El alcaldito Xavis Nada y su sueño bicicletero

Por: Everardo González Castanedo

Nada voy a hacer

Rebuscando en las heridas del pasado

No voy a perder

Yo no quiero ser un tipo de otro lado

A tu manera, descomplicado  (La Bicicleta, Shakira)

Supongamos que un día cierto alcalde luego de pasar el fin de semana de pachanga, le dice a sus subalternos que es hora de ponerse a trabajar, supongamos, claro y además, que conociera el significado de trabajo.

Al fondo, una de las eficientes secretarias del Ayuntamiento capitalino, mientras se esforzaba por cumplir su labor de lijarse las pezuñas, digo, las uñas y ponerles colorcito pal baile del sabadito alegre, escuchaba y tarareaba la canción de Shakira, esa, la de La Bicicleta.

La melodía, escuchada por un aletargado segundón debajo del alcalde, buscando quedar bien con el patrón, avienta la enorme, preciosa, fregona, primermundista idea de hacer una ciclovía. Vaya, hasta ahí todo bien.

Lamentablemente ese ayuntamiento y ese alcalde resultaron ser Xaviercito Nada digo, Nava, y sus inútiles compañeros de ganancia y puesto. Ahí, la enorme, preciosa, fregona, primermundista idea de hacer una ciclovía pasó a ser de una gran iniciativa, a una verdadera estupidez.

No se vaya a creer usted que le tenemos encargo a Xaviercito, neta que él solito, sin ayuda, se encarga de apalearse solo. Y que verá, la llamada ciclovía que así, de pantalones azules hizo Xavier Nava en la muy transitada y destruida avenida Himno Nacional, le hubiera quedado mejor planeada y realizada por infantes de preescolar, al menos, mínimo, le hubieran puesto colores bonitos.

Lo curioso del asunto, hecho a lo tonto, a lo loco, con una decisión unilateral por parte de la administración navista y que ni siquiera tomó en cuenta las reales necesidades de los ciclistas, de los vecinos, del tráfico y del área, es que no se necesita ser un genio para entender cómo, dónde y por qué una ciclovía debe existir.

Ineptamente, los esbirros navistas y el propio alcalde, decidieron agandallarse (eso es lo correcto), espacio público para hacer su caprichito millonario. Les valió un reverendo pepino que los que habitan la zona vean afectadas no solamente las entradas a sus cocheras, sino la forma de vida que llevan.

Ahora, con su ciclovía, los vecinos van a tener que dejar sus autos al menos a tres metros de sus banquetas, con el peligro que implica descender de sus unidades y por un lado, rezar que algún camionero inepto y gorila (ya ve que de esos no hay) no se lleve la puerta de la unidad con todo y ciudadano, peor, si tiene hijos pequeños a los cuales bajar, o a personas de la tercera edad o a quien guste y mande. Por otro lado (el de la ciclovía), esperar que no vengan algunos corredores de Le Tour de France y también se lleven de corbata a algún vecino, o peor, que no se estrellen y hasta culpables salgan los vecinos que con todo derecho, solo querían entrar a sus casas.

Por las noches, los vehículos de los vecinos (entiende Nava, no todos tienen cocheras para más de tres autos como tu), van a quedar casi a media calle y algún distraído y alcoholizado conductor (ya ve que de esos tampoco hay), no va a saber si dichos autos están estacionados o circulando o vaya usted a saber, de que habrá golpes a los autos, los habrá.

En el día las cosas no van mejor, porque ya notó el alcaldito que hay unos monstruos enormes que respetan solamente a la nada, llamados camiones urbanos ¿Creerá el alcaldito Nada, digo, Nava que los llamados camioneros van en filita, despacito y esperando su turno? ¿o que los pasajeros que usan esos camiones son atletas y de un brinco van a librar desde el camión hasta la banqueta saltando a los ciclistas?

¿Y los negocios alcaldito? No, no, no los que usted anda haciendo con los milloncitos que se supone se usaron en una ciclovía más barata que un auto, no, me refiero a los negocios de la zona, sí, esos que por fuerza tienen que recibir o entregar mercancía, recibir clientes, usar estacionamiento, simplemente, ser negocio ¿A esos también que se joroben, alcaldito?

Oiga alcaldito ¿se acuerda que hay unas maravillosas creaciones naturales y orográficas creadas por la hueva de usted y sus antecesores llamados baches?

Ojalá los que usen la ciclovía traigan puras bicicletas de uso rudo, montaña, 4×4, todo terreno, off road, porque antes de ponerse a inventar, como que debieron haber al menos, repavimentado la zona de la ciclovía ¿no? Digo, es así como mero dato.

La cosa es que la mentada obra servirá, como la administración de Nada, digo, Nava, simplemente para dos cosas: para tirar dinero a la basura y para nada. (bueno, la lana no la meten a la basura, sino al bolsillo de algunas basuras)

¿Se acordará el alcaldito que una de las zonas más necesitadas de una ciclovía es el bulevar Antonio Rocha Cordero? No sabemos si lo sepa. La verdad, supongo que ha de creer que los miles de trabajadores de la construcción que se parten el lomo en Las Lomas, Pedregal y demás zonas fifiosas, han de aparecer mágicamente por las mañanas y por las tardes se meten a sus mágicas casas invisibles de la zona para volver a aparecer al día siguiente. Pos’ no, la verdad es que no alcaldito. La mayoría, por no decir que todos, andan en sus birulas (forma coloquial de decir bicicleta alcaldito, no se espante ni ponga a sus lamesuelas a ver qué significa la tan capitalina palabra) y usan esa vía mal llamada bulevar para llegar a sus destinos, y ahí sí, para que vea, se requiere una ciclovía.

De verdad que tristeza que una pseudo administración municipal tenga que recurrir a la estupidez para existir. Con nulas obras, con la delincuencia rebasando lo imposible, con funcionarios que no funcionan ni para decir su nombre completo, con la afrenta y deuda histórica que supone haber usado el apellido Nava, otrora un verdadero apellido, y aterrizarlo en inútiles lamebotas del alcaldito que es Xaviecito.

Mientras tanto, los potosinos, con tantas y tantas necesidades, tendrán que fumarse el capricho del alcaldito bicicletero al menos, hasta que alguna corte le obligue a desistir de sus tonterías o de plano, los vecinos se armen y se le planten al alcaldito.

Mientras tanto, los lamebotas, huele traseros y demás fauna inútil que revolotea alrededor de la gran bosta ¡celebraron el fabuloso arranque de la ciclovía! Total, que los baches, falta de agua, inundaciones, delincuencia, falta de espacios, ambulantaje, basura, calles destruidas, uso indebido de recursos y demás linduras, sigan de lo lindo, mientras los parásitos municipales anden en su bicicleta ¡que lo demás se vaya al carajo!

Ya veremos qué dice cuando le tumben su proyecto bicicletero con todos los amparos que le van a llover.

Le recuerdo, de nuevo, que no tomo, no me drogo y de loco me voy a pasear en la ciclovía.

No me junto con ningún diputado, menos con El Mijis, ya ve que nomás de saludarlo lo anda demandando a uno por intento de agresión, sigo sin juntarme con el Tekmol.

No soy vocero de ningún partido, cártel, restaurante, corriente política, ni algún puesto de tacos (aunque puedo dar recomendaciones de algunos).

Le recuerdo que sigo en riesgo por andar escribiendo cositas que le incomodan a los des funcionarios, pero mientras no me maten, seguiré haciéndolo, pues con nadie tengo compromiso.

Con gusto respondo, más, si se trata de recomendar taquitos

Ahh, y a propósito de la estrofa de Shakira al principio… efectivamente, parece que el lema de Nada, digo Nava es: Nada voy a hacer.

En la siguiente entrega, si es que tengo tiempo y la verdad me dan ganas, hablaremos de las cochinadas de Edgar Oswaldo Jiménez Arcadia y de Jaime ‘El Trol’ Galván

Como les dije con gusto respondo:

@Srdeportes

Les dejo a l@s admiradores de Xavis Nada una galería para que disfruten de su biciletero momento…