22 julio, 2026

Necesario Superar la brecha lingüística en el ámbito de la salud

16 junio, 2015

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Fuente: OMS

Aunque el inglés predomina en el ámbito de la información sobre salud pública en el mundo, algunas iniciativas están tratando de suministrar esa información en otros idiomas ampliamente hablados. Informan Patrick Adams y Fiona Fleck.

«A un miembro de nuestra familia le diagnosticaron una enfermedad rara. Buscamos información sobre ella en árabe, y encontramos sitios web desorganizados o que eran, básicamente, foros de chat», recuerda el Dr. Majid Altuwaijhri

«Pero cuando buscamos en inglés encontramos un gran volumen de información de buena calidad».

Como cofundador de la Asociación Saudita de Informática de la Salud, y en vista de sus conocimientos especializados en tecnología de la información y su dominio del inglés, el Dr. Altuwaijri podía ayudar a su pariente.

No obstante, se estima que, con diferentes grados de fluidez, el inglés es el segundo idioma de solo unos 600 o 700 millones de personas en todo el mundo, entre ellos el Dr. Altuwaijri, además de ser el idioma materno de unos 335 millones.

Esto implica que la mayor parte de la población mundial, unos 6000 millones de personas, tiene poco o ningún acceso a un enorme corpus de información sobre salud pública, porque está en inglés.

El idioma puede ser un obstáculo para acceder a información sanitaria pertinente y de buena calidad, y también para dispensar la atención sanitaria apropiada, una necesidad no satisfecha amplificada a escala global.

Tapa de la publicación de la OMS «Estadísticas Sanitarias Mundiales» 2014, una de las publicaciones de la OMS editada en los seis idiomas oficiales de las Naciones Unidas.
Fuente: OMS

En un informe sobre la aplicación del multilingüismo en las organizaciones de las Naciones Unidas, la Dependencia Común de Inspección de las Naciones Unidas concluyó que «la tendencia hacia el monolingüismo está lejos de disminuir, y el uso de un idioma, el inglés, es hegemónico en detrimento de los otros cinco idiomas de las Naciones Unidas».

Como parte del sistema de las Naciones Unidas, los seis idiomas oficiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (árabe, lengua materna de 242 millones de personas; chino, 1197 millones; inglés, 335 millones; francés, 76 millones; ruso, 166 millones ; y español, 399 millones) son idiomas principales de solo 2400 millones de personas, según la 18ª edición de Ethnologue: Languages of the World, o sea menos de la mitad de la población mundial.

Además, el alemán (lengua materna de 78 millones de personas) es un idioma oficial de la Región de Europa de la OMS, y el portugués (203 millones) lo es de las regiones de África, Europa y las Américas. Para las poblaciones cuyas lenguas maternas son otros idiomas, por ejemplo, el hindi (lengua materna de 260 millones de hablantes) y el bengalí (198 millones) la necesidad no satisfecha de información sanitaria puede ser enorme.

Desde hace tiempo el inglés se ha establecido como lingua franca entre los científicos, incluidos los que trabajan en el ámbito de la salud pública, y si bien publicaciones de la OMS se producen en inglés más que en cualquier otro idioma, también se publican en más de 70 idiomas.

Todos los documentos oficiales de la OMS, entre ellos los informes y resoluciones de la Asamblea Mundial de la Salud, se traducen a los seis idiomas oficiales, pero no ocurre lo mismo con los demás materiales publicados, incluidos los informes técnicos y las directrices clínicas. Además, la OMS estableció en 2005 su sitio web multilingüe en seis idiomas, pero la mayor parte de los contenidos siguen estando en inglés.

A pesar de que el portugués es el sexto idioma más hablado del mundo (precedido por el chino, inglés, hindi, español y árabe), la mayoría de los científicos lusohablantes tratan de publicar sus trabajos en inglés para conseguir una difusión más amplia, según revela un estudio publicado en 2007 por Rogerio Meneghini e incluido en un informe para la Organización Europea de Biología Molecular.

En el ámbito de la salud pública, la desconexión lingüística entre quienes proporcionan información sanitaria y quienes la necesitan afecta a todos, tanto a médicos y pacientes como a los gestores de servicios de salud y a las instancias decisorias.

Uno de los sitios de información sanitaria más populares, Wikipedia, colabora con Translators Without Borders para superar la brecha lingüística. Con ayuda de la red mundial de traductores, Wikipedia Medicine ha recopilado una amplia colección de artículos en más de 100 idiomas, y cuenta con algunos textos médicos en más de 250 idiomas.

«En relación con el brote de ebola hemos trabajado mucho con Translators without Borders y otros agentes, porque la mayor parte de la información sobre el ebola estaba en inglés, idioma que solo habla entre un 15% y un 20% de la población de África Occidental», dice el Dr. James Heilman, redactor de Wikipedia, quien añade: «Ahora tenemos contenidos sobre el ebola en unos 115 idiomas».

Además, algunos sitios web con base en los Estados Unidos proporcionan información sanitaria multilingüe, entre ellos la iniciativa de colaboración Health Information Translations y la National Network of Libraries of Medicine.

Aunque unos pocos proyectos están posibilitando que más información multilingüe sobre salud pública esté disponible en muchos idiomas ampliamente hablados, en los países en desarrollo la escasez de esa información produce una brecha entre quienes tienen información sanitaria y quienes no la tienen, lo que se agrava por la deficiente conexión a internet y el suministro eléctrico poco fiable.

Para el Dr. Alfredo José, director de la Biblioteca Nacional de Mozambique, los profesionales sanitarios en ese país lusófono (en el que la mitad de la población vive por debajo del umbral de pobreza) con frecuencia se han sentido lingüísticamente aislados al estar rodeados por países anglófonos.

En 2005, la OMS estableció el programa ePORTUGUESe con miras a ampliar el acceso a la información sanitaria en portugués en el marco de la colaboración con Angola, el Brasil, Cabo Verde, Guinea Bissau, Mozambique, Portugal, Santo Tomé y Príncipe y Timor-Leste.

«Comenzamos por establecer en cada uno de los ocho países lusófonos una biblioteca nacional sanitaria virtual, adaptable a las necesidades y condiciones locales», dice la Dra. Regina Ungerer, que ha dirigido el programa en los últimos 10 años.

«La biblioteca virtual permite a los países tener su propio portal técnico y científico, en el que se facilita una guía local de actividades, sitios web y legislación concernientes a la salud, accesible a toda persona que disponga de una conexión a internet», añade la Dra. Ungerer.

La plataforma de la biblioteca virtual fue desarrollada por el Centro Latinoamericano y del Caribe para Información en Ciencias de la Salud, más conocido por su acrónimo, BIREME, que forma parte de la oficina regional para las Américas.

«Gracias a la red ePORTUGUESe tenemos capacidad de acción y decisión», dice José. «Brasil y Portugal aportan documentos a la biblioteca virtual, y estamos conectados con otros países lusófonos a través del grupo de discusión en línea».

Una red mundial de centros de documentación, que incluye 30 centros solo en la región de Europa, proporciona publicaciones de la OMS en los idiomas locales; la OMS colabora estrechamente con gobiernos y centros colaboradores para, según sea necesario, traducir sus publicaciones a los idiomas locales.

El centro de documentación establecido en Moscú en 1994 ha desempeñado una función crucial para suministrar publicaciones de la OMS en ruso, tanto en línea como impresas, como parte de la colaboración con el Gobierno de Rusia.

Tatyana Kaigorodova (izquierda) y Katerina Zimina trabajando en el archivo del centro de documentación de la OMS en Moscú.
Fuente: OMS

Un análisis reciente reveló que el 70% de las 88 251 personas que utilizaron la biblioteca en línea del Centro entre octubre de 2009 y mayo de 2014 eran de la Federación de Rusia, 10% de Ucrania, 6% de Kazajstán y 3% de Belarús, mientras que los usuarios de otros países representaban menos del 1% por cada país.

«Nos asombró comprobar que teníamos usuarios de 50 países, no solo de la Comunidad de Estados Independientes, sino también de Letonia, Israel, los Estados Unidos, el Reino Unido y otros países», dice Tatyana Kaygorodova, que dirige el centro de documentación de la OMS en Moscú.

En 2012 la OMS estableció un programa financiado por el Gobierno de Rusia y destinado a aumentar el número de publicaciones técnicas de la OMS en ruso, incluidas las directrices técnicas, y establecer un mecanismo para consultar con expertos en salud pública rusófonos a fin de determinar qué publicaciones consideran más necesarias.

Una parte importante del proyecto consiste en mejorar la calidad de las traducciones con el fin de reducir el riesgo de errores clínicos, para lo cual se invitaría a expertos rusos en las áreas pertinentes, examinar el contenido clínico de las traducciones, antes de su publicación, dice la Sra. Kaygorodova.

«Si se trata de una traducción de un comunicado de prensa, por ejemplo, una traducción aproximada es aceptable. Pero las traducciones de directrices para los profesionales sanitarios deben ser precisas y exactas, porque los errores pueden matar», añade.

Lo que esos programas de la OMS han hecho por los países lusoparlantes y rusoparlantes y por sus pueblos, el programa mundial árabe de la OMS ha procurado hacerlo por los profesionales sanitarios del todo el mundo araboparlante.

El Programa árabe de la OMS intenta difundir la labor de la OMS mediante publicaciones en árabe; facilitar el acceso a información y resultados de investigaciones sanitarias fiables y actuales en árabe; y establecer redes y comunidades de conocimientos en materia de traducción, terminología y publicación, en árabe.

Aunque el árabe es un idioma oficial de las Naciones Unidas, las personas araboparlantes aún luchan por acceder a información sanitaria fiable en su lengua materna. La búsqueda en vano de información sanitaria fiable en árabe «fue lo que nos dio la idea para nuestro estudio», dice el Dr. Altuwaijri.

El estudio, publicado en 2009 por el Dr. Altuwaijri y colegas de la Universidad de Ciencias Médicas Rey Saud bin Abdulaziz, de Arabia Saudita, en colaboración con Health on the Net Foundation y la Universidad de Ginebra, reveló que poco más del 4% de todos los sitios web con información sanitaria en árabe cumplían las normas internacionales de calidad.

A la luz de sus conclusiones, el Dr. Altuwaijri y sus colegas recomendaron la creación de una fundación para la información sanitaria en árabe que rigiera y acreditara los sitios web sobre salud en árabe y una enciclopedia de la salud en árabe.

Iniciada en 2010 por la Universidad Rey Saud bin Abdulaziz y la Asociación Saudita de Informática para la Salud, la Enciclopedia de la salud King Abdullah bin Abdulazizen árabe se materializó con el apoyo de algunos asociados internacionales.

Integrada por traducciones aportadas por profesionales sanitarios de todo el mundo árabe, la enciclopedia se halla aún en sus primeras fases, pero el Dr. Altuwaijri cree que ya está teniendo repercusiones: «Los médicos con los que he hablado y han conocido la enciclopedia la encuentran fascinante».