Por Andrés González Castanedo
El “experimentado” director de Ecología, Maximina Jasso Padrón, pide dignificación a la vida de los animales domésticos, sin embargo, abandona por meses el cuerpo de un perrito en una de las principales avenidas de o capital potosina.
Seguramente si eres conductor y tú ruta continúa es la Salvador Nava Martínez, te percataste que de las Lomas al Distribuidor Juárez, antes de llegar al Puente Pemex, está por quedarse en los huesos, el cuerpo de un lomo peludo, tras haber sufrido un accidente vehicular en los carriles centrales.

La irresponsabilidad del flamante director ha llegado a tal agrado que hace una semana se le pregunto directamente a él sobre la situación del cuerpo abandonado de un perro, a lo que dijo desconocerlo, pero garantizó que lo checaría y a día jueves 12 de mayo a las 18:21 no lo hizo ni él, ni su equipo de trabajo.
Fue el viernes 6 de mayo (hace una semana) cuando presumió que tenía una flotilla de 5 personas que se encargan del mantenimiento continúo de la SNM y que inclusive a principio de la semana “pasada” se había hecho barrido de toda la Salvador Nava, hecho que a leguas no se efectuó o al menos de manera correcta y completa; para después irónicamente pedirle a la ciudadanía la dignificación de los animales en todos sus sentidos.
Pese a que el propio director fue avisado de la penosa e indignante situación, pues la dignificación de los animales domésticos (la cual él pidió) no solo es en vida, sino hasta la muerte, no se ha hecho nada para de manera digna levantar los restos del perro y hacer lo propio con ellos.
El perrito que perdiera la vida en dicha ruta, pasó de tener un cuerpo, a endurecerse, a hincharse, a reventarle los intestinos, a dejar un fétido olor (imagínense con estos calores e ir a vuelta de rueda en la SNM), a estar convirtiendo en huesos, amorfo, con cuero color obviamente en estado de descomposición.
Ya con doble conocimiento del hecho, pues sabemos que la publicación va a llegar a ojos del buen Maximina, le exigimos que se ponga a trabajar, pues tendrá recomendación o apadrianamiento de él sabe quien, pero la ciudad necesita de gente trabajadora y con verdadera experiencia, no de personas que se sientan políticas y vengan a aprender un puesto sobre la marcha; de esas la sociedad está cansada.


