El Salvador.- Un insólito incidente ocurrido en una sucursal bancaria en El Salvador se volvió viral en redes sociales luego de que una mujer irrumpiera en el lugar exigiendo una cuantiosa suma de dinero por un motivo fuera de lo común: aseguraba ser la esposa de Jesús de Nazareth.
El curioso suceso ocurrió en una sede del Banco Agrícola, donde la mujer, vestida con un atuendo blanco con negro y un bolso pequeño, ingresó a temprana hora con la firme intención de retirar 70 mil dólares (alrededor de 1 millón 346 mil pesos mexicanos). Según testigos, la mujer afirmaba que Dios mismo le había ordenado hacer el retiro, argumentando su derecho divino como “esposa del hijo de Dios”.
“No me toque, soy la esposa de Jesús de Nazareth”, se le escucha gritar en uno de los videos difundidos en redes, mientras se resistía a ser retirada por el personal de seguridad del banco, quienes lucían visiblemente desconcertados.
Los hechos se intensificaron cuando, tras dirigirse a las cajas con insistencia, la mujer arremetió contra un guardia de seguridad golpeándolo en el rostro, mientras gritaba: “Aquí se va a hacer lo que el hijo de Dios quiere. No me calle, no me calle”.
Los empleados del lugar intentaron calmar la situación sin éxito inmediato, mientras varios clientes grababan el incidente con sus teléfonos móviles.
Finalmente, la mujer fue retirada del lugar sin que se reportaran mayores daños. Sin embargo, el suceso provocó una ola de comentarios en redes sociales, donde algunos criticaron la respuesta pasiva de los guardias, mientras otros reaccionaron con humor ante la surrealista escena.
Entre los comentarios más populares destacaron frases como:
“Jesús de Nazareth: que no les engañe, ya nos separamos” o “El guardia: San Pedro no está y él tiene las llaves de la bóveda”, reflejando la mezcla de incredulidad y comicidad con que los usuarios recibieron la noticia.
Hasta el momento, no se ha emitido un comunicado oficial del banco sobre el incidente, ni se ha confirmado si la mujer fue detenida o recibió atención psicológica. El episodio, no obstante, ha reabierto el debate sobre la salud mental y el manejo de situaciones de crisis en espacios públicos.


