El PRI frente a las elecciones del 2021… Sus posibilidades

POR: Ángel Castillo Torres

En San Luis Potosí hay un priismo profundo que no acepta como destino la extinción. Contradiciendo las profecías que los dan por muertos, militantes y dirigentes siguen haciendo política. Se reorganizan en los comités seccionales, se agrupan en los consejos políticos, renuevan sus liderazgos, salen a la calle a dar la cara y allí donde son gobierno, se esfuerzan por recuperar la confianza de los ciudadanos. Piensan que no todo está perdido. Saben que en política no hay triunfos permanentes ni derrotas que duren mil años.

Los militantes más veteranos recuerdan que en el pasado su partido ha tenido que beber la miel amarga de la derrota. Pero ello no trajo automáticamente su desaparición del mapa político. Digerido el golpe, el PRI se levantó del inframundo para volver a ganar elecciones.

Si los adversarios del tricolor piensan que este partido está condenado a extinguirse están haciendo un mal cálculo. Subestiman a sus líderes. No toman en cuenta su experiencia político-electoral; minimizan las fortalezas de su estructura territorial que en toda competencia son imprescindible para ganar  elecciones; no toman en cuenta que en San Luis Potosí no hay un priismo dividido o desgastado por luchas internas como ocurre en otros partidos.

Aves de mal agüero anuncian prematuramente que el próximo año el PRI va a perder la gubernatura, la mayoría de las diputaciones y las alcaldías. Pero podría haber sorpresas. Faltan 16 meses para los comicios de 2021 y en ese tiempo pueden ocurrir muchas cosas.

En una contienda electoral las fortalezas y debilidades de un partido son determinantes. Pero también lo son el perfil del candidato, el mensaje de campaña y la estrategia que se utilice; así mismo la capacidad económica de los partidos y sus candidatos; igualmente las alianzas que pueden propiciar la derrota o el triunfo.

Es muy frecuente que cuando se pretende predecir qué partido puede ganar las elecciones en San Luis Potosí el próximo año (sobre todo en lo que se refiere a la gubernatura) de inmediato se afirma que Morena ya tiene asegurado el triunfo, sin tomar en cuenta la evidente división interna que desde hace meses desgasta y desprestigia a este partido. No se toma en cuenta en este vaticinio el desgaste que está sufriendo Andrés Manuel López Obrador como consecuencia de sus errores, ni el claro distanciamiento que mantienen con su partido. Más aún: ¿Qué pasaría si el Primer Mandatario se pone de acuerdo con el gobernador Carreras y juntos impulsan a un candidato con un programa de gobierno y una oferta política atractiva que dé vida a un Frente Amplio que incluya a militantes de diversos partidos, organizaciones de la sociedad civil, académicos y ciudadanos apartidistas?

Por otro lado si posamos la mirada en el PAN tenemos que en este partido está incubado y fermentando un virus mortal: el de la división interna. Ello puede llevar a un éxodo de militantes panistas hacia otros partidos (sobre todo al de Margarita Zavala y Felipe Calderón). Son muchos los aspirantes a gobernador en el blanquiazul y si sus dirigentes no operan con habilidad la selección de su candidato su pretensión de ganar los comicios en 2021 puede esfumarse.

Así que regresando al análisis de la presunta desventaja del PRI frente a las elecciones del próximo año podemos observar que en todos los partidos hay problemas que atender, contradicciones y conflictos que resolver. Nadie puede cantar una victoria anticipada.

Finalmente, en lo que tienen que ver con los llamados partidos “bonsái” (la chiquillada), mi pronóstico es que van a pactar una vez más una alianza parasitaria con los partidos grandes para no desaparecer y quedarse con algunas migajas de poder.

Tenemos entonces que la historia final de las elecciones 2021 está por escribirse. Cualquier pronóstico que hoy se haga es poco consistente, no tiene asidero en la  realidad.  No hay fatalismos en la historia, es decir, ningún partido político está destinado a cumplir un Destino Manifiesto (un mandato divino) que irremediablemente lo lleve sin tropiezos a gobernar nuestro estado.