San Luis Potosí, SLP.– Guillermo Luévano Bustamante, académico de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) y defensor de los derechos laborales, señaló la falta de avances en la iniciativa que busca establecer una jornada laboral de 40 horas semanales, y aseguró que el debate ha estado dominado por intereses empresariales, con escasa participación ciudadana, académica y sindical.
“Los foros que se realizaron concluyeron hace unos días y no hubo tanta participación ciudadana. Se privilegió de nuevo una perspectiva más empresarial. Desde esa óptica, si se cuantifica en términos monetarios, pues no prospera, porque implica una disminución de utilidades para los empresarios. Pero nosotros decimos que los temas de derechos humanos no pueden tasarse así”, expresó.
El académico recordó que la jornada laboral en México no se ha modificado desde la Constitución de 1917, mientras que en países con economías avanzadas ya se han implementado semanas laborales de hasta 35 horas sin que esto afecte la productividad. “En México seguimos trabajando jornadas largas, con traslados cada vez más complicados, lo que genera estrés, ansiedad y afectaciones a la salud mental, que ya han sido reconocidas en la Ley Federal del Trabajo”, comentó.
Luévano Bustamante subrayó que reducir la jornada no debe implicar una disminución salarial, y propuso mecanismos como la prima sabatina, de manera similar a la dominical, y que todas las horas adicionales sean consideradas tiempo extra.
Asimismo, señaló que la reciente aprobación de la llamada “Ley Silla” refleja la precariedad laboral que aún persiste en el país. “Uno pensaría que es de sentido común que los trabajadores puedan sentarse o tener acceso a un vaso de agua, pero no sucede así. La reforma es pertinente, pero evidencia lo mucho que falta por avanzar”, señaló.
En contraste con los argumentos empresariales sobre riesgos económicos, el especialista recordó que cuando se duplicaron los días mínimos de vacaciones, de seis a doce, tampoco se registraron impactos severos. “Siempre habrá circunstancias externas que alerten sobre crisis, pero el momento es ahora, porque lo que está en juego es la salud mental y física de la clase trabajadora, que somos la mayoría en este país”, enfatizó.
Finalmente, criticó que el gobierno federal y los legisladores hayan adoptado una estrategia de “gradualidad” que hasta ahora no ha producido resultados concretos. “Hoy no hay nada plasmado en la ley, no hay transitorios ni un calendario claro. Por eso el reclamo del Frente Nacional por las 40 horas es la reducción ya”, concluyó.


