SI A LOS NIÑOS EN LOS TOROS

Manolo Herrera

Por: Manolo Herrera

Amigos  aficionados al Mundo mágico, misterioso y polémico de la fiesta brava, sean bienvenidos a su columna de Tirón a Tirón, sin preámbulo alguno les presento a ustedes la intervención del abogado, egresado de la UASLP, y diputado por Conciencia Popular, Oscar Vera Fabregat, que ayer jueves 3 de marzo de 2016 dio una amplia exposición del conocimiento de la historia, cultura y de derecho existente en la ciudad de San Luis Potosí, recordándonos con sus conceptos que la fiesta de los toros en nuestra capital data desde la fundación de la ciudad de San Luis, 3 de noviembre de 1592, ello con la llegada de las familias tlaxcaltecas que llegaron a culturizar a los Chichimecas, posteriormente, llevaron a estos tlaxcaltecas a lo que es el barrio de Tlaxcalteca, ahí, ya con las costumbres adquiridas de los españoles organizaron festejos taurinos con toros cimarrones en ese barrio.

 Desde esa fecha su cultiva, se quiere, ama, se apasiona con la fiesta de toros en nuestro San Luis culto.

Es por ello que le doy mi enhorabuena al abogado Oscar Vera Fabregat por su intervención viril, potosina autentica en la defensa del menor por su asistencia a los festejos taurinos, herencia de padres a hijos en muchas generaciones.

A tal señor tal honor

Aquí tienen esta intervención en el Congreso del Estado.

INTERVENCIÓN DIPUTADO ÓSCAR CARLOS VERA FABREGAT.

TEMA: PROHIBICIÓN DE ACCESO A MENORES DE EDAD A CORRIDAS DE TOROS.

Yo pensé que este acto era para felicitar al triunfador de la semana pasada en la plaza México, el matador potosino Fermín Rivera, al cual saludo con afecto…

¿Por qué prohibir el acceso a menores a las corridas de toros?Es absurdo que en una época de libertades, como la que hoy en día vivimos, nos encontremos reunidos en este pleno para discutir acerca de una prohibición relativa al ingreso de los menores de edad a las corridas de toros. Una decisión totalmente personal que debe emanar del seno familiar y no de este recinto, pues el hecho de que se permita el ingreso a los menores de edad a este tipo de espectáculos, no es sinónimo de que los cosos taurinos se atiborraran de infantes, acudir a una corrida de toros, es la decisión más personal que alguien puede tomar, y lo es más aun decidir si acude con sus hijos a disfrutar de un espectáculo dondezpor medio de este se tejen lasos y vínculos de convivencia familiar.

Decir que la fiesta taurina provoca un impacto violento en la psique del menor y que por lo tanto, producirá en estos una afectación psicológica la cual podría reflejarse en etapas posteriores de su vida, arrojando conductas violentas y agresivas hacia el prójimo,  y que por consecuencia es urgente prohibir el ingreso de los menores a las corridas, es tan absurdo como mencionar que también se les debería de prohibir el acceso a los estadios de futbol, espectáculo que produce más violencia en la sociedad y crea grupos en estado de riesgo, los cuales cada fin de semana  producen violencia en los estadios y fuera de estos, un claro ejemplo son las barras de animación, y las cientos de peleas que entre aficionados se producen durante cada partido en cada estadio de este país. ¿También prohibiremos la entrada al futbol a los menores en atención al bien superior de la niñez?

Señores, prohibir a los menores el ingreso a las corridas con sus padres es un atentado a la convivencia familiar, y una prohibición al acceso a un espectáculo cultural antiquísimo, el cual se remonta a la edad de bronce en su aspecto más antiguo, que por el paso de la historia adquirió una gran influencia grecorromana y que en siglo XII, ya en España, podemos encontrar el parecido más cercano a las actuales corridas de toros. Detrás de una corrida de toros, no se encuentra solo la muerte del imponente animal, pues además se encuentra la crianza de una especie que sin las corridas de toros se extinguiría, una especie a la cual se le tienen cuidados especiales desde su nacimiento hasta el día que llegará a la plaza; podemos encontrar además toda una parafernalia artística y cultural que va desde la música hasta la confección de trajes, lo que crea un polo económico para miles de familias que viven de la fiesta brava.

Sin mencionar además, la hipocresía de un gran número de anti taurinos, los cuales dicen proteger al toro pero son fanáticos de la carne, siendo responsables directamente con su consumo, de la tortura y muerte de miles de reses que día a día mueren, después de haber llevado una vida deplorable, hacinados en pequeños corrales y atiborrados de hormonas, para poder llegar al matadero y cumplir con la demanda de muchos que hoy  dicen “proteger al animal”.

La influencia de la tauromaquia es evidente en el arte universal, pues la fiesta brava ha sido influencia para músicos, pintores, poetas y escritores, donde solo por mencionar a algunos, como por ejemplo, Goya, Dalí, Picasso, Federico García Lorca, el padre de las letras castellanas Miguel de Cervantes, Francisco Quevedo, Juan Ruiz de Alarcon, Ernest Hemingway, Ortega y Gasset, Calderón de la Barca, Alfonso Sastre, Góngora, Jorge Luis Borge , Pablo Neruda, Gustavo Adolfo Bécquer,   y Gustavo Bueno, son muestra clara de la influencia que la tauromaquia  tiene en el genio artístico para ser plasmada  en diversas obras de tan amplia variedad artística, ¿qué sería de las galerías  de tantos museos, de la música, de las letras sin la presencia innegable de la tauromaquia?

Es por lo anterior, y por muchas cosas más que la tauromaquia es una representación de nuestra cultura, pues el diccionario define cultura de la siguiente manera: Conjunto de conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres que caracterizan a un pueblo, a una clase social, a una época, etc. Si bien es cierto, que la tauromaquia tiene muchos detractores, no es posible que por el capricho de unos, se le niegue la libertad de decisión a otros, a las corridas de toros acude el aficionado y el gustoso de ir a disfrutar de un espectáculo más, nadie es obligado a presenciarlas ni se espera que las plazas taurinas se llenen de niños, es por lo tanto que esta libertad de decisión debe quedar al criterio de los padres de cada menor, prohibir la entrada a menores a un espectáculo taurino, es negarles el acceso al arte y a la cultura en una de sus tantas modalidades, es darle una estocada a una tradición heredada por nuestros ancestros españoles, los cuales cimentaron las bases de este país, heredando entre tantas cosas, una lengua, instituciones, apellidos y una infinidad de costumbres propias de nuestra cotidianidad.

Concluyo diciendo “Mirando torear a Silverio, me ha salido de muy adentro lo gitano de un cantar” ooolee!!!