En los últimos años ha surgido un movimiento para identificar las red flag o banderas rojas en las relaciones sentimentales, vinculadas en gran medida con lo que expertos llaman “relaciones tóxicas”. Tales conceptos eran la vida diaria de una joven, quien vivía violentada por su pareja.
Miriam, una joven de 29 años que residía en la colonia Las Flores, ubicada al norte de la capital potosina, fue asesinada el 16 de noviembre del 2019 por su pareja Edgar Antonio y una mujer de nombre Diana Jazmín, quienes la golpearon con un objeto contundente en la cabeza y la hirieron con arma blanca en diferentes partes del cuerpo.
Los hechos acontecidos entre las 02:00 y 04:00 horas en la citada colonia, tenían como antecedente una compleja relación sentimental que sostenía con el agresor, quien agredía contantemente a Miriam.
Después de perpetrado el ataque mortal al interior de la casa, los criminales colocaron el cadáver en una bolsa de plástico color negro cubierta con una lona tono azul y la ubicaron en un predio de la Primera Privada de Bugambilias y calle Bugambilias, en Las Flores.
Elementos de la policía municipal fungieron como primer respondiente, encontrando los restos humanos envueltos en la bolsa de plástico y de la cual solo se observaba que salía una mano.
En la intervención de los Servicios Periciales de la Fiscalía General del Estado (FGE), se informó que la víctima presentaba al menos tres tatuajes, uno de ellos en la muñeca con la palabra “Libertad” y otro más con las iniciales “MR”.
“RELACIÓN TOXICA”
De acuerdo con los testimoniales de la hermana y la madre, Miriam no la pasaba nada bien con Edgar Antonio, ya que eran continuas las muestras de agresiones, discusiones, jaloneos y demás desencuentros.
La hermana narró que se presentó al domicilio entre las 12:00 horas del 15 de noviembre y 01:00 hora del 16 del mismo mes del 2019; que salió el hermano de Edgar Antonio y momentos después apareció él, quien golpeó a Miriam para que se metiera a la casa.
Señaló que la relación entre ellos no era sana, sino todo lo contrario, era “toxica,” porque había discusión, peleas, agresiones mutuas y faltas de respeto. Afirmó haber presenciado varias veces, fue la relación “íntima y de confianza” que tenía con su hermana.
Precisó que ese día por la ventana vio que en el interior de la casa se encontraba Diana Jazmín, con quien Miriam como ella previamente habían tenido problemas.
Mientras que la madre dijo que su hija vivía con Edgar Antonio, y que entre ellos había una “relación toxica,” porque había golpes, faltas de respeto y discusiones; que la última ocasión que la vio andaba nerviosa, alterada.
Por su parte, una amiga declaró que tenía tiempo de sostener una relación amistosa con Miriam, motivo por el cual sabía en donde vivía junto con su pareja, y que mantenían una relación “toxica y agresiva por cómo le hablaba, y varias veces la jaloneó en la calle”.
“INFAMIA O VILEZA”
Además de las declaraciones vertidas por los familiares y personas cercanas, el Ministerio Público aportó pruebas que acreditaron la comisión de un feminicidio, por ejemplo, el perito criminalista quien describió la causa de muerte y cómo fue la agresión.
En la necropsia advirtió que Miriam presentó heridas producidas por objeto cortante en la cara, cuello, antebrazo y mano izquierda, así como un golpe con objeto contundente a nivel de la cabeza y el cuello.
En consecuencia, la causa del deceso de la víctima fue “laceración cerebelosa y hemorragia aracnoidea secundaria a traumatismo creaneoencefálico [tiempo del deceso]” ocurrido entre las 02:00 y 04:00 horas del 16 de noviembre del 2019.
Recalcó que se trató de una “muerte violenta,” ya que incluso la víctima tenía colocada “una esposa en la mano derecha,” es decir, solamente tenía su mano derecha libre, además de presentar signos de defensa.
Asimismo, concluyó que las lesiones inferidas, por sus características, número y zona donde se produjeron, revelaron “infamia o vileza” en su ejecución.
Finalmente, del análisis georefencial realizado al teléfono celular de Miriam, quedó claro que el último día que tuvo actividad el dispositivo móvil fue el 14 de noviembre del 2019, en un radio cercano a donde se encuentra el domicilio donde vivía con Edgar Antonio.
Por todo lo anterior, Tribunal Unitario de Enjuiciamiento decretó sentencia condenatoria en contra de Edgar Antonio, que consiste en 27 años y 6 seis meses de prisión y el pago de una sanción pecuniaria por 233 mil 192.00, equivalente a 2 mil 760 UMAS.
Además, al pago de reparación del daño por 258 mil 539.40 pesos por concepto de reparación del daño material, explica la sentencia publicada en la página web del Supremo Tribunal de Justicia de Estado (STJE).


