MENTE EN BLANCO…. PEDERASTIA CLERICAL

Luis Mejía Mente en Blanco

Que tal querido lector, les saludo muy cordialmente como será durante cada semana.

En esta ocasión tenía pensado abordar otro tema distinto al de la semana pasada, pero dado los acontecimientos que han venido surgiendo en los últimos días es necesario hablar de ello.

Hoy hablaremos de “La pederastia clerical”, he observado los últimos acontecimientos y es de llamar mi atención el efecto dómino que estos sucesos han tenido, es decir, vivíamos en una sociedad que creía que el clero era intocable, influyente y con un gran poder sobre el estado.

 Pero en las últimas semanas desde que se desencadenó todo el suceso del ex padre Córdova, hemos visto un clero vulnerable, un clero que de alguna manera como decimos popularmente “agachó la cabeza”.

Esto dio pié a que personas, feligreses afectados por algún sacerdote ya no se quedaran en el anonimato, sino que alzaran la voz, señalaran culpables y no se quedaran ocultos entre las sombras.

Durante este poco lapso de tiempo, porque en realidad ha sido poco, han surgido ya cuatro casos: Eduardo Córdova, Noé Trujillo, Francisco Javier Castillo y ahora Guillermo Gil; no se extrañe lector que en los próximos días puedan surgir más casos, ya que como le digo es el efecto dómino.

Como sociedad estamos atravesando por momentos históricos –por llamarle de alguna manera- ya que la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), llamará a comparecer a dos Arzobispos eméritos y al Arzobispo Titular, un hecho que antes no se había visto, “obispos sentados en el banquillo”.

En estos días ha salido por vez primera, después de su regreso de Roma, el Arzobispo Carlos Cabrero a pedir perdón, a dar la cara por estos malos curas y a anunciar una depuración al interior del presbiterio y del seminario mismo (como comentábamos la semana pasada). Para algunos puede ser una medida drástica la decisión que ha tomado, pero en lo personal es ya muy necesaria.

¿Cuándo terminará este efecto dómino que se desató en la arquidiócesis de San Luis Potosí? Pues sólo Dios lo sabe, pero lo que si debe de quedar en claro es que San Luis en materia de depuración del presbiterio, puede ser parte aguas para las diócesis del resto del país, debe ser ejemplo para el resto de ellas.

Es en este preciso momento en que Don Carlos Cabrero debe de hacer sus mejores jugadas –espero tenga varios Ases bajo la manga- para que la Barca de la Iglesia Potosina vuelva a surgir a flote, ya que para mucha gente en Ella encuentra paz y consuelo y es precisamente haciendo esta “limpia” como puede volver a hacerlo, como puede volver a ganar la confianza de un pueblo que en estos momentos se siente decaído y defraudado.

Por el momento, es hora de volver a quedar con la mente en blanco.

LUIS MEJÍA