22 julio, 2026

Juan Manuel Carreras y sus lagrimitas de cocodrilo

16 agosto, 2021

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Por: Everardo González Castanedo

Fue el viernes 13 de agosto… Cabalísticamente un día de augurios buenos y malos, de películas B que se vuelven de culto con tanta sangre y vaya, coincidencias de la vida, el día en que el saliente gobernador Juan Manuel Carreras López, el Güero, el incapaz, ‘El Gober’ que no pudo, presentó su último informe de gobierno.

Luego de cambiar el horario del informe con el pretexto de no importunar la vacunación en el Centro de Convenciones de San Luis (la realidad es que tenían muchísimas amenazas de plantones, manifestaciones y bloqueos, y los sesudos asesores del gobernador saliente decidieron que sería mejor hacer todo en lo oscurito, total, los que tenían que estar a huevo tenían que estar a huevo, así que tuvieron que trajearse para ir a la entrega mañanera al Congreso y trajearse después para el evento casi tardeada que organizaron los cerebritos).

No vamos a importunarlo a usted, querido lector, con una historia de cómo sucedió el mentado informe, la verdad, para leer mentiras mejor le contamos unos buenos chistes. Así que no, aunque queda un detalle que resume en sí toda la gestión de Carreras al frente del estado. Resulta que por ahí tras de su discurso de los “importantes” logros de su administración, al gober saliente se le ocurrió como chiste o como cruenta realidad, soltar unas hermosas, mojadas, estudiadas, actuadas y deliciosas lagrimitas.

La gran pregunta es: ¿por qué lloró el gobernador fallido?

Para ello habremos de remontarnos a seis años atrás, cuando un sonriente candidato llamado Juan Manuel Carreras, de modos muy monos, voz suave y engañosa, muy sonriente y de la mano con su esposa, acompañado de efectivísimos colaboradores (ja ja ja), hacía campaña de lo lindo en todo el Estado. Vayamos viendo, dice la señora Historia, que desde ese momento el muy letrado candidato ya era engañado en el ámbito social, gubernamental, familiar y sobre todo, en los números electorales.

Triste es para el ser humano saberse engañado en todas las formas y verse obligado a sonreír de dientes para fuera mientras que por dentro un furibundo ser se gestaba, se alineaba con su vida y planeaba sus movimientos.

La cosa es que, ayudado por las hadas de la magia, resultó ganador de una contienda en la que claramente su desgastado partido llevaba todas las de perder… y el tiempo se lo cobró con creces al candidato y lamentablemente a todos los potosinos.

Seguramente Carreras lloró de emoción y ¿cómo no?¡¡¡ ¿a poco a usted no le darían las de llorar al saberse librado de ser el culpable de un Estado casi casi fallido?

Pero veamos…

Primero hay que ser justos, Juan Manuel recibió un Estado de manos de uno de los peores gobernadores de los que tiene la memoria potosina, un tal Toranzo. Así que bueno, siendo Carreras empleado de Toranzo, se vio en la penosa necesidad de taparle todos sus oscuritos secretos. Ya de entrada, no le quedó mucho margen de trabajo a Carreras pues además recibió como paquete, una bola de ineptos para endulzarle los oídos, entre ellos, por qué no, al tal Funesto ‘Caco’ Leal, quien fue una pieza clave para que al estado se lo llevara el carajo todo el sexenio y que hoy de pilón es premiado con una diputación.

Destaca por supuesto, el Estado sangriento que deja Carreras. Ahí es cuando y el por qué la historia lo juzgará por su tibieza ante las diarias ejecuciones, el aumento de los índices delictivos, comunes y organizados, lo mismo viene siendo ya.

Mantener en el poder a inútiles, sí, así como lo leyó y se lo repito en mayúsculas ‘A INÚTILES’ como el general Gutiérrez, a su anciano director de la Policía, a un ensimismado Jaime Pineda, engreido y detestable Alanís y ya de refilón, a un inútil, y lo repito en mayúsculas, A UN INÚTIL Landeros. De ahí para abajo, los responsables de la seguridad sirvieron sólo para nada y para peores cosas, sin dejar de mencionar al Tal Baeza y al mentiras Cerón.

En la procuración de justicia, el asunto no fue menor, con un fiscal tibio, sin hombría, sin la más mínima vergüenza de solamente decir que se trabaja cuando a plenas luces se hace todo en la fiscalía menos trabajar.

Muertos y más muertos, asesinatos a plena luz del día, feminicidios, cuerpos en pedazos, familias destruidas, desaparecidos, balaceras, robos al por mayor, todo lo profano, lo absurdo, lo ya descarado que pueda hacer la delincuencia, y todo, bajo el pretexto oficial de que solo matan a los malos, de que se investiga, de que se hace un llamado a la paz, de que se trabaja mucho pero que los periodistas somos muy malos y no cacareamos lo bonito que hacen las autoridades… pretextos pendejos de los que se alimentó el gobierno carrerista.

Juan Manuel Carreras deja un Estado de sangre, de vergüenza, de pretextos, de pocos valores, de historias de cama y engaños en palacio, de una burlesca burocracia que, además, deja en arcas rotas al Estado.

Inversiones de a mentiras, crecimiento de a mentiras, obras de a mentiras, desarrollo de a mentiras. Mentiras, mentiras, mentiras y más mentiras cacareadas, obvio aplaudidas por sus asesores o por su primer círculo, que no tienen más de dos dedos de inteligencia, si es que algo tienen esos mequetrefes.

¿Juan Manuel Carreras lloraría por todo eso y más?

Siendo otra vez justos, la cosa de la pandemia le cayó fuerte a Juan Manuel al frente del Estado, tan es así, que su propia secretaria de salud, una tal Mónica, le apuñaló por la espalda, le mintió y ella lo pagó con quedar inmortalizada en el mausoleo de los traidores.

Aún así, la pandemia hace lo suyo y al menos Juan Manuel Carreras trató de ser funcional en ese aspecto. Aunque claro, como todo en su gobierno, no fue suficiente.

¿Acaso Juan Manuel lloraría también por sus intrigas palaciegas, esas donde todo el personal bajo su cargo lo traicionó de menor a mayor. Donde en su propia casa vivió el engaño. Donde como persona no tuvo más remedio que apechugar en lo social, en lo personal y sobre todo, en su figura como presunto gobernador?

Creemos que lloró por eso y más. Pero bueno, el aseguró siempre que caminaba tranquilo por las calles de San Luis. Eso sí, impuso al menos la moda de hacer maratones por cualquier circunstancia y de perdido poner a correr a huevones funcionarios cuyo único deporte era joder al pueblo. Al menos algo bueno hizo… antes de que la pandemia detuviera tan divertidas carreras de Carreras.

Podemos ir más allá de lo malo para hablar de lo peor del gobierno carrerista, pero bueno, eso ya es de conocimiento público. La realidad es que Juan Manuel Carreras, tu nos fallaste en todo.

Periodistas en peligro y un asesinado sin respuesta. Ejecuciones y robos que dejaron sin sustento ni vida a muchas personas. Sería ocioso y casi interminable la lista de personas a las que se le jodió la existencia por la existencia inexistente de un gobernador que nunca lo fue.

Quizá haya que agradecer que al menos, el sexenio dura lo que dura y no más. Sino imagínese.

Juan Manuel Carreras lloró sus lagrimitas de cocodrilo en su despedida, en su último acto, en su discurso que solamente habló mentiras. San Luis Potosí lloró, llora y llorará un sexenio perdido a manos de una pandilla de vivales que se dijeron funcionarios.

Así las cosas, como potosinos tendremos que seguir viviendo con la cruda que nos dejará este sexenio carrerista, mientras el Gobernador que no fue seguirá llorando por sus propias formas y maneras de hacer y deshacer las cosas.

Ojalá que le vaya bonito y que ya nada más llore poquito.

Le recuerdo que no trabajo para ningún partido, asociación gubernamental ni delincuencial (que no es lo mismo, pero es igual)

NO TOMO

NO FUMO

NO USO DROGAS

NO TENGO VÍNCULOS CON NINGÚN GRUPO DELINCUENCIA (MENOS OFICIAL)

Y aunque ya se va Juan Manuel Carreras López y su grupo de trúhanes, quiero que siempre recuerden lo que les dije seis años…

SÓLO MUERTO, ME VAN A CALLAR

Con gusto respondo: @Srdeportes