
San Luis Potosí, SLP.- Indolencia o incapacidad del Fiscal Federico Garza para resolver, hasta este momento, el homicidio del periodista Daniel Castro.
Una u otra cosa son igual de graves, pero ahora con el sensible deceso de la señora Verónica Castro crece la exigencia y pesa su ineludible obligación, pues en los labios de la señora no cesó la exigencia de justicia.
En los planes de ninguna madre está enterrar a un hijo. Seguro es que la señora Verónica Castro, mamá de fotoreportero, no estaba preparada para recibir la noticia de la forma cruel en que asesinaron a su hijo. Nadie lo estábamos. Y la consternación crece, pues medios han referido que la salud de la señora se deterioró a partir del momento en que recibió la dura noticia.
Pero su lucha en este breve tiempo no sólo fue contra la impunidad, exigiendo castigo para los responsables, desde el primer momento exigió respeto a la memoria de su hijo y a su trayectoria y que no sea manchado su nombre con acciones delictivas que jamás realizó.
Por lo pronto y solo para ser claros, no basta la reparación del daño, tampoco son suficientes los paliativos para la familia. Esos son apenas el cumplimiento mínimo de un derecho con base en la ley de víctimas. Es necesario resolver el fondo del asunto, esclarecer los hechos, sancionar a los responsables y asegurar la no repetición.
Además se deberá garantizar el libre ejercicio de cualquier profesión y el no atentado a la libertad de expresión. Porque en un estado de derecho, la seguridad jurídica es obligación del estado.
No es la primera vez que vemos el deterioro de la salud de una víctima a quien han arrebatado de forma violenta un hijo. También de amor se muere,hay sufrimientos para los que nunca nos preparan y no, no estamos obligados al estoicismo.
Nuestra solidaridad con los familiares de Daniel y doña Verónica.


