jueves, 23 de septiembre de 2021

Aniversario de la Promulgación de la Ley General de Población

  • enero 7, 2014

PROMOCION-CIUDADANA----(1)

San Luis Potosí, SLP.- Los lineamientos que han regido la Política Nacional de Población desde hace cuatro décadas se establecieron en la Ley General de Población publicada el 7 de enero de 1974 por el entonces presidente Luis Echeverría Álvarez. A partir de ese momento se ha reconocido la necesidad de conducir los fenómenos demográficos en armonía con la política económica y social del país, coadyuvando principalmente al control del crecimiento poblacional así lo definió la Mtra. María Teresa Galicia Saldaña, Secretaria Técnica del  Consejo Estatal de Población en San Luis Potosí.

La Política de Población de 1974 fue necesaria y oportuna en ese momento, cuando la tasa de crecimiento demográfico del país alcanzó uno de los niveles más altos del mundo, lo que implicaba que la población se duplicaría en tan sólo 20 años. Asimismo, los lineamientos de la Ley se basaron en una política profundamente humanista que ha sustentado sus acciones en el reconocimiento, promoción y respeto de los derechos humanos fundamentales, como son los relativos a la libre elección en materia reproductiva y la libertad de tránsito y asentamiento, entre otros.

La titular del COESPO especificó  que el éxito de la Política de Población, medido por la disminución de la tasa de crecimiento demográfico, permitió reducir las presiones sobre los recursos destinados al desarrollo, a la vez que contribuyó a la expansión de las libertades, al derecho a decidir sobre el número y calendario de su descendencia, a gozar de una vida saludable y a tener embarazos con menores riesgos. Lo anterior ha favorecido, a su vez, el ejercicio de otros derechos como el de la educación, la alimentación, la vivienda, el disfrute de un medio ambiente limpio, el trabajo y la seguridad social, y la no discriminación.

De este modo, a cuarenta años de publicada la Ley General de Población, el perfil demográfico del país ha cambiado de manera muy importante. La esperanza de vida al nacimiento de la población mexicana que en 1974 era de 64 años, para 2014, según las proyecciones de población del CONAPO, se estima en 74.7 años. En los hombres, la esperanza de vida se incrementó más de 10 años, al pasar de 61.7 en 1974 a 72 años actualmente. Por su parte, las mujeres viven hoy 11 años más en promedio que en 1974, ya que en ese año su esperanza de vida era de 66.4 y en 2014 se estima de 77.5 años. Por otro lado, la tasa bruta de mortalidad que en el año referido era de 8.7 defunciones por mil habitantes, hoy se estima en 5.7, en tanto que la tasa de mortalidad infantil, que en el año 1974 era de 66.07 defunciones por mil nacidos vivos, en 2014 se estima en 12.39, aunque esta cifra es significativa, se reconoce que todavía queda mucho por hacer.

De igual modo, la tasa global de fecundidad ha bajado aproximadamente 77.7% al pasar de 6.11 hijos por mujer en 1974 a 2.20 en 2014, según las nuevas proyecciones de población. También la tasa bruta de natalidad ha disminuido drásticamente de 40.3 hijos por mil en 1974 a 18.7 en 2014, es decir una reducción de 15.5%.

Como resultado de la baja en la fecundidad y la mortalidad, se desaceleró el ritmo de crecimiento demográfico del país. La tasa total de crecimiento bajó 1.8 puntos porcentuales entre 1974 y 2014, al pasar de 2.92 a 1.09 por cien. El crecimiento natural y social también disminuyeron, al pasar de 3.15% a 1.30%, y de -0.24% a -0.21% respectivamente.

Aún cuando las atribuciones y competencias que la Ley asignó a la política de población en el pasado fueron muy útiles, hoy en día resultan insuficientes para encarar los actuales desafíos poblacionales. A cuarenta años de la instauración de la política de población vigente, México enfrenta problemáticas distintas. Para hacerles frente y estar a la altura de los nuevos desafíos poblacionales como la migración, el envejecimiento, la fecundidad de reemplazo, la equidad social y un patrón de distribución poblacional en el país que contribuya decisivamente al desarrollo regional sustentable; es imprescindible revisar los marcos jurídico e institucional de la política de población para modernizar sus estructuras y operación.

También es indispensable promover reformas para reconocer la protección de los derechos humanos como un principio fundamental de la política de población. Además, es necesario asignar a la política de población las competencias indispensables que fortalezcan la visión de la planeación demográfica a largo plazo, mediante la integración de criterios demográficos en la planeación de corto plazo del desarrollo económico y social del país, para que se reconozcan las oportunidades, las inercias, las inequidades y los costos del cambio poblacional.

En esta nueva etapa, resulta crucial revalorar la organización y el funcionamiento del Consejo Estatal de Población y a nivel federal del CONAPO, mediante estudios rigurosos de evaluación de la política de población, para identificar, lo que debe continuar, lo que debe cambiarse y lo que debe desecharse. También es necesario fortalecer el poder de convocatoria de su Secretaría General, asignándole presupuesto y patrimonio propios, para poder así coordinar y movilizar a una gran variedad de instituciones hacia los objetivos de la política de población y alcanzar una efectiva coordinación institucional, solo así, se podrán distribuir más equitativamente los beneficios derivados del cambio poblacional entre las personas, las generaciones, las familias, los grupos sociales y las regiones, para edificar el México que todos queremos.


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