“PODER CIUDADANO”…. JUSTICIA SOCIAL

Por: Arturo Ramos Medellín

arlequin2020@hotmail.com

               Aunque semánticamente aparece en los documentos del Partido Revolucionario Institucional como uno de sus principales postulados y objetivos doctrinales, ha sido un tema olvidado por sus gobernantes y reducido únicamente a la retórica de los discursos de la clase política priista principalmente en campañas electorales.

               Sin lugar a dudas en el quehacer político del Partido Acción Nacional la justicia social pareciera ser una lucha más sólida a través de sus postulados de bien común y principios como la solidaridad y la subsidiaridad, sin embargo, la triste realidad es que año tras año y sexenio tras sexenio el número de mexicanos en pobreza crece.   Y no sólo se trata de generar condiciones de bienestar básico de alimentación, vestido, salud y educación, sino que hace falta un orden jurídico de justicia que garantice el estado de derecho que acabe con la impunidad, el influyentismo y la discriminación.

                No hay nada más injusto para un mexicano, que además de padecer hambre e ignorancia, sea condenado a pagar por eso recluido en algún penal sin ninguna garantía de un trato justo y humano, muchas veces por delitos que no cometió.

                               En partidos como el PRD y Morena, ubicados en la izquierda de la geometría política, la justicia social solo ha servido como bandera para desarrollar programas clientelares y paternalistas absorbiendo grandes cantidades presupuestales sin resultados palpables.

                             La falta de valores éticos y morales en la función pública han hecho que la corrupción en México creciera de manera exponencial en todos sus niveles, teniendo más como resultado el enriquecimiento de muchos funcionarios y el crecimiento de las cifras de mexicanos pobres.

                             Hacen falta más gobiernos humanistas, cuyo objetivo central del desarrollo sea la persona humana, con acciones para abatir la pobreza, la ignorancia y los problemas de salud, pero con un amplio espíritu de vocación de servicio y honestidad que no se deje vencer por la corrupción y garantice el estado de derecho de todos los mexicanos sin distinción alguna. El combate a la inseguridad y la impunidad son tareas que indirectamente generan bienestar y tranquilidad a todos, permitiendo una mejor convivencia en el tejido social que propicie el desarrollo de todas las personas, pudiendo aspirar a una buena alimentación y a la posesión de algún bien o satisfactor material. Mientras tanto esto sucede, la justicia social sigue siendo tarea pendiente y deuda con la mayoría de los mexicanos. Nos leemos hasta el próximo año. Felices fiestas.