Por Ingrid Guadalupe Meza Pardo
Alguna vez te has preguntado ¿cómo es que existen tantas variedades en el color de cabello? Negro, castaño, rubio, pelirrojo… déjame contarte que esto se debe a la combinación de dos colores denominados eumelanina y feomelanina.
La eumelanina es la responsable de todos los oscuros (marrón y negro) y también protege al cabello de los rayos ultravioleta, como si habláramos de un protector natural. En cambio, la feomelanina aporta los rojizos y amarillos, solo que es un poco inestable y debido a esto, puede generar reacciones que llegan a dañar la fibra capilar al exponerse al sol.
Así como nosotros combinamos los colores primarios para obtener una inmensidad de tonos, de igual forma estos dos pigmentos son los que definen el color tan único que posee tu cabello. Pero ¿quién se encarga de hacer estos pigmentos? Pues ahí es donde intervienen los melanocitos, células que están en la raíz del cabello, dentro del folículo piloso.
Los melanocitos son células que producen melanina y la pasan a las células que forman el tallo capilar, llamadas queratinocitos. Cada vez que un nuevo cabello crece, se “pinta” desde dentro. Si predomina la eumelanina será oscuro; si es la feomelanina, rubio o rojizo y si ambas se mezclan, surge la enorme variedad de colores que hay.
Probablemente ya te estés preguntando ¿qué pasa con las canas? Te cuento que el cabello canoso carece de los pigmentos que te mencioné y también suele ser más áspero y rígido, todo esto debido a que pierden la melanina y cambian la organización de la queratina, se produce menos grasa natural y se desarrolla una cutícula más gruesa e irregular. Todo esto dificulta que el tinte que nos aplicamos no quede uniforme.
Actualmente ya hay una “solución química” ante esto que son los ablandadores de canas.
Estos productos actúan sobre la cutícula de la fibra capilar, abriéndola ligeramente y volviéndola más porosa. Además,alteran algunos enlaces internos, lo que hace que la superficie del pelo se vuelva receptiva. Gracias a eso, cuando se aplica el tinte, el color penetra y se fija mejor, logrando cubrir la cana de manera uniforme.
¿Y qué pasa cuando nos pintamos el cabello?
Resulta que existen diferentes tipos de tintes, los temporales que solo depositan pigmentos sobre la superficie del cabello y se van con los lavados ya que no penetran la fibra. Por otro lado, están los permanentes, que sí cambian el color de forma más duradera. Para lograrlo abren la cutícula del cabello y entran hasta el córtex, donde está la queratina y los pigmentos naturales. Y aquí es donde se hace presente el amoniaco que su función es aumentar el pH del cabello provocando que la cutícula se rompa y permitiendo que los pigmentos artificiales entren y se fijen en el interior.
Por eso, los tintes sin amoniaco usan sustitutos como la etanolamina, que hace algo similar, aunque en algunas ocasiones puede ser menos efectivo con canas muy resistentes. Además, los tintes permanentes requieren un oxidante como el peróxido de hidrógeno que degrada la melanina natural del cabello y al mismo tiempo, ayuda a fijar los nuevos colores.
Si te das cuenta, el color de cabello es una mezcla entrecélulas y pigmentos que nos permiten tener un color único:desde la producción natural de melanina, hasta la aparición de canas y los productos que ayudan a teñirlas. En la próxima columna te platico de la ciencia que hay en los shampoos, acondicionadores, mascarillas y algunos mitos que hay sobre el cabello.


