Coronavirus, Fase 3, la más mortal

Por Ángel Castillo Torres.

Los hospitales pueden colapsar// No hay respiradores suficientes// Los mayores de 60 años estarían condenados // La desidia e irresponsabilidad se pagarán con vidas humanas//.

San Luis Potosí, S.L.P.- Los cuatro jinetes del apocalipsis cabalgan por todo el territorio potosino. Llevan en sus manos afiladas guadañas para acabar con la vida de los infectados por el coronavirus. Y es que de acuerdo con las autoridades sanitarias viene lo peor. Se acaba de anunciar el inicio de la Fase 3, la etapa más mortífera. En ella se presentará una excedida demanda de atención hospitalaria lo que puede provocar un colapso de los servicios de salud. Lamentablemente también se incrementará el número de defunciones.

La doctora Mónica Rangel Martínez, secretaria de salud del gobierno del estado, ha estimado que la peste podría provocar hasta 2 mil fallecimientos.

La población que sufrirá los daños más mortíferos serán los adultos mayores debido a que el Consejo de Salubridad General del gobierno federal está proponiendo que ante una posible saturación del sistema hospitalario se dé prioridad a los pacientes jóvenes antes que a los adultos mayores. Esta decisión injusta, discriminatoria y violatoria del derecho humano a la vida estaría condenando al pabellón de la muerte a los ancianos.

Afortunadamente en nuestro estado la Secretaría de Salud ha decidido no adoptar, por el momento, esta política genocida hasta en tanto no se analice a profundidad desde un punto de vista ético, legal y humanitario. En su momento será una decisión polémica frente a la cual forzosamente se tendrá que adoptar una postura transparente, responsable y ampliamente explicada a la sociedad.

Este dilema surgió cuando hace unos días el Consejo de Salubridad General dio a conocer un borrador de una Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica para que directivos de hospitales y médicos supieran que hacer si se llegara a presentar el aprieto de decidir a quién atender primero, si a un anciano o a un joven que están en riesgo de muerte. ¿A quién se debe proporcionar primero un ventilador que ayuda a salvar la vida?

En esta guía se establece que la prioridad deben ser los jóvenes, escudados en el principio de “vida completa”. Este razonamiento argumenta que los mayores de 60 años ya tuvieron la oportunidad de vivir mucho y que los jóvenes apenas están disfrutando de los dones de la vida. Pero ¿Quién va a cagar en su conciencia con esas muertes? ¿Se creen Dioses para decidir quién vive y quién muere?

En México, según el  INEGI, hay 12 millones de adultos mayores, miles de ellos estarían siendo condenados al pabellón de la muerte por una decisión como esta.

Se sabe que son muy escasos los ventiladores que hay en los hospitales de nuestro país, apenas unos 7 mil. Y aunque el gobierno federal está haciendo un esfuerzo de última hora por adquirir más aparatos, no logra conseguir los necesarios. Apenas antier el presidente de la república dio a conocer que una fábrica de origen francés instalada en Querétaro se ha comprometido a fabricar, de manera urgente, algunos cientos de ellos. Y la buena noticia es que aquí en San Luis Potosí una empresa local, Maquinados Ortiz, ha logrado diseñar y producir ventiladores para atender a los enfermos de Covid-19. Esta aportación potosina debe llenarnos de orgullo. Ahora solo esperamos que la compra de estos aparatos no se vaya a retrasar por complicaciones burocráticas.

Hay que hacer notar que el gobierno federal fue indolente y no compró a tiempo los respiradores que se necesitarían para que los enfermos graves de coronavirus tuvieran una justa y equitativa oportunidad de salvar su vida. Esta negligencia es la que ocasionó que ahora los enfermos de la tercera edad se vean amenazados por criterios como los que contiene la Guía Bioética que hemos comentado. El documento genocida ha generado un rechazado masivo y  está siendo fuertemente criticado. Sólo por poner un ejemplo vean ustedes lo que escribió hace unos días en su twitter Sergio Aguayo, el conocido académico del Colegio de México:

“La 4T no se preparó para la emergencia. Me importa como ciudadano y por estar en el grupo con reservación en el corredor de la muerte. Tengo 72 años y si enfermo no me darán un ventilador. Los pocos irán a los más jóvenes. La 3ª edad es desechable, por eso me indigna tanto su desorden”.

Tiene toda la razón.