Por: Benjamín Ustoa
Si el diputado perredista Sergio Desfassiux tuviera un poco de vergüenza, hoy estaría presentando su licencia al cargo. San Luis Potosí no merece representantes públicos de esta calaña.
Ahora, como integrante de cualquier grupo delictivo fue a rescatar a su «compadre» de un retén antialcohol presumiendo que era dueño del distrito. Pobre diputado, la verdad que le quede muy claro, la ciudadanía está cansada de políticos corruptos que hacen valer su fuero para gozar de impunidad para él y sus amigos. Esperamos que al diputado le quede claro.
Es una vergüenza, no sólo para el poder legislativo, sino para la clase política de San Luis Potosí, para su partido político y obvio, para el Gallardismo.
Dicen los abuelos: que quien nada tienen, cuando tiene se vuelve loco. Ese es el caso de Desfassiux, quien está enfermo de fuero, de poder y ha perdido la coherencia. No se trata de ser alineado o de no ser rebelde, se trata de ser congruente con el decir y el hacer y más si se es de izquierda.
Esperamos que el Congreso del Estado aplique de acuerdo a sus facultades una amonestación pública y que le den prisa a la desaparición del fuero para que este «político» pueda enfrentar la justicia.
Por cierto, habrá que recordarle a Desfassiux que los votos que obtuvo fueron porque estaba sujeto al proyecto gallardista, por el voto en cascada, por estrategia y no por su brillante propuesta política. Así que vaya a presumir a otra parte sus miles de votos. Payaso.



