Por: Everardo González Castanedo.
Lo vi crecer, no solamente físicamente sino con el espíritu, la mente y el corazón. Sus pláticas fueron de la voz infantil a las preguntas serias; mi obligación fue aclararle las más que se pudiera. A veces lamento no haberle aconsejado más y sin embargo, hoy él es mi apoyo.
Hoy recibe un Premio Estatal de Periodismo, el primero, espero, de muchos que le sucederán. Y es que ver nacer y crecer a un periodista es un orgullo, una responsabilidad de vida.
A veces sus preguntas incomodan, es la tónica natural del periodista, pero también su carácter es la puerta que le abre las palabras ajenas para dar a conocer la verdad.
Es un joven de enamorado no solamente de la bella mujer que lo acompaña, sino amante incansable de este oficio de informar.
Desde mi lugar, lo observo y me doy cuenta de que ese niño hizo crecer a un ser profesional, entregado, aun con ganas de vivir con honestidad el periodismo.
Es mi hermano menor, mi amigo, mi compañero. El ejemplo más sensato de que trabajar conlleva responsabilidades y frustración, pero también el reconocimiento de quienes le amamos, le apoyamos, le enseñamos y a la vez aprendemos.
En lo personal y primeramente una gran persona, un gran colega y un gran hermano, hoy le tocó ser galardonado por su esfuerzo del cual en el medio estamos muy orgullosos, ya que hemos visto crecer a un gran profesional, pero también un gran ser humano, ¡muchas felicidades Andrés! (MM)
Felicidades Andrés González Castanedo. Hermano, amigo.


