De cara al proceso electoral todos los pretendientes lanzan promesas que serán mejores que lo anteriores, que acabarán con la corrupción y son las personas más honestas, pero nadie dice sus nexos oscuros, su lado negativo…eso bien convendría conocerlo.
Aunque él directamente parece no tener un negro historial como otros políticos, Sebastián Pérez García, aspirante a la presidencia municipal de San Luis Potosí en las elecciones de este 2024, se ha caracterizado por convivir con violentados, hecho que permite cuestionar si para gobernar un municipio hará oídos sordos o volteará a la cara para hacer como que no sucede nada en la ciudad.
A unos días que se publicaron los listados de los cuadros que competirán para los diferentes cargos de elección popular, el ex secretario general en el trienio navista y actual dirigente del Comité Operativo Municipal (COM) provisional del Partido Movimiento Ciudadano (PMC), parece ser quien encabezará la candidatura naranja.
Durante su paso en la administración 2018-2021 presidida por Francisco Xavier Nava Palacios, fue fiel sirviente del alcalde emanado del Partido Acción Nacional (PAN), al defenderlo en reiteradas ocasiones del asedio de la prensa, y si bien el puso el pecho, fue omiso porque muchos de sus colaboradores aprovecharon el cargo para abusar de otros.
¿EL QUE CON LOBOS ANDA, A AULLAR SE ENSEÑA?
Su falta de responsabilidad y correcto desempeño en el cargo municipal, así como falta de liderazgo y no cerrar los ojos ante actos delictivos pude significar otra historia, pero es cuestionable su honorabilidad y responsabilidad.
De entrada, en julio de 2019 instruyó la protección de las instalaciones de una Oficialía del Registro Civil, donde días anteriores concluyeron las labores de la oficial Teresa Carrizales Hernández, quien no fue notificada debidamente y por ello, se mantenía en el cargo.
Dado que ella se negó a dejar el lugar, comandadas por Édgar Oswaldo Jiménez, director de seguridad municipal, mujeres policías jalonearon y sacaron a rastras a la calle a la exfuncionaria.
Aunque una recomendación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) encontró que Pérez García no ordenó el desalojo, sino que fue decisión del mando policiaco, quedó claro que el liderazgo y la comunicación precisa con sus subalternos no es una de sus grandes aptitudes.
Como resultado, Carrizales Hernández presentó, entre otras consecuencias, síntomas de ansiedad que sugieren pensamientos automáticos disfuncionales, percibe su entorno como amenazante con problemas para lidiar con la situación de incertidumbre actual por no saber cómo terminara esta situación, pudiera alentar una inquietud y dificultad para el control de los impulsos.
Una raya más al tigre, e igual de grave, Alfredo Lujambio Cataño, ex presidente municipal interino y ex síndico, se declaró culpable de agredir sexualmente en 2021 a una secretaria y una asistente personal.
Aunque recibió una condena de 2 años de prisión, el juzgado le impuso una multa de 40 mil pesos, y cubrir la reparación del daño por varios miles de pesos. Pero el suceso está claro: es un criminal sexual.
Finalmente, el caso más reciente se remonta a su ex jefe Nava Palacios, quien fue inhabilitado 18 años de la función pública por el Congreso del Estado, derivado de no respetar un mandato judicial que ordenó suspender la construcción de un puente vehicular en el bulevar Antonio Rocha Cordero, el cual al final se concluyó.
En pocas palabras, Pérez García no es el culpable de todo lo anterior, pero deja duda razonable de cómo actúa antes las injusticias y el abuso. Si así se comportará siendo alcalde, entonces qué miedo tener un edil coparticipe y omiso de ilegalidades. ¿Usted tendría confianza en una persona así?


