22 julio, 2026

Leopoldo Casasola vuelve a las combinaciones de postín

12 marzo, 2014

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GUSTAVO MARES

‘Llegar a la cima es muy difícil, pero haber llegado, caer y luego hacerlo de nuevo, es todavía más difícil, pero lo voy a lograr’, afirma el diestro texcocano Leopoldo Casasola, quien este sábado actuará en Tula, en un cartelazo de lujo al lado de Joselito Adame y Octavio García ‘El Payo’ para lidiar toros de El Vergel.

Cuando este torero tomó la alternativa en 2001, gran cantidad de éxitos se sucedieron en cascada. Sin embargo, algo pasó y poco a poco los triunfos se fueron apagando.

‘La verdad todo me llegó muy rápido y me subí a un ladrillo. Pagué el precio y poco a poco las cosas se pusieron muy complicadas.

‘Lo que más me pudo fueron mis actuaciones en la México, porque cuajé muchas faenas que no pude rubricar con el acero. Dejé escapar triunfos de dos orejas y eso te pasa factura.

‘Tras la faena que le realicé a Jolgorio, de Rancho Seco, que pinché, decidí hacer un paréntesis en mi carrera’, confiesa Leopoldo, quien se sumió en una fuerte depresión.

‘Me sentía mal por todo lo que había pasado en mi carrera. Además, ya me había casado y tenía a mi hija. Ese fue un factor fundamental porque como las cosas no se daban bien yo no quería que le faltara nada a mi hija y tuve que buscar otros caminos más seguros.

‘Es que como torero si no triunfas, es complicado tener una regularidad lo que se traduce también en regularidad económica. Nada me haría más infeliz que no poder darle a mi hija toda la seguridad económica que merece’, recalca el torero.

DUROS MOMENTOS

‘Dentro del periodo de depresión que tuve incluso asistí a terapia psicológica. Fueron momentos muy duros, pero cuando lo trasciendes te conviertes en un hombre nuevo’.

Hoy, Leopoldo está convertido en un próspero empresario, pero confiesa que ‘jamás dejé de entrenar. De hecho toreaba festivales muy privados para matar el gusanito’.

‘Un día, de repente, vi que las necesidades ya no de mi hija, sino de mis dos hijas para ese entonces, estaban cubiertas y que ahora sí, podía volver a vestir el terno de luces, pero ya más maduro como torero y por supuesto, como ser humano’.

Gabriel Leopoldo Casasola Salcedo, su nombre completo, poco a poco comenzó a torear más y más. ‘Pero será hasta el sábado, cuando enfrente un compromiso intenso y de gran relevancia’.

CARTELAZO

‘El cartel de este sábado en Tula es de gran compromiso, porque marcar mi reaparición en festejos de postín. Sé que no voy a tener un día de campo y desde hace un par de días estoy con ese miedo de la incertidumbre al mil.

‘Creo que los toreros somos adictos a ese miedo tan intenso que se siente antes de un compromiso tan importante, pero ya estuve en la cima y ahora vuelvo con renovados bríos. No sé qué es lo que me tenga deparado el destino pero mi regreso es serio, quiero estar siempre en las mejores combinaciones y con la mayor categoría.

‘Probé la miel del cielo pero también la hiel del infierno y prefiero la primera, por eso voy a luchar en esta etapa de mi carrera’.

Pero, ¿por qué volver a vestir de luces si tiene una situación cómoda?

– Porque cuando me retiré fue por el compromiso de mis hijas. Ahora que la situación es diferente, quiero enseñarles a las dos lo que es luchar por sus ideales. Todo este tiempo alejado de los ruedos trabajé muy duro con la ilusión de que este día pronto llegaría y mira, llegará el sábado en Tula.

Pero no sólo eso, con el festejo de este fin de semana se pondrá en marcha la dupla con su nuevo apoderado, el maestro de Tacuba Manolo Mejía.

‘Es un hombre que sabe mucho de toros, de fiesta brava. No sólo de lo que sucede en el ruedo sino fuera de él. Creo que no podría estar en mejores manos’, confiesa Casasola, quien a partir del fin de semana comenzará a escribir un nuevo capítulo en su carrera de torero.