domingo, 26 de septiembre de 2021

Michoacanos acorralados en la zona de disputa

  • enero 13, 2014

violencia en michoacán

San Luis Potosí.- Estamos a cientos de kilómetros  de distancia, entre San Luis Potosí y Michoacán. Las voces desesperadas de quienes padecen en carne propia la ola de violencia, claman por ser escuchadas.

Carmelo, por llamarlo de alguna manera, utilizó el Facebook, para contarme su historia. Desde hace meses su vida y la de su familia cambió. Vive en el municipio de Buenavista, a 30 minutos de Apatzingán, lugar en donde en las últimas semanas se ha recrudecido la violencia.

Hace unos meses, Carmelo, me contaba que ya no podían salir a la calle, por temor a ser alcanzados por una bala perdida, que incluso habían tenido que dejar de trabajar. Después los grupos de autodefensa, recuperaron el lugar, y pensaron que había llegado la tranquilidad, para cientos de familias, que de la noche a la mañana quedaron acorraladas en la zona de disputa de grupos criminales.

“Pues aquí hay tranquilidad, normal, aquí está curado, hay autodefensas” dijo Carmelo con cierto alivio, porque a tan solo 30 kilómetros, en Apatzingán, dice que las cosas ya se salieron de control.

Hay datos que por no ponerlo en riesgo, no debo dar a conocer. Pero Pedro sabe lo que es sentir la impotencia de la injusticia y la nula actuación de las autoridades. Hubo un momento en el que pensó huir de ahí y volver a comenzar de nuevo, pero no lo hizo porque las condiciones económicas en México, no le darían la oportunidad de garantizar la supervivencia de su familia.

En esta región la mayoría trabaja en parcelas en donde se cultiva el limón. Son los principales exportadores de este producto para el interior de la república mexicana y los Estados Unidos de Norte América. Pero por temor a los bloqueos armados, pararon sus labores.

“Pues es que en veces los dueños de los empaques de limón nos dicen que no vayamos a cortar que porque a lo mejor hay bloqueos y no dejan pasar los cítricos”, me cuenta Pedro, que hay momentos en los que todo parece volver a la calma,  “pues dicen que mañana si  vamos a cortar limones, ojalá y si amiga, para comer”.

Hoy Carmelo está desesperado, porque tienen 4 días sin gas. Muchos de los servicios eran surtidos en Apatzingán, y como esto varios alimentos ya no llegan a la región.

Este michoacano contó su historia  aunque sabe que esto no cambiará la mente de los criminales y las acciones del gobierno, pero si busca concientizar a México de lo que se ha convertido, y de lo que se sufre cuando se está acorralado por la violencia.


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