Por: Antonio M.
Ayer por la tarde, me dispuse a retirar una cantidad de dinero de un cajero automático de la sucursal del banco BBVA, ubicada en Hernán Cortés, entre las calles 5 y 6. Al ingresar, aproximadamente a las 15:15 horas, me encontré con una amable señora, quien había terminado sus labores de limpieza y desinfección en los cajeros y en el local donde se encuentran. La saludé y ella, de manera igualmente amable, me respondió y me pidió que pasara sin problema alguno. Agradecí el gesto y realicé mi retiro.
Posteriormente, al retirarme del cajero y despedirme de la señora, escuché un fuerte golpe. Decidí tomar algunas fotos para documentar lo que parecía un accidente, pero al acercarme me di cuenta de que se trataba de una pelea. Los involucrados, aparentemente ya con un fuerte conflicto previo, eran los tripulantes de dos vehículos: una camioneta Ford Pickup blanca y una Dodge Caravan azul, que se habían colisionado en la intersección de las calles 5 y Hernán Cortés.
Al intentar sacar mi móvil para registrar lo sucedido, me di cuenta de que la situación era mucho más grave. En la camioneta blanca había tres sujetos que comenzaron a romper los cristales de la Caravan azul con tubos y piedras. El único tripulante de la Caravan reaccionó buscando piedras y, en cuestión de segundos, la pelea se convirtió en una trifulca de tres contra uno, donde ambos bandos se lanzaban piedras y cualquier objeto que pudiera causar daño. El incidente ocurrió a las 15:22 horas.
Durante la pelea, no pude grabar ni tomar fotos, ya que debía estar atento a los hechos y, al mismo tiempo, esquivar las piedras. Los sujetos de la camioneta blanca encendieron su vehículo con la intención de huir, pero antes de irse, volvieron a impactar a la Caravan, esta vez con un reversazo. En medio de la confusión, la señora del cajero salió del local para protegerse de los proyectiles y cualquier agresión.
A las 15:25, cuando la señora salió, los sujetos se acercaron a ella y a mí. En ese momento, ella, evidentemente temerosa, me abrazó. Yo respondí de inmediato, tratando de protegerla de los objetos que volaban y evitando que resultara lastimada, algo que cualquier persona hubiera hecho en mi lugar.
A las 15:28, los sujetos de la camioneta blanca estacionaron su vehículo en las calles 5 y 6 para continuar con la agresión. Varios vecinos y comerciantes de la zona intentaron intervenir: «Vamos a hacerle paro al don, esos weyes son tres y el solo es uno, vamos», dijeron. Al ver la cantidad de personas que se aproximaban, los agresores intentaron huir, pero en ese momento apareció una patrulla de la @GuardiaCivilEstatal, que les cerró el paso. Pensamos que la situación había terminado.
A las 15:31, de manera inesperada, los tripulantes de la camioneta blanca golpearon la patrulla y, rápidamente, huyeron por la calle Hernán Cortés, en dirección a Pedro Moreno, para escapar del lugar.
A las 15:34, traté de tranquilizar a la señora y le aseguré que todo había terminado. El tripulante de la Caravan azul, como pudo, encendió su vehículo destrozado y se retiró del lugar, sin rumbo conocido.
No podemos extraer una moraleja clara de este incidente, pero sí darnos cuenta de la violenta realidad que vivimos, la cual no respeta ni edad, ni género, ni creencias, y que ocurre a plena luz del día. Además, es evidente la ineficiencia de los cuerpos policiacos. Aún se desconocen las causas de esta trifulca, pero agradezco el video proporcionado para documentar los hechos.


