El Secretario General de la ONU enfatizó hoy que el Día Mundial del Refugiado, que se celebra cada 20 de junio, sirve para hacer balance de los devastadores efectos que los conflictos ocasionan a las personas.
Ban Ki-moon elogió a todos los Estados y comunidades que realizan esfuerzos en la acogida de refugiados y agradeció especialmente la generosidad de los países que carecen de recursos, ya que nueve de cada diez refugiados vive en naciones pobres o de medianos ingresos.
El Titular de la ONU recordó que el año pasado más de un millón de refugiados y migrantes llegaron a Europa atravesando el mar Mediterráneo en embarcaciones precarias y que el fallecimiento de miles de personas durante esa travesía es muestra de un fracaso colectivo a la hora de abordar esta problemática.
Ban Ki moon contrastó la xenofobia y las crecientes restricciones del derecho de asilo en algunos países con los ejemplos positivos de acogida en otras partes del mundo y llamó a mejorar y ampliar las muestras de solidaridad.
Por otro lado, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Filippo Grandi, señaló que 2016 tiene que marcar un punto de inflexión e instó a la toma de acciones colectivas para poner fin a los conflictos que obligan a miles de personas a huir de sus hogares.
Ambos recalcaron la importancia de la Conferencia de Alto Nivel de la Asamblea General, a celebrarse el 19 de septiembre, que abordará la temática de los grandes desplazamientos de refugiados como una oportunidad histórica para llegar a un compromiso sobre esta problemática.



