San Luis Potosí, SLP.- La Universidad Politécnica de San Luis Potosí enfrenta un momento en el que sus prioridades parecen estar desenfocadas. Bajo la rectoría de Néstor Garza, la institución ha comenzado a proyectarse más en el terreno público y político que en el académico, una situación que genera cuestionamientos legítimos sobre el rumbo de la universidad.
Recientemente, el rector ha incrementado la presión pública para que se atienda el problema de las tuberías tras las fuertes lluvias, un tema sin duda relevante para la ciudad. Sin embargo, resulta contradictorio que desde la propia institución no se haga una distinción clara: los drenajes y condiciones internas de la UPSLP son responsabilidad directa de su administración. Señalar hacia afuera sin resolver hacia adentro deja una imagen de evasión más que de liderazgo.
La universidad no puede perder de vista su función central. Mientras se levantan exigencias en el ámbito público, la comunidad universitaria sigue esperando mejoras sustanciales en lo académico: actualización de programas, fortalecimiento docente, impulso a la investigación y mejores condiciones de infraestructura interna. Es ahí donde debe estar el foco.
Convertir la rectoría en un espacio de posicionamiento mediático o presión política desvía recursos, atención y energía de lo verdaderamente importante. La UPSLP necesita dirección académica, no protagonismo en agendas externas que poco aportan a la formación de sus estudiantes.
La crítica es puntual: antes de voltear hacia fuera, es indispensable atender lo que ocurre dentro. Porque el verdadero liderazgo universitario no se mide por la capacidad de señalar problemas ajenos, sino por la eficacia para resolver los propios y elevar el nivel educativo de la institución.


