
Por: Everardo González Castanedo
De verdad que cada día que pasa los políticos potosinos se vuelven más malvados. De verdad, malvados a tal punto de ser casi chamucos medievales de esos llamados íncubos, que aterraban a las personas por las noches y con susurros y malas artes, hacían que los pobres seres humanos asaltados por los demonios, cometieran actos contrarios a la naturaleza… ay, que miedo.
Al menos así parece que le pasa al mismísimo y autosantificado Xavier Nava Palacios, quien asegura ser alcalde de la capital potosina y que a ya varias semanas de su gane como mandamás de la Unidad Administrativa Municipal, asegura que no puede trabajar porque el alcalde saliente, Ricardo Gallardo, se le aparece por las noches y lo hace hacer de todo, menos ponerse a trabajar.
Bueno, debemos confesar que no sabemos si el anterior y sobrenatural párrafo sea cierto al cien por ciento, pero de algo estamos seguros. Xavier Nava hace de todo, menos trabajar.
“Es que no me dejaron dinero”; “Es que no me dejaron lápices”; “Es que no me dejaron papel de baño”… así de pueriles y absurdas parecen los señalamientos de quien se dice alcalde y que lejos de ponerse a trabajar en las destacadas promesas de campaña que se aventó en sus discursos, sólo se la ha pasado quejándose del mundo horrible que no lo deja ponerse las pilas. Ay pobrecito.
Tal parece que el alcalde quejumbres le aprendió todo lo que sabe a su más grande padrino, dícese del señor que asegura es gobernador del estado, un tal Juan Manuel Carreras, quien desde su trinchera, también lleva años quejándose de todo y de todos, asegurando que no lo dejan trabajar, o como le dijo a un valiente ciudadano (y con él a todo el estado) “lo estamos viendo”…
Recordará usted que hace unos días, luego de batear a la prensa con sus preguntas, un ciudadano de a pie, de esos como usted o yo, sin cargo, sin encargo, sin búsqueda más de que expresarse, enfrentó al gobernador Juan Manuel Carreras para decirle que como ciudadano ya estaba hasta la madre de la inseguridad.
Con los hombros más debajo de las rodillas, la cabeza gacha, los ojos desesperados buscando mínimo un escolta que le hiciera paro o ya de perdis un reportero que atravesara una cámara, el máximo representante del estado no pudo más que balbucear que ya se estaba trabajando, que si las estrategias, que si yo lo veo, respuestas que fueron mandadas muy lejos por el encabronado ciudadano quien le exigió al gobernador, ponerse a trabajar. Así de azules los del valiente ciudadano, a quien desde esta columna le aplaudimos el valor, la decisión y la sabiduría de no dejarse embaucar por el menguado gobernador ¡Bravo Timoteo¡
De verdad, pobre del pequeño y gris gobernador. No ha tenido una semana muy buena que digamos, y es que vamos, hasta usted o yo nos sentimos mal porque ya no es un ejecutado de vez en cuando, ya son hasta dos diarios, el crimen, a todo dar en la entidad que ya está anegada en líquido hemático, sangre pues, pa que entendamos.
A eso agréguele que Carreras al fin se quitó la venda de los ojos y mandó mucho, muy lejos, a su “amigo” Adrián Vázquez, hasta hace unos días, titular de Comunicación Social del Gobierno del Estado, oficina que jamás había visto a un gnomo lleno de ira, rencor y con un ego.
Mal y a mala hora escogió Carreras a tan torvo y empequeñecido ser como vocero de su gobierno. Tan malagradecido con el gobernador que hasta operaba en su contra. Pero bueno, como dirían en el rancho, el buey ya la cagó, ahora que limpie.
Y es que las comparecencias también han resultado un dolor de cabeza para Carreras, pero no vaya usted a creer que por que los diputados se pusieron muy acá con los secretarios del Gabinete, no, más bien, porque a pesar de tener diputados a modo, preguntas estúpidas para respuestas más estúpidas aun, ni así pueden los secretarios salvar algo de dignidad sobre su jefe.
Simplemente vea usted cómo le sudaron las frentes al federalete Jaime Pineda y al maestro limpio Caco Leal, quienes en su comparecencia no pudieron hacer otra cosa más que presentarse con verborrea, es decir, diarrea verbal, hedionda, absurda, apestosa y descarada. Fuchi fuchi
Además de cagarla cada que abrían la boca para justificar las “profundas” preguntas de los diputados, tuvieron el descaro (ya no sabemos si carrerista) de culpar a las propias víctimas de los delitos. Chale, ojalá alguien les hubiera dicho que ya se callaran.
Así, uno a uno, los funcionarios inservibles de Carreras, se fueron justificando ante los diputados, destrozando (¿se puede más?) la imagen del pseudo gobernador.
Es que insistimos, tal parece que previo a la temporada de muertos, o si es muy gringo, del jálojuin, los demonios andan rondando a los funcionarios, que seguramente son santos, a que se porten mal bajo los demoniacos influjos de otros.
Que alguien le diga a Nada, digo, Nava, que si se la va a pasar quejándose tres años, que no espere aplausitos del respetable cuando su padrino Carreras lo quiera enfilar para gobernador.
Así de simple, que Xavier Nada se ponga a trabajar, o qué esperaba ¿nomás llegar, sentarse y mandar sin trabajar?
¡Cállese y siéntese señor alcalde! Sino quiere que todo le explote por su novatez, pues deje de culpar a Ricardo Gallardo y póngase a hacer las cosas por las que le pagamos, es decir, ser alcalde.
Y como ya me enojé, mejor le paramos.
Le recuerdo, no tomo, no fumo, no vuelo, no me acuerdo de los pasados diputados, no controles, no controles mis sentidos.
No tengo nexos con grupos delincuenciales.
Un saludo al gnomo despedido, pequeña oruga ahogada en en el más sano de los casos en mezcal.
Pd.- Esto escribí porque tengo tiempo… me ha pegado el ácido urico… así que creo no es bueno tener ‘tiempo de sobra’.
Con gusto respondo: @Srdeportes
Nos amparamos en el artículo sexto Constitucional


