
San Luis Potosí, SLP.- El día de hoy el Congreso del Estado aprobó por unanimidad una iniciativa presentada por el abogado José Mario de la Garza el 21 de abril de 2016, para reformar la fracción IV del artículo 19 de la Ley Orgánica del Poder Legislativo del Estado de San Luis Potosí.
Su finalidad consiste en eliminar todo tipo de partida financiera adicional a la dieta de los legisladores, lo cual significa que, a partir de su publicación en el Periódico Oficial del Estado, los diputados locales ya no podrán recibir recursos económicos extraordinarios, mismos que solían usarse de forma irregular, particularmente el llamado “apoyo de gestoría” del que los medios de comunicación han documentado un empleo cuestionable y presumiblemente ilegal.
La fracción cuarta del artículo 19 de la Ley Orgánica del Congreso del Estado quedó de la siguiente manera:
ARTICULO 19. Las atribuciones del Congreso del Estado en relación con sus asuntos internos son:
IV. Elaborar su presupuesto de egresos, el cual deberá incluir los tabuladores desglosados de las remuneraciones que se propone perciban sus servidores públicos, remitiéndolo al Ejecutivo para su inclusión en el Presupuesto de Egresos del Estado, asimismo, administrarlo y ejercerlo en forma autónoma en los términos que disponga la ley. En el caso de los diputados, queda prohibido asignar cualquier tipo de partida adicional a su dieta y prestaciones económicas que por el ejercicio de su función les corresponde.
Esto significa que con esta reforma LOS DIPUTADOS DE NINGUNA MANERA podrán recibir cheques, depósitos, transferencias, o recursos en efectivo adicionales a su dieta, por lo que, de ocurrir, estarían acreditando su responsabilidad en el delito de peculado y, debe recordarse, que sin la protección constitucional del fuero.
Es de reconocerse una reforma que abona en la legalidad y transparencia del manejo presupuestal del Congreso, pero es de lamentarse que hayan demorado tanto en aprobarla porque en el tiempo transcurrido se cometieron conductas que lesionaron de forma irremediable la imagen de la institución, lo cual no debió suceder jamás.


