sábado, 25 de septiembre de 2021

Esos héroes desconocidos

  • diciembre 12, 2013

Gustavo-Mares

 

POR: Gustavo Mares

El pasado sábado por la noche, durante un festejo taurino celebrado en Xuilub, en el municipio yucateco de Valladolid, el novillero Laureano de Jesús Méndez Uh perdió la vida.

Le salió a un toro de dudosa procedencia con el que el valiente torero, de 29 años de edad, con mucho corazón quiso buscar la fama… y encontró la muerte.

El burel lo derribó y ahí en la arena le tiró un certero derrote que le penetró por el ojo derecho y le rompió el cráneo.

En esas plazas de Dios no hay ni siquiera una ambulancia, mucho menos una enfermería. Alguien prestó su coche para trasladarlo a un centro de salud. Fue llevado en la cajuela del automóvil y un día después, la madrugada del domingo, expiró.

Laureano de Jesús jamás pisó una plaza de primera. Jamás supo lo que es lidiar una res de una vacada de prestigio, pero aun así, soñaba con algún día llegar a ser figura del toreo para poderle dar a su familia una vida decorosa, económicamente hablando.

Tras la tragedia, muchas voces se han proclamado para tratar de legislar o modificar las condiciones en las que se presentan estos toreros allá en el sureste de nuestro país, donde tienen muchas ganaderías no registradas o incluso a sus propios subalternos.

Sin embargo, los toreros están hechos de un material diferente. Cualquier otra persona no saldría a un ruedo sabiendo que a muchos kilómetros de distancia no hay ni siquiera una farmacia. Pero ellos, esos hombres que semana a semana se juegan la vida como si no les perteneciera, dejan de lado todo eso que podría significar para ellos la vida misma, con tal de salirle ‘al de negro’ en pos de la gloria y la fama.

Vestir de luces es un apostolado al que muy pocos le entran. Y es que el toro no distingue entre las figuras o los toreros incipientes. Embisten y traen en las astifinas cornamentas a la ‘huesuda’.

En ese peligro radica la grandeza del arte de lidiar reses bravas. Algún día el inconmensurable Luis Procuna dijo ‘el toreo es el único arte donde los errores se pagan con la vida’.

Hoy, en este espacio, hemos querido rendir un pequeño, pero muy sentido homenaje a todos los ‘Laureanos’, que en pos de su inmensa afición han regado con su sangre los ruedos de cualquier escenario de nuestro país por modesto que este sea.

Antes que el torero nacido en Peto, Yucatán, otros hombres que vistieron de luces han ofrendado su vida y su integridad física en aras de poder pegar un lance que les haga inmortales en el cariño y en la mente de los aficionados.

Descanse en paz este torero que vio truncado su sueño de ser figura y venga desde aquí un reconocimiento a todos los hombres que se juegan la vida con gran afición.

Podrá gustar o no el estilo de determinado diestro, pero su vida, al igual que la de cualquier ser humano, es muy valiosa y al ponerla en riesgo ante un toro bravo merecen todo el respeto del mundo.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Quién le brindará un toro a Juan Luis Silis en los próximos días?

Comentarios: tavomares@hotmail.com


© Copyright 2021