Everglades, Florida — 25 de junio de 2025.
Florida ha comenzado esta semana la construcción de un nuevo centro de detención migratoria en medio del humedal de los Everglades, una decisión polémica que ha generado críticas tanto por su dureza como por su impacto ambiental. Apodado el «Alcatraz de los caimanes», el proyecto forma parte del esfuerzo conjunto entre el gobernador Ron DeSantis y la administración de Donald Trump para intensificar las deportaciones de migrantes indocumentados en Estados Unidos.
El centro estará ubicado en un aeródromo abandonado, rodeado por 30 millas cuadradas de pantano, y tendrá capacidad para alojar al menos mil migrantes en tiendas de campaña temporales, según informó el fiscal general del estado, James Uthmeier, en un video publicado en la red social X. “No hace falta invertir tanto en el perímetro”, dijo el funcionario, señalando que los caimanes, pitones y el aislamiento natural hacen que las fugas sean virtualmente imposibles. “La gente sale. No hay mucho esperándole (…) Alcatraz de los caimanes, estamos listos”, declaró.
El proyecto, que según autoridades podría comenzar a operar en 30 a 60 días, tendrá un costo operativo estimado de 450 millones de dólares anuales. La vocera del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, indicó que el estado podría solicitar fondos federales para sostener el centro.
Críticas por crueldad y daño ambiental
La medida ha sido duramente criticada por organizaciones de derechos humanos, ambientalistas y exfuncionarios del gobierno federal. Alex Howard, exvocero del Departamento de Seguridad Interior durante la presidencia de Joe Biden, calificó la iniciativa como “una grotesca mezcla de crueldad y teatro político”.
“Convertir los Everglades en un campo de detención financiado por los contribuyentes es una afrenta a la dignidad humana y al sentido común. La inmigración no se resuelve haciendo desaparecer a la gente en tiendas vigiladas por caimanes. Se resuelve con política real y humanidad”, dijo Howard al Miami Herald.
En paralelo, la organización ambiental Friends of the Everglades denunció que la construcción pone en riesgo un ecosistema que alberga más de 2.000 especies de fauna y flora, muchas de ellas protegidas. En una carta enviada al gobernador DeSantis, la ONG advirtió que el centro representa “un riesgo innecesario e inaceptable para los humedales”, en momentos en que se invierten miles de millones en su rehabilitación.
Otro centro en el norte del estado
En un anuncio complementario, DeSantis informó este miércoles que se construirá un segundo centro de detención migratoria en Camp Blanding, una base de entrenamiento de la Guardia Nacional ubicada al suroeste de Jacksonville. El nuevo centro ampliará la capacidad total para albergar hasta 5.000 migrantes en el estado.
Florida ha sido uno de los principales aliados de Trump en su nueva estrategia migratoria, reactivando los acuerdos 287(g), que obligan a las agencias locales a colaborar con el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas). La administración estatal se presenta como “líder” en implementar políticas migratorias restrictivas, incluso antes de que estén formalmente aprobadas a nivel federal.
El desarrollo de estos centros coincide con un aumento de las protestas contra el ICE en ciudades como Los Ángeles, Chicago y Nueva York, donde miles de personas han salido a las calles para rechazar las redadas masivas y la criminalización de la migración.


