21 julio, 2026

Canteros de Chimalhuacán tallan arte milenario que hoy se paga como trabajo de grava

18 noviembre, 2025

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Chimalhuacán, Edo. Mex. — Con un martillo en una mano y un cincel en la otra, los canteros de Chimalhuacán transforman bloques de piedra en verdaderas obras de arte. En cada golpe resuena una tradición milenaria que, aunque se mantiene viva en este municipio del oriente mexiquense, enfrenta desafíos económicos que amenazan su permanencia.
En esta localidad, la cantería no solo resiste: se fortalece gracias a nuevas generaciones que se han sumado al oficio. Uno de ellos es Alberto Jiménez Arrieta, quien se convirtió en cantero de forma autodidacta. Aunque nació en Chimalhuacán, en su familia nadie se había dedicado al tallado de la piedra.
“Empecé como ayudante en trabajos de restauración y sobre la marcha me fue atrayendo mucho el labrado en cantera (…) se puede decir que soy el primero de mi familia”, relata Alberto, quien inició a los 16 años con pequeñas restauraciones en iglesias para luego adentrarse por completo en la creación de piezas.
Obras que nacen del sentimiento
El proceso creativo puede llevar meses. Antes de llegar a la piedra, la idea se modela primero en plastilina, después en yeso, y finalmente se convierte en talla. Para Alberto, ese último paso —el más complejo— es también el más satisfactorio.
Sus obras nacen del sentimiento profundo y del impacto emocional en la vida del ser humano. Su primera pieza, Regeneración Cultural, abordó la pérdida de un bebé: dos rostros con lágrimas y dos fetos tallados en la piedra simbolizan el dolor y el renacimiento a través del llanto.
“Mis obras siempre han sido un reflejo del impacto social y de los problemas emocionales que vive el ser humano”, explica.
Dimensión Cósmica: una pieza premiada
Su obra más reciente, Dimensión Cósmica, le tomó 165 horas de trabajo y ganó el primer lugar en la categoría Moderna Contemporánea durante el Concurso de Labrado en Cantera de la Feria Metropolitana de Chimalhuacán (FEMECHI) 2025.
La pieza, que representa el desarrollo de la conciencia y el impulso personal, muestra a un hombre en cuclillas, con tres huecos en la espalda que simbolizan vacíos físicos, mentales y espirituales.
“No le puse cabeza; representa esa dimensión a la que uno se traslada cuando necesita sanar. A través de los orificios sale agua, que representa las lágrimas”, detalla el artesano.
La única escuela del cantero en México
El arte del tallado se preserva también desde las aulas. Alberto comparte sus conocimientos en la Escuela del Cantero, la única en el país dedicada exclusivamente a formar artistas de la piedra. Niños, jóvenes, amas de casa, personas con carreras universitarias e incluso extranjeros llegan a Chimalhuacán para aprender este oficio.
El maestro Ángel Octaviano González, titular de la institución, afirma que el interés por la cantería ha crecido de manera notable.
“Viene gente de distintos estados; incluso hemos tenido personas de Cancún, donde se utiliza mucha piedra, pero ya no hay quien enseñe porque allá los canteros prácticamente han desaparecido”, comenta.
La escuela combina técnicas tradicionales con conocimientos contemporáneos sobre el uso sustentable de la cantera.
Arte valioso… ingresos bajos
En el Estado de México, solo siete municipios mantienen el oficio de la cantería: Acambay, Aculco, San Martín de las Pirámides, Nezahualcóyotl, Teotihuacán, Toluca y Chimalhuacán. Este último es el que reúne al mayor número de artesanos: un padrón de 200, aunque solo 160 se dedican de tiempo completo debido a la baja demanda.
Pese a su valor artístico y cultural, la cantería aporta apenas 15 % de la economía municipal. Los ingresos de los canteros están muy por debajo de otros rubros tradicionales como los trajes de carnaval —que alcanzan ingresos anuales por familia de hasta 1.2 millones de pesos— o el cultivo de olivo y aceituna, que genera alrededor de 600 mil pesos por familia.
“Nosotros apenas vendemos un molcajete o un servilletero… objetos utilitarios que no pasan de 500 pesos”, lamenta el maestro Ángel.
Chimalhuacán: cuna y guardián de la cantería
La historia de la cantería en Chimalhuacán se remonta a tiempos prehispánicos, cuando la piedra era utilizada para construir templos, monumentos y edificaciones. Con el paso de generaciones, la técnica evolucionó hasta convertirse en un sello distintivo del municipio.
Hoy, la tradición vive entre retos: la competencia con materiales modernos como el concreto o el acero ha reducido la demanda, y la comercialización sigue siendo difícil para los canteros.
Aun así, los artesanos continúan labrando no solo piedra, sino identidad y memoria.
En cada obra, en cada feria y en cada clase, Chimalhuacán reafirma su lugar como cuna de la cantería, un oficio que persiste gracias al talento, pasión y resistencia de quienes crean vida desde la roca, aunque muchas veces se les pague como si tallaran grava.