Washington, D.C.- En una decisión que sacude los cimientos del sistema universitario estadounidense y amenaza con aislar a una de las instituciones académicas más prestigiosas del mundo, el gobierno de Donald Trump ha revocado el permiso de la Universidad de Harvard para inscribir estudiantes internacionales, alegando preocupaciones de seguridad nacional.
La medida fue comunicada a través de una carta firmada por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, en la que se notifica que, “con efecto inmediato, el programa de la Universidad de Harvard de Estudiantes y Visitantes Extranjeros ha sido revocado”.
Acusaciones sin precedentes
Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la decisión se basa en acusaciones de que Harvard ha permitido la proliferación de un ambiente “inseguro” en su campus, facilitando, según la administración, la acción de “agitadores antiestadounidenses y proterroristas” y permitiendo ataques a estudiantes judíos.
Además, el gobierno acusa a la universidad de estar “coordinada con el Partido Comunista Chino”, aunque hasta el momento no se han presentado pruebas concretas que respalden estas afirmaciones.
En una declaración oficial, Noem sostuvo que “esta administración está responsabilizando a Harvard por fomentar la violencia, el antisemitismo y coordinarse con el Partido Comunista Chino en su campus”.
Impacto académico y diplomático
La decisión representa un golpe drástico para la institución, que actualmente cuenta con aproximadamente 6,800 estudiantes extranjeros, provenientes de más de 100 países. Estos estudiantes representan más de una cuarta parte del cuerpo estudiantil total de Harvard, y la mayoría de ellos cursan programas de posgrado.
La revocación del Programa de Estudiantes y Visitantes de Intercambio (SEVP) significa que la universidad ya no podrá patrocinar visas estudiantiles, lo que pone en riesgo inmediato la permanencia de miles de estudiantes en Estados Unidos. “Los estudiantes extranjeros existentes deben transferirse o perder su estatus legal”, advirtió el DHS.
Un conflicto en ascenso
La medida se inscribe en un conflicto cada vez más agudo entre la Casa Blanca y Harvard, marcado por críticas del gobierno hacia los programas de diversidad racial y sexual de la universidad, y por supuesta censura hacia voces conservadoras en el campus. Las tensiones han escalado en los últimos meses tras protestas estudiantiles y denuncias cruzadas sobre antisemitismo y libertad de expresión.
Hasta el cierre de esta nota, Harvard no ha emitido una respuesta oficial, aunque se espera una reacción enérgica de la administración universitaria y posiblemente una acción legal.
Repercusiones globales
Expertos advierten que la decisión podría tener consecuencias diplomáticas significativas, al afectar a miles de estudiantes internacionales y generar tensiones con gobiernos extranjeros cuyos ciudadanos estudian en Harvard.
También se anticipa un fuerte rechazo de parte de organizaciones académicas y defensoras de derechos civiles, que podrían ver la medida como un intento de censura política y de restricción de la autonomía universitaria.
Con esta acción, la administración Trump parece consolidar una estrategia de confrontación con las universidades de élite, en particular aquellas que, según el gobierno, promueven agendas “contrarias a los valores estadounidenses”.


