22 julio, 2026

La Santa Cruz, una mezcla de contextos

3 mayo, 2018

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Por: Andrés González

San Luis Potosí, SLP. – Con ambiente de carrilla, risas, estómagos llenos y pulque, los trabajadores de la construcción; “maistros” “chalanes” e “Inge’s”, celebraron el Día de la Santa Cruz para agradecer un año más de “chamba”.

El “maistro” encargado de la obra Leo Jasso y quien se desempeña en esta profesión desde 1985, dijo que este día es una fiesta cuyo objetivo es agradecer un año más de “chamba”, acompañado del salud entre los compañeros.

El “maistro” oriundo de Tierra Blanca dijo que fue el “valiente” que se encargó de solicitar el festejo para sus compañeros y obviamente para él, en el que no existen jerarquías, ya que los jefes están con los “chalanes” y los “maistros” en la misma mesa conviviendo y “combebiendo”.

En esta comida donde sobran las risas y pláticas de diferentes temas, no puede faltar una guerra, pero no se espante estimado lector, ya que esta es de albures de todos, contra todos, para escuchar como los de abajo se revientan a los patrones que dan la raya cada semana, sin que estos se molesten o enojen, es decir, que es como el día comodín para los jornaleros que pueden tutearse con los jefes.

¡Alto! Que antes de este bombardeo de albures y barrigas llenas, se realizó la parte seria del festejo, con el agradecimiento ante una cruz que adornaron con flores naturales y listones, donde le agradecieron a Dios y algunos santos por no haber tenido accidentes durante el año, así como continuar con su trabajo.

Posterior a lo religioso, los trabajadores se desempolvaron y cambiaron de vestimenta, ya con ese olor que desprendió el caso con carnitas, las cuales comenzaban a tomar ese color dorado que te invitan a devorarlas con la mirada, ante la llama hirviente del mechero y de fondo musical, agrupaciones clásicas como el Sonido Mazter, Grupo Mojado, el Pega Pega y otros más, reflejó estragos en los estomago de los festejados quienes ya se saboreaban el delicioso festín.

El ataque a esas jugosas quesadillas y crujiente chicharrón comenzó sin tener compasión por parte de ellos y para pasar estas entradas, un fresco, pulque curado con piña, servido en el mismo cascarón de dicha fruta, qué pasó de mano en mano, “nada de rajarse Inge, aquí todos tomamos del mismo vaso”, de esa bebida que para ellos pareciese elixir de los dioses.

Aquello apenas comenzó y el atravesar de cheves, mezcal, carnitas, risas y las melodías de éxitos que se reproducían siguió conforme pasaron los segundos, obviamente acompañado de ese delicioso pulque con la pulpa de la piña, además de un ambiente envidiable entre otros festejos como las comidas familiares o de cumpleañeros en viernes por la noche.

Llegó el momento en donde se sinceraron, con un yesero que estaba feliz por los venideros quince años de su hija, otro feliz por el diez en la escuela de su niño y otro que comenzaba un negocio junto a su pareja, toda esta charla, adivinen, bajo el curado de piña que siguió de mano en mano entre todos.

A esta parte de la crónica le llamo la parte triste ya que siempre existe un “agüitado”, en esta ocasión el lugar lo ocupó el “maistro” Jasso, ya que fue el primero en querer fugarse a escondidas, sin embargo, fue descubierto por el “Inge” y los chalanes, quienes lo intentaron detener, «noooo, aguante, espérese otro rato y nos vamos todos juntos», a lo que reviró, “nel qué me pega mi vieja y ahí si no se van a meter ¿verdad?”, lo que desbordo la risa de todos los ahí presentes.

“Me voy, sino luego no vengo mañana, aquí los topo temprano» dijo Leo, mientras los festejados veían como se les acababa el día, en el que se les festeja como los reyes de la obra.

“Quién los viera” se escuchó decir al patrón, cuando ingenuamente pensó que uno a uno comenzaron a retirarse a su casa para descansar después de este convivio, pero oh sorpresa solo fue la “finta” de retirada, ya que unos efectivamente iban a su casa, pero otros iban al bailongo, que organizaron por su casa, “jálate con nosotros, ahí sigues con tu nota” me tentó cuál satanas uno de los festejados.

Al llegar al bailongo la cosa estuvo bomba, música y baile al por mayor entre los asistentes… bueno, no sé, francamente opté por emprender la graciosa huida, ya qué hay que trabajar en este oficio que comparte celebración con el Día de la Santa Cruz, y más por el proceso electoral que vivimos en la actualidad, así que tendremos que esperar un año más para seguir con esta historia…