Ciudad de México — Las cárceles en México están oficialmente saturadas. Así lo confirma el Censo Nacional de Sistema Penitenciario Federal y Estatales 2025, publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) este 17 de julio, el cual revela que al cierre de 2024, 236 mil 773 personas se encontraban privadas de la libertad en el país, una cifra que supera la capacidad instalada de los 325 centros penitenciarios existentes.
Según el informe, el sistema penitenciario mexicano está conformado por 14 centros federales, 261 estatales y 50 centros de internamiento para adolescentes, que juntos no logran cubrir la demanda actual. La tasa nacional de ocupación se ubicó en 102.9 personas por cada 100 espacios disponibles, lo que confirma la sobrepoblación en las cárceles del país.
La mayoría están en cárceles estatales
El 91.3% de la población penitenciaria se concentra en centros estatales, con 216 mil 71 personasdetenidas, mientras que en los centros federales hay 20 mil 702 internos. En cuanto a los adolescentes, mil 461 menores se encuentran en centros especializados para este grupo.
Crecimiento respecto a 2023
Comparado con el año anterior, el número de personas privadas de la libertad aumentó un 1.5%, al pasar de 233 mil 173 en 2023 a 236 mil 773 en 2024, especialmente en los centros estatales.
Predominio masculino en la población penitenciaria
La estadística también muestra una desigualdad de género notable: el 94.1% de las personas privadas de la libertad son hombres, mientras que apenas el 5.9% son mujeres.
El Valle de México concentra la mayor cantidad de presos
Los estados con más personas en prisión son el Estado de México, con 35 mil 771 internos, y la Ciudad de México, con 25 mil 584, lo que refleja una alta concentración de población penitenciaria en la zona centro del país.
Retos persistentes para el sistema penitenciario
El censo del INEGI vuelve a poner sobre la mesa un problema estructural: la saturación crónica del sistema penitenciario mexicano, que no solo enfrenta retos de capacidad, sino también en infraestructura, rehabilitación, reinserción social y condiciones de vida de los internos.
Expertos y organizaciones civiles han señalado en diversas ocasiones que esta sobrepoblación agrava otros problemas como la violencia al interior de las cárceles, la corrupción, y la falta de acceso a programas de reinserción, por lo que urgen a las autoridades a replantear el modelo actual de justicia penal.


