Washington D.C.- El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó este lunes que cuatro personas fueron acusadas formalmente por su participación en una red de tráfico infantil que operaba entre Ciudad Juárez, México, y El Paso, Texas.
De acuerdo con las autoridades, los acusados utilizaban dulces con sustancias psicoactivas, como THC, para sedar y silenciar a los menores durante su traslado ilegal a través de la frontera.
La investigación reveló que la organización criminal se dedicaba al contrabando de niños de entre 5 y 13 años, a quienes transportaban en vehículos particulares mediante la presentación de documentación falsa. Los conductores eran contratados por la banda para simular ser los padres o tutores de los menores y así facilitar el cruce migratorio.
Según las pruebas presentadas por las autoridades estadounidenses, los traficantes administraban a los menores dulces contaminados con THC, el componente psicoactivo de la marihuana. Esta sustancia era utilizada para mantener a los niños calmados y evitar que hablaran o alertaran a las autoridades fronterizas durante el proceso de ingreso a EE.UU.
«Este caso representa un nuevo nivel de crueldad en las redes de tráfico infantil», señaló un vocero del Departamento de Justicia. “Dopar a menores para facilitar su contrabando no solo es ilegal, sino profundamente inhumano”.
Una vez cruzada la frontera, los menores eran llevados hasta El Paso, Texas, donde eran entregados a otros miembros de la organización. Por cada niño transportado, los conductores recibían un pago de 900 dólares (aproximadamente 18 mil pesos mexicanos), según confirmaron las autoridades.
Las identidades de los acusados aún no han sido reveladas públicamente, pero se informó que enfrentan múltiples cargos federales, incluyendo tráfico de menores, uso de sustancias controladas con fines delictivos y falsificación de documentos migratorios.
La investigación, desarrollada en conjunto por agencias federales de Estados Unidos y autoridades mexicanas, identificó que la base de operaciones de la banda estaba ubicada en Ciudad Juárez, Chihuahua, una de las zonas más vigiladas por el alto flujo migratorio y las actividades delictivas asociadas al cruce fronterizo.
El caso ha encendido alarmas en ambos países, ya que marca una nueva tendencia en los métodos utilizados por redes criminales para traficar con menores, utilizando estrategias cada vez más sofisticadas y peligrosas.
Organizaciones de derechos humanos han exigido mayor vigilancia en los cruces fronterizos y un fortalecimiento de la cooperación entre México y Estados Unidos para prevenir el tráfico y la explotación de menores.
“El uso de drogas para manipular niños vulnerables debe ser condenado por toda la comunidad internacional”, expresó Mariela Gómez, representante de la organización Save the Children en la frontera norte.
Las investigaciones continúan abiertas y se espera que en los próximos días se revelen más detalles sobre el alcance de la red delictiva y la situación actual de los menores involucrados.


