En lo que parece una historia sacada de una telenovela o una serie, un crimen a sangre fría permitió contrastar las historias de vida de la víctima y el victimario, quienes durante la adolescencia cursaron juntos la secundaria.
Después de 3 años y 5 meses de zozobra, finalmente la esposa de un joven asesinado cuando salía de farra podrá descansar sabiendo que el criminal que le quitó la vida pasará 2 décadas en prisión, el mismo que años atrás fue compañero de su cónyuge en la secundaria.
Todo se remonta al 29 de agosto del 2021 alrededor de las 03:00 horas en las inmediaciones de la colonia Prados de San Vicente y Ciudad 2000, cuando circulaba el joven abordo del vehículo Camaro rojo en compañía de un amigo y un amigo, ambos en la parte trasera.
Acababan de cenar unos tacos luego de salir de una fiesta y se disponían a llevarla a ella a su casa, cuando en ese momento dieron vuelta en el Andador de los Sauces, donde se encontraron de frente una camioneta con luz alta, viendo a dos hombres que iban caminando sobre la acera, que gritaron que quiénes eran.
Ante ello y el temor de ser agredidos, aceleró al carro y los sujetos comenzaron a disparar lograron herir a su amigo en uno de sus oídos.
Pese al movimiento de huida y debido a que el andador no tenía salida, uno de los agresores se aproximó corriendo por el lado del conductor con un arma larga de fuego, a fin de vaciarle al menos 12 disparos, produciéndole una muerteinstantánea.
El ataque armado le provocó laceración cerebral y medular cervical; y heridas por proyectiles disparados por arma de fuego penetrante de cráneo y cuello, según estableció el dictamen pericial.
LA CARA QUE NUNCA OLVIDARÁ
Una vez que se tomó conocimiento de los hechos, la Fiscalía General del Estado (FGE) se dio a la tarea de realizar las primeras indagatorias, y fue gracias a los testimonios de los amigos que lograron sobrevivir que hoy el asesino ya está en prisión.
En su declaración ante el Ministerio Público, la amiga del hoy occiso narró que conocía perfectamente al sicario porque estuvo en la secundaria con su hermano, además de que le consta dónde vivía por diversos proyectos escolares que hacían.
Con ello, la Policía de Investigación (PDI) realizó un cateo en el domicilio del acusado, lugar donde encontraron el arma utilizada el día de la agresión, y que, según el médico forense, fue la que generó la laceración cerebral y medular secundarias a heridas por paso de proyectil producido a la víctima.
Aunque el agresor y su familia, dedicados al comercio y al servicio de taxis, trataron de inventar una historia de que estuvo en otra ubicación el día del ataque, no pudieron sostenerla y al final recibió sentencia condenatoria.
Esta consistió en quedar acreditado el delito de homicidio calificado, imponiéndosele una pena de 20 años de prisión y sanción pecuniaria por la cantidad de 179 mil 240.00 pesos, así como al pago de la reparación del daño por la cantidad de 274 mil 237.20 pesos.


