en el camino.

Juan Alvarado Nieves, mejor conocido como El Brazo, fue llamado por el creador, porque le faltaba un luchador que la prendiera como se dice en el argot luchístico. Este gran gladiador, que al inicio de su carrera dominaba la técnica y el cambio de rudo, tanto sus hermanos como él, se convirtieron en unos sanguinarios gladiadores. No había lucha en la cual no corriera la sangre sin importar a quien tenían enfrente, lo mismo daba tener de rivales a los Misioneros, a los Villanos, Tigres del ring, Fantásticos cadetes del espacio, y cualquier estrella consagrada. Llámese un Canek, Perro Aguayo, Mil máscaras o Dos caras, etc. Después de conquistar la gloria como trío en el Toreo, tuvieron aquella lucha de máscaras contra máscaras en Monterrey, Nuevo León, en contra de los Villanos, I, IV y V. Combate que perdieron y por lo mismo tuvieron que despojarse de sus preciadas máscaras, dando a conocer los rostros de Jesús, José y Juan Alvarado Nieves. Muchas de las veces, cuando un luchador llega a perder su máscara, puede significar el fin de su carrera o del personaje, pero en este caso no fue así. Los Brazos siguieron luchando sin máscara y en el lugar de estrellas que eran. Juan Alvarado El Brazo, fue sin duda un luchador con una chispa que le agradaba a la afición, sin importar que fuera rudo.  Fue un gladiador muy innovador, porque después de esa imagen de ser un luchador del bando de los malos, muy agresivo, se convirtió en un luchador carismático. Como olvidar los personajes que sacó tipo parodiando a Latín Lover, él se hizo llamar “Latín boiler”, a La Parka lo parodió como “La Puerka”.

Juan Alvarado, fue aparte de sus deberes de luchador, coordinador de la empresa AAA y daba muy buenos consejos a todos los promotores para poder sacar de muy buena calidad sus eventos, así como a los mismos luchadores, como tener un mejor rendimiento. Estoy seguro de que mucha gente va a extrañar a este maestro consagrado del ring.

En una función en San Juan de los Lagos, luchando con el último de sus personajes, el cual era “La Braza”, de estilo exótico, platicaba y decía con mucho gusto que los Juanes en la lucha libre era sinónimo de ser un buen luchador.

Descanse en paz Juan Alvarado Nieves, “El Brazo”.

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Bueno, me despido, contándoles que la lucha libre está teniendo cierto repunte y eso es bueno, ya que es de sobra conocido, que este deporte después del fútbol, es él que más gusta a la gente de nuestro querido México, que en estos momentos los aficionados están con “el Jesús en la boca” porque nuestros futbolistas han puesto el riesgo la calificación al Mundial del equipo mexicano. Confiamos en que al final, estarán allá en Brasil dándonos buenas emociones.

Y recuerden amigos, la lucha libre en vivo se disfruta más. No dejemos de apoyar este hermoso espectáculo, ya que es parte de nuestra cultura. ¡VIVA LA LUCHA LIBRE!