Y eso que apenas es enero


Debo confesarle, estimado lector, que el inicio de año me agarró inmerso en la mística de la cruda alimenticia luego de tanta cena, tanta fiesta y tanta esperanza. No es excusa sin embargo, para dejar de lado la responsabilidad de observar lo que pasa en nuestro estado, y es que créame que de verdad, las cosas han iniciado muy complicadas este año.

Así que voy a dejar el entrenamiento de preparar tamales para la Candelaria y entremos en materia. El análisis es simple, simplón si usted prefiere, la cosa es que San Luis Potosí (emulando a un señor que se dice gobernador) va más y mejor al pozo del atraso.

Por un lado tenemos en el ayuntamiento de San Luis Potosí capital, a un señor de nombre Xavier Nava. Tremendo, preciso, puntualísimo sujeto a la hora de hacer… nada.

Tristemente llegan a la memoria algunos de sus antecesores, del color que sea, escoja usted, que mientras deshacían hacían como que hacían, pero de Nava, literalmente parece empeñado en demostrar que no hace nada.

Lo único divertido del sujeto Nada, digo, Nava, es que es feliz defendiendo a un gabinete de esos que hicieron cola para desprestigiar aún más a su patrón. Vamos desde señalamientos a funcionarias con pasado desnudo hasta parientes al por mayor en su nómina, nombre, de verdad un genio el señor alcalde.

Poniéndonos serios, cómo puede ser posible que sigamos, como sociedad, tolerando a sujetos este que en su campaña se desgañitaba diciendo que ahora sí San Luis iba a por la honestidad, que ahora sí San Luis iba a nadar en buenas cuentas, que ahora sí San Luis iba a ser más seguro que caja fuerte en Suiza, que ahora sí San Luis iba a ser referente estatal y nacional, mundial y hasta intergaláctico de lo que debe ser una alcaldía…
A las horas de saberse en el puesto, la acomedida parentela se le apareció al sujeto alcalde para ofrecerle su honesta, incansable y puritana ayuda, no pos sí, buena ayuda que le han dado sus elegidos para mantener abajo del agua a esta ya de por sí sufrida ciudad.

Basta con salir a las puertas del hogar de cualquier potosino para encontrarse desde bachecitos hasta cráteres. Basta salir a la calle con el Jesús en la boca esperando encontrar al volver, que no se le hayan metido a robar, o que no le birlen su auto, o que no le falte agua, luz pública, ya con que encuentre menos baches es un alivio en estos tiempos.

¿Por qué Xavier Nava? ¿por qué traicionas así tu apellido y a los potosinos? Me gustaría que le explicaras a la sociedad que el sentarse en el despacho de la alcaldía tiene maléficos poderes que hacen que el cerebro se haga baba y que las ideas se esfumen. Que hay una magia extraña en esa silla que te hizo desistir a la brava de tus buenas intenciones en campaña; al menos sería un intento de explicación ante las sobrenatural desidia, olvido, valemadrismo, ignorancia, poca vergüenza que haz demostrado desde el primer día de tu “trabajo”. Trabajo, esa es la clave, porque tiene un trabajo, es un empleado de la sociedad a la que mínimo debe dar explicaciones de sus cero acciones. Qué triste de verdad.

En el palacio de enfrente del municipal, las cosas no van mejor, incluso, nos atrevemos a pensar que el gobierno de Juan Manuel Carreras sigue empeñado en cerrar sus ojitos a la cuenta realidad de un estado que ni crece, ni se mantiene sino todo lo contrario.

Ya está de más señalar a los absurdos integrantes (en su mayoría) del gabinete carrerista. Con los recientes cambios que se dieron en la cúpula gubernamental, pareciera, ojo, pareciera que quieren un cambio, la realidad estimado lector, es que sólo se cambiaron titulares para mejor reacomodo de unos que se fueron y servilismo de los que entraron. Aunque importantes, las dependencias que tuvieron cambios no le agregan nada al estado, si acaso, sólo a las cuentas del gobierno que sigue, sigue y sigue haciendo que hace y no hace absolutamente nada más que negar que no se hace. Bendito trabalenguas que en pocas palabras explica el fracaso carrerista con la enorme ayuda de su gabinete.

Desde una SCT inmersa en la corrupción y compadrazgos con caciques permisionarios (de camiones, taxis y demás) hasta una Secretaría de Cultura que dicen que existe en algún lugar de San Luis.

Del gabinete de Seguridad… híjole, pues ¿qué bueno se puede decir? ¿Que están bonitas las patrullas?…

Nada. Cero, haga de cuenta que nomás no existe. La triste realidad de la seguridad en nuestro estado está en manos de personajes más preocupados por su cara, sus dineros y sus mujeres que por darle a la sociedad un mínimo de respiro ante el embate de la delincuencia.

Cierto es, y hay que reconocerlo, que todo el país está inmerso en la delincuencia organizada y desorganizada, y aclaro que no hablo aquí de los cárteles ni cosas de esas a las que el gabinete carrerista le encanta decir que no es su bronca sino de la Federación, no, hablo de los delincuentes organizados que asuelan colonias, negocios, transeúntes, automovilistas, es decir, de las bandas locales y foráneas que se la pasan de lo lindo atracando al prójimo sin que hasta el momento la “coordinación” (esa palabra le encanta a los federaletes) haya servido para maldita la cosa.

Ahora hasta el diputado Edgardo, anda promoviendo un juicio político contra el secretario Jaime Pineda, quesque porque no hace nada. Hay que aclararle al diputado que eso es falso. Jaime Pineda sí hace y mucho, créame, se hace pato y se hace presente en cuanta fiesta haya, en cuanta reunión empresarial exista, en cuanto borlote del jet set potosino exista. De verdad diputado Edgardo, al secretario le falta tiempo para todo festín y fiesta haya y donde con uniforme se sienta galán y poderoso.

Y ahí donde va, reparte sonrisas y promesas de atención inmediata en caso de peligro. Así se ha colado en la quisquillosa forma de ser de la clase poderosa de San Luis, donde el secretario cree que todos son sus amigos (así lo han creído todos sus antecesores).

Y qué decir de su peor enemigo, el otro federalete rellenito, Raúl Alanis, quien en el enorme ego que tiene, sólo superado por su falta de calidad moral, educación y trabajo, tienen a los policías potosinos en la incertidumbre con su famosa homologación salarial. Pronto, según los informes, este asunto le explotará al gobernador Carreras en la cara con sendas huelgas de hambre que preparan los policías potosinos, hartos de sus patrones federaletes que exigen ser tratados como semidioses pero que se postran tiernamente ante Gabino Morales y Juan Manuel Carreras (nuestros gobernadores) a quienes les endulzan el oído con hermosos “sí señor”, “no señor”, “lo que usted diga señor”.

Le digo, amagan los policías con huelga de hambre en las redes, falta ver que no empiecen los “arreglos” en lo oscurito en las oficinas de los federaletes con los líderes policiacos, con el afán de detener paros que la verdad, le costarían el empleo a varios.

Los otros encargados de la seguridad, dícese el Fiscal y el titular de la Ministerial, al menos son un poquito más discretos en cuanto a andar en eventos sociales. Si acaso, el comandante Celestino sí se ha tomado el empleo (y la presión federal vía delegado Gabino) y se ha puesto a trabajar junto con su corporación. Al pan pan y al vino vino, porque créame que a los periodistas nos tiene roña.

Y hablando de burros y traiciones, al parecer nuestro payaso Tekmol ahora sí anda sufriendo las de Caín al “descubrirse” que estaría relacionado con el huachicol en la entidad ¡ah¡ ¿neta?

Está de más recordar las estupideces realizadas por nuestro ilustre ex diputado José Luis Tekmol Romero, pero sí es importante que al menos, la investigación federal que pesa en su contra, jale los hilitos de lo que parece ser una enredada madeja de complicidades con funcionarios carreristas de alto nivel, empresarios y demás fauna, que toleraron los presuntos negocios del ex diputado.

Sabe si será cierto, pero dicen las fuentes que en días pasados el tal Tekmol recibió a muchos amigos y parientes en su casa y que se dio a la fuga en la cajuela de alguno de ellos, dado que es vigilado por las autoridades federales. Dicen, ahí sí no nos consta, pero no suena descabellado, aunque dudamos que se haya llevado a su burro bailarín.

Pero bueno, eso que apenas estamos en enero. Por lo pronto, déjeme seguir practicando la hechura de tamales para la Candelaria, ya ve que entre tanta rosca nos salieron muchos monitos y pues, hay que cumplir, ni modo.

Le recuerdo (más ahora que nunca) fuchi fucho huachicolero lero lero con el Tekmol y su burro bailarín.

Sigo siendo un periodista amenazado por autoridades y sigo sin protección debido a las malas artes del secretario general Caco Leal y del Secretario de Seguridad, Jaime Pineda (de eso les contaré después para no entorpecer las acciones que tomará la justicia federal)

A Xavier Nada, digo, Nava, le pregunto de nuevo ¿por qué es así?

Al Mijis… chale carnal, muy defensor de los toros pero nada de trabajo, ya dile a tus asesores que se asesoren, que no pierdan el piso con el ladrillito que les diste con más lana de la que juntaban haciéndole al activista. Neta mi, aliviánate.

Recuerden, no se aloquen con la gasolina, todos la necesitamos.

A los que les debo tamales, aguanten, en eso ando. (aún me salen crudos)

Le recuerdo que no tomo, no me drogo, no me gusta el champurrado, no tengo nexos con nadie ni nada, sólo mi trabajo.

Con gusto respondo (si es que no estoy meneando la masa de los tamales)

Con gusto respondo:
@Srdeportes

 

La presente columna se ampara en el artículo sexto constitucional.