21 julio, 2026

De Medio Oriente a La Laguna: la comunidad árabe que transformó Torreón hace más de un siglo

20 marzo, 2026

Compartir nota:

Facebook
Twitter
WhatsApp

Una pequeña Belén en Torreón: la herencia árabe que echó raíces en La Laguna

Torreón, Coahuila.– Entre restaurantes familiares, antiguas casonas del centro histórico y apellidos que se repiten de generación en generación, la herencia árabe continúa viva en las calles de Torreón. Lejos de ser un recuerdo distante, esta presencia forma parte del tejido social de la región lagunera desde hace más de un siglo.

Las primeras familias provenientes de Medio Oriente, principalmente del Líbano, Siria y Palestina, comenzaron a llegar a México entre finales del siglo XIX y principios del XX. El crecimiento económico que vivía la región, impulsado por la agricultura, el ferrocarril y el comercio, convirtió a la Comarca Lagunera en un destino atractivo para quienes buscaban nuevas oportunidades.

Muchos de estos migrantes arribaron prácticamente con lo puesto, huyendo de la inestabilidad política y económica que afectaba a su región de origen. Sin embargo, con el paso de las décadas lograron consolidarse en la vida económica y cultural de la zona, dejando una huella que hoy se refleja en la gastronomía, la arquitectura, el comercio y la identidad local.

Entre Belén y Torreón

Una de las voces que permite comprender este vínculo cultural es la de la doctora Grace Gattas Lama, originaria de Belén, quien llegó a México en 1994 tras casarse con un descendiente de palestinos nacido en el país.

“Llegué aquí cuando me casé con mi esposo. Él nació en México, pero viajó a Palestina para reconectar con su origen. Ahí nos conocimos, nos casamos en Belén y desde entonces vivimos en Torreón”, relata.

Con el tiempo, la ciudad se convirtió también en su hogar.

“Soy palestina de corazón, pero también soy lagunera de corazón”, afirma.

Al llegar, recuerda que una de sus mayores sorpresas fue descubrir la fuerte presencia de descendientes palestinos en la región.

“Me encontré con muchas familias que provenían específicamente de Belén, con apellidos que tienen ese origen. Para mí fue como encontrar una pequeña Belén aquí”.

La migración palestina hacia América comenzó a finales del siglo XIX, cuando muchos habitantes decidieron abandonar su tierra para buscar mejores oportunidades económicas y evitar los conflictos derivados del dominio del Imperio otomano.

Muchos partieron primero hacia Europa y posteriormente cruzaron el Atlántico rumbo a América. En México, la mayoría ingresó por el puerto de Veracruz antes de dispersarse por diferentes estados del país.

La Comarca Lagunera fue uno de los destinos que captó su atención. Según explica Gattas Lama, el clima y las condiciones agrícolas pudieron influir en esa decisión.

“El verano aquí es seco, muy parecido al de ciertas zonas de Palestina. Además, hay regiones donde se cultivan uvas y otros productos que también son comunes allá”, señala.

Actualmente se estima que en la región lagunera viven alrededor de cinco mil personas descendientes de familias árabes de distintas nacionalidades, integradas plenamente a la vida local.

Comerciantes que impulsaron la economía regional

La llegada de inmigrantes árabes coincidió con una etapa de transformación económica en La Laguna.

De acuerdo con la investigadora y promotora cultural Arcelia Ayup Silveti, muchas familias de origen libanés y sirio jugaron un papel clave en el desarrollo comercial de la región.

“Muchos llegaron con muy pocos recursos, pero con una enorme vocación para el comercio. Vendían telas, ropa o mercancías en pequeños puestos dentro de los mercados”, explica.

Uno de los aportes más significativos de esta comunidad fue la introducción de sistemas de venta a plazos, una modalidad que permitía a los clientes pagar en parcialidades y que con el tiempo se volvió una práctica común en el comercio mexicano.

Entre las historias familiares destaca la del inmigrante libanés José Ayup Tedy, quien llegó siendo muy joven y se estableció en Matamoros.

Ahí comenzó vendiendo telas en el mercado y posteriormente fundó, junto con su esposa mexicana, un pequeño taller de confección de pantalones de mezclilla. La pareja formó una familia de 14 hijos y con el paso del tiempo se convirtió en una de las más numerosas de la región.

Además del comercio, Ayup Tedy dejó una huella en el ámbito deportivo al impulsar a sus hijos a practicar basquetbol con una disciplina que los llevó a competir a nivel nacional, tradición que aún continúa a través de una escuela de formación integral.

Sabores que cruzaron continentes

Uno de los legados más visibles de la comunidad árabe en La Laguna es su gastronomía, que con el paso de las décadas se fusionó con los sabores del norte de México.

Este encuentro culinario dio lugar a lo que algunos investigadores consideran un “segundo mestizaje gastronómico”, después del que introdujeron los españoles durante la época colonial.

Ingredientes como el jocoque, el pan árabe, las hojas de parra y diversas especias del Mediterráneo comenzaron a integrarse a la dieta local.

Para Gattas Lama, la cocina es una de las formas más profundas de preservar la identidad cultural.

“Cuando llegué a México traía conmigo mis especias, porque sabía que aquí no encontraría exactamente las mismas mezclas. La cocina palestina depende mucho de esos aromas y sabores”, comenta.

Entre los platillos más representativos se encuentran el kubbe, el tabulé, las hojas de parra rellenas, el arroz con lentejas y el jocoque, preparaciones que aún hoy se elaboran con técnicas tradicionales.

Muchos de estos sabores pueden encontrarse en restaurantes familiares de la ciudad, como el establecimiento Darna, donde la cocina árabe sigue formando parte del paisaje culinario de la región.

Arquitectura y espiritualidad

La influencia árabe también se refleja en el paisaje urbano de Torreón.

Durante el siglo XX, varios edificios de inspiración orientalista y mudéjar se integraron al desarrollo arquitectónico de la ciudad, convirtiéndose en parte de su patrimonio histórico.

Uno de los ejemplos más emblemáticos es la Mezquita Suraya, considerada la primera mezquita construida en México.

Inaugurada en 1989, el templo cuenta con un minarete de casi 19 metros de altura y una cúpula decorada con versos del Corán en árabe. Su construcción fue impulsada por la comunidad islámica local y diseñada por el arquitecto Hassan Zain Chamut.

El nombre del recinto rinde homenaje a Suraya, hija de uno de los principales promotores del proyecto, quien falleció en un accidente automovilístico a los 24 años.

 

Además de este templo, otras edificaciones históricas reflejan la influencia árabe en la ciudad, como la Casa Mudéjar y la Casa Zarzar, reconocidas por sus arcos de herradura, ornamentación geométrica y elementos decorativos inspirados en la tradición islámica.

Más de un siglo después de su llegada, las familias árabes no solo forman parte de la historia de Torreón, sino también de su presente. En cada platillo, en cada negocio familiar y en cada edificio histórico, permanece viva la memoria de quienes cruzaron el océano para comenzar una nueva vida en La Laguna.