San Luis Potosí, SLP.- El perfil @bonfeministapop, en la red social Twitter, denunció un posible caso de trata de personas, luego de una persecución a dos jóvenes que se habían escapado de un inmueble que se presume como la Casa de Salud Mental Dina Belanger, ubicada en la Calle Aquiles Serdán 825, en el barrio de Santiago en la capital potosina.
Esto luego de que el pasado 27 de febrero de 2024, de acuerdo al relato del perfil, las sospechas iniciaron con la persecución de dos hombres en bicicleta a dos jóvenes, a las que señalaron como “locas”, motivo de la persecución.
Debido a la impresión, las personas presentes se acercan a dialogar con las jóvenes, quienes señalaron que no es la primera vez que han intentado escapar, e incluso en una ocasión alcanzaron a llegar a la Fiscalía General del Estado (FGE).
Pese que la situación es de conocimiento de la FGE, indicaron que la institución encargada de procurar la justicia hizo caso omiso pues aseguran que la dueña de la presunta institución de salud mental, es amiga de personas en altos cargo dentro de la fiscalía.
Las jóvenes, de 13 y 17 años, relatan también haber sido llevadas contra su voluntad a este establecimiento, incluso sin recordar cómo fue que llegaron, situación similar a muchas otras mujeres dentro del inmueble, que no son originarias de San Luis Potosí y en algunos casos ni siquiera mexicanas.
En el hilo de Twitter también cuentan que, ante la insistencia de los perseguidores de llevárselas, los testigos y vecinos de la zona impiden que esto suceda. Posteriormente la supuesta encargada de la clínica, sin ninguna identificación, procede a regañar a las jóvenes y a los vecinos, diciendo a estos que no deberían creerles.
En otro tweet, la cuenta asegura que uno de los perseguidores admitió el maltrato físico que reciben las jóvenes en ese establecimiento. Pese a esto la encargada presume alguna especie de arreglo con la FGE, por lo que no recibirán castigo alguno y finalmente llamó por teléfono, en altavoz a un presunto comandante, quien le contestó que enviaría unidades.
Acto seguido arribó quien asegura ser la psicóloga de la clínica y que la cuenta segura es la hija de la encargada, quien de nueva cuenta regañó a las jóvenes. Sin identificación ni cédula profesional de por medio, la joven en cuestión, no dio una razón del diagnóstico de las dos menores y solo atendió a mostrar un documento de Word.
Pese a la insistencia en mostrar la veracidad de los hechos, incluso invitando a los testigos a la clínica, cuando los vecinos llegaron a la ubicación señalada, las luces se apagaron, las puertas y ventanas se cerraron y se negaron a dar información.
En los últimos tweets del hilo se adjuntan un video que puede servir como evidencia e incluso una conversación con una posible testigo de lo sucedido, quien argumenta haber realizado un servicio social en este lugar.


