22 julio, 2026

«El matrimonio no es un ideal, es un modelo»: Se pronuncia León XIV

2 junio, 2025

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Ciudad del Vaticano.- En un acto multitudinario marcado por el fervor y el calor del mediodía romano, el papa León XIV presidió este domingo su primera gran celebración del Jubileo desde su elección el pasado 8 de mayo, con una misa dedicada a las familias, los niños, los abuelos y los ancianos en la emblemática Plaza de San Pedro.
Ante una multitud proveniente de 131 países y con banderas y pancartas con lemas como «Papa León, protege la familia», el pontífice centró su homilía en una firme defensa del matrimonio como unión entre un hombre y una mujer, al que definió no como un ideal inalcanzable, sino como el «modelo del verdadero amor».
“Con el corazón lleno de gratitud y esperanza, a ustedes esposos les digo: el matrimonio no es un ideal, sino el modelo del verdadero amor entre el hombre y la mujer: amor total, fiel y fecundo”, afirmó León XIV, citando la encíclica Humanae Vitae (1968), uno de los documentos más emblemáticos de la doctrina católica sobre la vida y la familia.
El Papa abogó por “matrimonios santos” como respuesta a lo que denominó “las fuerzas que destruyen relaciones y sociedades”, subrayando que toda vida humana nace y se desarrolla en el marco de una relación, “un vínculo libre y liberador de humanidad y cuidado mutuo”.
Durante su mensaje, también expresó preocupación por el uso de la libertad como excusa para actos que, según dijo, atentan contra la dignidad humana. “Es cierto que, a veces, esta humanidad se ve traicionada. Por ejemplo, cuando se invoca la libertad no para dar vida, sino para quitarla; no para proteger, sino para herir”, lamentó, en una clara alusión a debates bioéticos contemporáneos.
En su alocución, León XIV evocó figuras de familias canonizadas como ejemplo de vida cristiana, entre ellas los padres de santa Teresa del Niño Jesús, Luis y Celia Martin, y la familia Ulma, asesinada por proteger a judíos durante la Segunda Guerra Mundial. «El mundo de hoy necesita la alianza conyugal para conocer y acoger el amor de Dios», sostuvo.
El evento estuvo impregnado de gestos cercanos por parte del pontífice, quien recorrió la plaza en su papamóvil, bendiciendo niños, saludando con gestos afectuosos a los fieles e incluso chocando la mano con un joven entre la multitud.
Tras la misa, dirigió el rezo del Regina Caeli, propio del tiempo pascual, y volvió a destacar el rol esencial de los niños y ancianos en la transmisión de la fe: “Los niños reviven la esperanza, los abuelos y ancianos son modelos de fe e inspiración”.
Finalmente, el Papa elevó una oración por las familias que sufren en contextos de conflicto, especialmente en Medio Oriente, Ucrania y otras regiones marcadas por la guerra, invocando la intercesión de la Virgen María para que ayude a “caminar juntos por el camino de la paz”.
La jornada dejó en claro la intención del nuevo pontífice de colocar a la familia en el centro de su pontificado, reafirmando las enseñanzas tradicionales de la Iglesia y su papel como referente espiritual en un mundo cambiante.