21 julio, 2026

Alaciado “permanente”, qué hay detrás de este procedimiento

4 enero, 2026

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¿Tú ya te has hecho el alaciado permanente?, probablemente a estas alturas ya conoces al menos a una persona que se lo ha hecho, o bien, keratinas, alaciados brasileños, botox, etc. Déjame te cuento cómo es que esto funciona.

Primero que nada, vamos a conocer cómo es que está formado nuestro cabello, está compuesto por queratina, una proteína que le da fuerza y forma. Imagina que el cabello es una cuerda muy resistente, la cual no está hecha de un solo hilo, sino de muchísimos hilos finos entrelazados. Cada uno de esos hilos está formado por proteínas, que son como los “ladrillos” que le dan fuerza, flexibilidad y forma al cabello.

Por lo tanto, la queratina se organiza de tal forma que hace que el cabello sea fuerte y a su vez permitiendo que pueda doblarse sin romperse fácilmente. Por eso, cuando el cabello pierde proteínas (por calor, químicos o daños), se vuelve débil, opaco y quebradizo. Ahora bien, dentro de esta proteína hay como “puentes” llamados enlaces disulfuro, responsables de que el cabello se mantenga rizado, ondulado o liso. Lo más relevante de esto es que esos puentes se pueden romper y reacomodar con ayuda de productos químicos y calor.

Ahora te preguntarás, ¿y cómo funciona el alaciado permanente? Actualmente existen diferentes químicos para modificar la estructura del cabello:

  • Con hidróxidos (sosa, potasio o litio): se rompen los enlaces disulfuro y se convierten en un compuesto llamado lanthionina, que es como un fijador que lo deja liso.
  • Con tioglicolato de amonio: se rompen esos mismos enlaces, pero después se reconstruyen con la ayuda de un oxidante, como el peróxido de hidrógeno.
  • Con queratina y formaldehído (o sustitutos como ácido glioxílico): en este caso no se rompen enlaces, sino que se forma una capa rígida de proteína alrededor del cabello que, que al sellarse con calor lo mantiene liso durante varios meses.

Y bueno, no vamos a mentir que los resultados se ven espectaculares con brillo, suavidad y un liso envidiable. Pero esto también tiene un costo, y no hablamos de dinero o del tiempo invertido en ello. Sino que a corto plazo puedes tener irritación en el cuero cabelludo, ojos o vías respiratorias, cabello quebradizo o que se te caiga. A largo plazo, investigaciones publicadas en revistas científicas han mostrado que el uso frecuente de estos químicos puede representar un riesgo de cáncer en algunas mujeres. De igual forma, se ha informado que el ácido glicoxílico, utilizado como alternativa al formaldehido, ha sido relacionado en reportes médicos recientes con casos de daño renal agudo, ya que se metaboliza en oxalato, formando cristales dañinos en los riñones. Es importante destacar que esto no significa que les ocurrirá a todas las personas que se apliquen estos tratamientos, pero si es importante conocer que existen riesgos.

Es más, si alguna vez has sentido que durante el procedimiento el olor es muy fuerte que hasta te lloran los ojos y te cuesta respirar, es probable que se deba a la presencia del formol o sustancias que lo liberan con el calor. Y bueno, con toda esta información, es claro que la belleza siempre será una elección personal, pero es muy cierto que conocer la ciencia y los riesgos que conllevan estos tratamientos, te permite decidir de forma informada. Y si quieres saber más sobre esos vapores que hacen que se prenda el ventilador en el salón, en la próxima columna te contaré de dónde provienen y más de su historia.