Villa Nueva, Guatemala.- En la aldea El Tablón, ubicada en Bárcenas, Villa Nueva, una tragedia estremeció a la comunidad y dejó un testimonio profundo de amor y lealtad que conmovió a todos los presentes.
Regina López Velásquez, una vecina conocida por su humildad y trabajo incansable, salió como cada mañana a recoger leña en los alrededores de su hogar. Lo hacía acompañada de su fiel perro, su compañero inseparable. Sin embargo, ese día el destino tenía preparada una dolorosa sorpresa.
Un sismo registrado en la región debilitó la estructura del terreno. En cuestión de segundos, el suelo bajo sus pies colapsó, provocando un derrumbe que la sepultó sin dar tiempo de reaccionar. Su perro, que tuvo la oportunidad de escapar, no lo hizo. Se quedó junto a ella, acompañándola hasta el final.
Horas después, los cuerpos fueron encontrados por los equipos de rescate, juntos, cubiertos por los escombros. La escena fue desgarradora, pero también profundamente conmovedora. El perro, fiel hasta su último aliento, se convirtió en símbolo de una devoción que trasciende las palabras.
Vecinos del sector lamentaron la pérdida de Regina, una mujer sencilla que vivía de la tierra, y destacaron el lazo especial que compartía con su mascota. “Siempre los veíamos juntos. Donde iba ella, iba su perro. No se separaban nunca”, relató una vecina conmovida.
Las autoridades locales han iniciado una evaluación de las zonas de riesgo tras el movimiento sísmico, y piden a los habitantes extremar precauciones ante posibles réplicas o deslizamientos.
La historia de Regina y su perro ha recorrido rápidamente las redes sociales y medios locales, no solo como una noticia triste, sino como un recordatorio del amor incondicional que puede existir entre un ser humano y un animal.
Una historia que nació en la rutina de un día cualquiera y terminó en una tragedia, pero también en un acto de amor eterno.


