Susurros, murmullos y balbuceos

Dicen que una de las principales armas que tiene un político, es su voz. De ello depende que se le atienda, se le escuche o de plano y ya como mínimo, se le pele a medias. En las actuales administraciones gubernamentales, hay voces a gritos, a susurros, murmullos y balbuceos.

Caso claro es el de la titular del Instituto de la Mujer, Erika Velázquez Gutiérrez, quien ha brillado en la actual administración, es decir, la carrerista, por ser una de las voces más críticas, eficientes y certeras de la lucha por la mujer y sus derechos… lamentablemente la funcionaria no ha sabido, o querido, o siquera intentado llevar su voz un poco más allá de los susurros.

La cosa es simple. En San Luis Potosí se está asesinado a mujeres y el instituto que en teoría es el encargado o al menos el más interesado en defender a la mujer potosina, es uno de los apartados burocráticos que más alega hacer y que menos hace.

Colgada de verdaderas organizaciones que luchan por el derecho de la mujer, de activistas, de trabajo de años por estos menesteres, la titular del Imes ha sido un poco más gris que sus antecesoras, pues ahora la sociedad, sobre todo las niñas y mujeres, se encuentran en un riesgo permanente y el instituto a su mando se la vive en cursitos y cursotes, que nada o poco aportan a la libertad de vida de las mujeres. Tremenda y tristemente, Erika Velázquez prefiere la socialité donde se la pasa murmurando que trabaja, mientras el grito de exigencia por la vida de las mujeres, se la deja cómodamente a la sociedad civil.

Y es que de murmullos a gritos, de éstos son buenos los que se avienta nuestro flamante gobernador Juan Manuel Carreras López, quien feamente descobijado a razón de que se la pasa gritando como loco en las reuniones de funcionarios, así, de la nada, se le mete el chamuco y se pone a vociferar para luego retomar su aspecto de no romper un plato, que conste, que el chisme fue propagado con mala leche, suponemos, por Enrique Malacara, actualmente en el Instituto de Migración y Enlace Internacional, mismo que en pasillos y en cuanto oído pudiera murmurar el asunto, acusa a Carreras López de ser bipolar… ¿ah? ¿le cae?

Y no crea, también en el Congreso local, el tono de voces sube y baja, como el de los admiradores de Betty Benavente, quienes con murmullos y suspiros, no alcanzan a comprender cómo carajos le hizo la grisácea legisladora para quedarse con la Comisión de Seguridad.

Con pláticas y rumorología de pasillo, a veces muy sabia, los admiradores de “la Benavente” (así le dicen, conste), se la pasan cuestionando sobre las facturas fantasmas de la pasada legislatura, donde la actual diputada fungió como oficial mayor ¿acaso ya anda cobrando los favores por hacerse de la vista gorda con las marranadas económicas de sus ex colaboradores?

Más pa acá, en el Palacio Municipal, las cosas no van mejor con los tonos de voz. Basta recordar con el silencio de Xavier Nava ante su encontronazo el primer día con trabajadores despedidos del ayuntamiento. Que feíto que mientras en campaña el Nava se desgarraba la garganta aduciendo que tendría un gobierno de puertas abiertas, a un día de subirse al ladrillito municipal, de plano mandó cerrar cuanta puerta había con tal de no escuchar las voces de los ex trabajadores.

Otra vocecilla que se le escuchaba, era que con él al frente de las heroicas fuerzas policiacas municipales, el hampa y la criminalidad le iban a hacer los mandados.

Se entiende que lleva apenas unos días en el puesto, pero su excusa de hacer análisis para enfrentar la inseguridad no tiene pretexto. No entiende el nuevo alcalde que mucho antes de llegar a la silla, hay que prepararse para cuando se siente, no empezar a jugar a gobernar sino hacerlo de verdad.

Tan a las caiditas andaba o anda o andará, no lo sabemos, que de plano desde la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, los federaletes le enjaretaron al malamente famoso capitán Edgar Jiménez Arcadia, quien luego de ser corrido de León, Guanajuato por presuntos malos manejos y demás linduras, se la vivió encerrado en el Edificio de Seguridad junto con su amigo Raúl Alanís, quien lo acomodó en la DGSPM bajo la aprobación del secretario de Seguridad, Jaime Pineda.

Ahora, en la silla, Xavier Nava ha bajado el tono de sus gritos contra la inseguridad para convertirlos en meros balbuceos de que se trabajará contra ella.

Y es que de tonos de voz se está tratando la política en estos momentos en la entidad. Por un lado, los gritos de alegría y confianza en Andrés Manuel López Obrador, durante su reciente visita a la ciudad.

Los gritos y voces de apoyo no cesaron durante su estancia, todo, contrastado con un pequeño gobernador que en la lejanía fue retratado mientras con murmullos de ratoncito, trataba de hacerse notar.

Sin embargo, a parte de las voces de esperanza de López Obrador sobre la negativa al Fracking en nuestra hermosa Huasteca Potosina a fin de no dañar el ecosistema, también entre línea pudieran verse los murmuros al oído por parte del empresario Potosino Carlos “Chato” López, que voces lo señalan como quien desea construir en los cerros de Escalerillas, lo que también traería graves consecuencia para nuestro medio ambiente.

Lejos quedaron los tonos altos de voz que usaba Carreras cuando andaba en campaña. Lejos quedaron sus fuertes voces cuando troleaba todo mundo en Twitter cuando era secretario de educación.

Hoy sólo quedan sus gritos bipolares en las reuniones privadas y sus murmullos cuando asegura que todo va más y mejor.

Le recuerdo:

NO FUMO
NO TOMO
NO USO DROGAS
NO TENGO VÍNCULOS CON ALGÚN GRUPO DELICTIVO

Tampoco empujo, grito y mucho menos corro.

Ya ni me acuerdo de Tekmol

No se me botan las cabras, ni me pongo a gritar como loco en reuniones.

Con gusto respondo:
@Srdeportes

Amparamos la presente en el Artículo Sexto Constitucional