22 julio, 2026

El extraño caso del Gobernador abducido, el Edificio Embrujado y las piezas de ajedrez

23 noviembre, 2018

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San Luis Potosí, SLP.- Como en toda novela detectivesca, siempre hay una noche de esas, con bruma, fría, casi de miedo. Una calle sombría en la que sólo se escucha el maullar de un gato a lo lejos, algunos pasos apresurados y un edificio misterioso, viejo, casi embrujado.

Dentro, en una oficina de esas, hasta con salida secreta, en una mesa alumbrada sólo por una lámpara, un sujeto de abultado abdomen da órdenes a diestra y siniestra por un teléfono.

Las órdenes son sencillas: copar cualquier puesto importante en el Gobierno del Estado e imponer a queridas y aliados para que intriguen y trabajen bajo la honesta fachada de servidor público. Meras piezas del ajedrez político que desde el edificio embrujado de la calle Galeana se realiza para que la familia propietaria del negocio, se haga de más y mejor poder.

Los rumores de tan importante negocio llegaron a los oídos afinados de un empleado del ahora poder de segunda mano, el Partido Revolucionario Institucional, alias el PRI. Ahí, el gordito empleado comenzó a percibir el poderoso y semi embrujado grupo llamado Los Galeanenos (por aquella calle de Galeana donde se encuentra su cuartel general) que realmente era el poder detrás del poder. Eso le costó el trabajo y la furia del aparato burocrático, pero bueno, esa es otra historia dentro de la historia.

Lo cierto es que a los inicios de la casi perdida elección del Gobernador Juan Manuel Carreras López, en una noche como la que se describe líneas arriba, se le ofreció al actual mandatario la silla donde actualmente despacha, sin embargo, como todo trato con las fuerzas oscuras, todo tiene un precio.

“Irás, pero no lo harás solo”, quizá fue la advertencia del líder espiritual y fáctico de Los Galeanenos, cuyo pacto con el apesumbrado candidato del PRI a la gubernatura, le ha costado estar pero no estar.

¡Vaya brujería¡, pensará usted. Lo cierto es que iniciado el teatro de gobierno que vivimos, llamado carrerismo, muchos aliados oscuros del señor de Galeana fueron impuestos en lugares estratégicos para hacer y deshacer a contentillo de Los Galeanenos, y algunos nombres, como Erika Velázquez, en el Instituto de las Mujeres; Enrique Malacara en Migración, Luis Fernando Alonso, en el Inpojuve; Meme Lozano en Trabajo y hasta el niño Chilito Serrano, que encabeza a los jóvenes en el PRI, esto, sin olvidar a otro impuesto que vendió su alma al diablo, el ahora alcalde capitalino, Xavier Nada, digo, Nava, por mencionar algunos.

Lo cierto es que todo asunto gubernamental, todo candidato, todo respiro oficial, todo asunto que tenga que ver con San Luis Potosí, pasa primero por el escritorio del oscuro y gordo líder de los Geleanenos, ahí, en el embrujado edificio.

Caro le salió a Carreras pactar con el diablo en persona, caro y grotesco, pues cuenta la leyenda que en el escritorio de Galeana existe un frasco lleno de formol y con un bulboso y útil cerebro que pertenecía al en ese tiempo candidato ahora gobernador.

El cuerpo, cuenta la leyenda, ahora es dirigido a control remoto desde el mismo escritorio. Por ello, toda sangre, todo crimen, todo desfalco, todo movimiento oficial, todo despojo, todo, absolutamente todo, pasa por el escritorio de Galeana.

Tenemos un gobernador abducido por oscuras fuerzas, mismas que ahora se desgarran las vestiduras culpando a otros por lo malo de San Luis, vaya, hasta el ex alcalde capitalino quien ha sido pintado como el peor, está siendo culpado por todo, aunque es cierto que si debe algo debe aclararlo, no hay poder moral que alcance a solventar las malas artes del edificio de Galeana.

Tenemos también, un estado sumergido en la sangre, una población temerosa de salir a la calle con el peligro de no volver o que al hacerlo ya no haya nada en sus casas. Tenemos funcionarios que se llenan los bolsillos de dinero y la boca de palabras. Vivimos en un estado de indefensión para las mujeres, periodistas, defensores de derechos humanos, y hasta los policías le tienen miedo al miedo al saber que están ahí, solitos, sin un superior que medianamente vea por ellos o por sus familias.

Las calles siguen destruyéndose cada día más, no hay agua, no hay luz, no hay cordura en los diarios debido a la escases de funcionarios que puedan hilar palabra y pensamiento.

Vivimos en un San Luis secuestrado, con un gobernador abducido, con funcionarios impuestos, con miedo, con sed, con ganas de volverse sudamericano para que se respeten nuestros derechos.

Un San Luis triste y solo, sin duda.

Así que si usted en algún momento pasa por la calle Galeana, por ahí de la madrugada, en una noche fría, con neblina, así, medio fea y de repente escucha un suspiro, un grito, un llamado de auxilio, no tema, no se trata de La Llorona o La Maltos, es quizá sólo el sonido que emite el cerebro abducido del actual gobernador, quien sin duda paga y caro, el haber vendido su alma al dueño del edificio Embrujado de Galeana.

Le recuerdo. No tomo, no fumo, no me drogo, no me paga nadie.

No tengo vínculos con ningún grupo delictivo ni político.

No me junto con el Mijis ni con algún otro diputado (que por cierto también son empleadillos de los Galeanenos, quienes por cierto pese a todo, son buenos para juzgar)

Con gusto respondo:
@Srdeportes

(Publicación bajo el amparo del Artículo Sexto Constitucional)