Hay historias que comienzan con una firma…y terminan revelando grandes secretos. Fraudes millonarios, bodas canceladas, decisiones que cambiaron vidas. Y hasta reconocer asesinos seriales.
Durante años, ha sido cuestionada: ¿ciencia? ¿pseudociencia? ¿herramienta útil… o simple sugestión?
Para esta entrevista, el especialista consultado —un grafólogo con experiencia en análisis de personalidad y casos sensibles— pidió mantenerse en el anonimato por motivos de seguridad, debido a la naturaleza de su trabajo.
“La grafología (…) es más bien una forma, una metodología, de a través del análisis de los rasgos de la escritura, develar la personalidad”.
¿Con la grafología se puede saber si alguien puede ser un asesino serial?”
“Sí, ¿cómo? a través de la variabilidad de los grafismos, (…) pero a través de grafología sí identificar lo que comentabas, de asesinos seriales. La existencia de asesinos seriales y digo, conforme a lo que nos enseña la criminología en que hay neuróticos, histéricos, y psicópatas, psicóticos. (…) Los psicóticos ya estos empiezan a generar castillos en el aire, estas mentiras de, ‘no, voy a comprar esto, voy a hacer esto’,y empiezan a generar un mundo alrededor de ellos tan increíblemente creíble que dices, ‘wow’ y son esta gente que envuelven, ¿no? Ahí son psicóticos”.
“Y el psicópata, ahí sí es una persona que pudiera parecer la persona más normal del mundo. Digo, en casos tan documentados y de libros que a veces se pueden identificar como este payaso de Estados Unidos, o bueno, hemos tenido asesinos seriales tanto en San Luis como en México, de Lecumberry, por ejemplo, en el que buscan esta capacidad de perfección a veces. Que dice, ‘sabes, también parece ser tan perfecta’, pero en rasgos que también suelen ser sumamente extremos, ¿cómo cuáles pudiera ser? cruzas con una X las bolitas de la D, o la O, la O la haces como un rombo. Entonces, ciertos grafismos que transforma por completo la dinámica que lleva una escritura, es decir, llevas una escritura que se entiende normal, pero tiene ciertas letras que están sumamente disonantes, que son sumamente extrañas que rompen por completo la dinámica de la escritura que llevas, ahí estamos encontrando ciertas patologías, es decir, aguas. Aquí pudiéramos estar brincando estos niveles de psicópatas, de psicóticos en los cuales aguas, hay que prender focos amarillos y rojos, (…) sería muy aventurado decir esta persona con esta letra va a matar a 20 la próxima semana, evidentemente no, porque hasta cuando ya sucede el ilícito es cuando hay que analizarlo, entonces desafortunadamente es post”.
En una empresa, todo cuadraba, números perfectos, reportes impecables, hasta que alguien vio la firma.
“Me tocó identificar algunos casos, por ejemplo, en una empresa en que la gerente general hacía fraudes, y lo identificamos precisamente a través de la letra, porque hacía tan bien el fraude que administrativamente todo cuadraba. Cuando llegamos al tema del análisis grafológico, en que su firma eran las dos iniciales y las dos iniciales estaban flageladas, estaban rayadas, estaban avioletadas, es decir, se ocultaba la persona y la persona tenía una escritura extremadamente redonda, muy bombacha, que abultaba, que escondía todo. Es cuando empezamos a indagar, a ver, es que esta persona todo le cuadra, pero ya cuando llegamos a la grafología, no. Y encontramos el fraude, o sea, logramos encontrar un fraude, había desfalcado más de un millón de pesos la persona, en contubernio con otros compañeros ahí de la empresa, y es como lo logramos identificar, no, en los papeles estaba todo en orden, pero no en su letra y fue como se logró identificar este fraude”.
Pero no todo se trata de dinero.
“Yo no te puedo decir cómo te va a ir con tu marido. Lo que yo sí puedo hacer en compatibilidad de pareja es algo tan sencillo como la qué capacidad tiene, vamos, analizo tu letra y resulta que te vas a casar, analizo la letra de tu pareja, (…) yo tengo que identificar cuáles son los defectos de cada uno y dentro de esos defectos, ¿qué capacidad tiene de tolerarse uno al otro estando en su peor momento?, (…) Me ha tocado por ahí, no suspendí yo, pero las personas tomaron la decisión de no casarse, es decir, se suspendieron cuatro bodas a la a la fecha con exámenes de grafología, que bueno, al final del día la persona así lo dice, (…) gracias, tomé una buena decisión de no haberme casado”.
No basta con una firma en una servilleta, no es magia.
“Uno, hay que tener las condiciones para hacer que la persona, no esté quizás bajo un aspecto de presión. (…) Entonces, algo importante es que primero, sí, debemos de tener un espacio que no muestre muchos distractores, buscar que la persona no esté teniendo un día de mucho éxtasis, es decir, ni muy depresivo”.
“Hay una regla dentro de la grafología que es que, en textos suficientemente largos que el cerebro no te juegue una mala pasada, (…) ¿cuánto tengo que escribir? De una a dos cuartillas. ¿Qué tengo que escribir? Platícame un día cotidiano. (…) Ahora, inclúyeme tu firma y hay quien dice, «Yo no tengo firma, pongo mi nombre”. Esa es tu firma. (…) La firma dice como soy yo, es como es la persona, y la escritura me dice cómo es la persona en su entorno. Entonces, es maravilloso hacer esta combinación. Ya sabemos ahora cómo hacer el examen, qué pedirle, cómo escribirlo (…) ¿qué tipo de pluma utilizo? Punto mediano. Y sí, me disculpo, tengo que utilizar la marca BIC (…) ahora, ¿en dónde?, no vayas a ponerlo en un lugar acolchonado, en una mesa, pero también muy importante que sean dos hojas. Cuando escribimos en una sola hoja, directo a la superficie, la tinta o la presión no es la misma. (…) Dejarle a la persona el tiempo que quiera, nada de que tiene 5 minutos o tienes todo el día, no. Pero eso sí, lo tienes que hacer al tiempo, nada de que hoy un ratito, hoy un párrafo y mañana otro párrafo, no. Me lo tienes que hacer justo en el momento. Ayuda mucho que sean dos cuartillas, porque eso te va a ayudar a encontrar esos rasgos de que por mucho que te quiera falsear la información, van a salir rasgos de la persona”.
Cada detalle importa, el tamaño habla de la extroversión entre más grande la letra más inhibida la persona, la presión habla sobre el temperamento, mientras más presione al escribir, revela un temperamento más fuerte.
“La inclinación esa nos llama dos cosas importantísimas. Cuando la letra se inclina hacia atrás, es decir, voy a hablar un poquito de las zonas de las grafías. La parte de arriba que le llamaríamos el palito de la B, el palito de la D, la parte superior de la F, son las hampas, esa zona me habla del aspecto mental y de creencia de la persona. Cuando vemos letras muy infladas hacia arriba, sí es gente que se va mucho a la profundidad del pensamiento, pero luego también es gente muy fantasiosa. (…) Cuando la gente se concentra mucho en las jambas, que es la parte de abajo, es decir, la J,la G, la P, la Q, esa zona me habla de aspectos fundamentales que son ¿Qué tan materialista?, es decir, ¿qué tanto la persona se enfoca en la cuestión física material?, y también la cuestión sexual, y aquí es importantísimo en decir, a ver, no por ver la letra es infiel o no es infiel. No, así no funciona. Es, a ver, dime qué tanto lívido sexual cuál tiene la persona, eso sí se puede checar, por ejemplo, en la inclinación del palito de la G. Si la G está muy inclinada, el palito de debajo la jamba que está muy inclinada hacia la izquierda, es una persona que es de alguna manera flexible de decir, «Bueno, pues ay, tú, me vas llevando.» Por decir, si hablamos un poquito de temas de intimidad en la pareja en la cama, si la jamba está muy recta, pues hablamos de cierta ecuanimidad”.
“Pero hay, por ejemplo, G’s que tienen una jamba invertida que parece una C abajo de la bolita de la G que tiene ciertas grafías y esa es interesantísima porque pues ya podemos estar gente con ciertas filias. O, por ejemplo, que tiene una gamba que es una burbujota abajo, muy grande, así, literalmente es una bolsa, le llamamos una G embarazada. Ahí estamos hablando de un alto libido sexual. Por tanto, no te estoy diciendo que sea infiel, pero si pones a la persona en un ambiente en el que, pues quizás va a haber puros hombres y hay una mujer, (…) pues hay gente que le es muy afín, ahí si yo te pudiera decir, «hay una alta tendencia a que pudiera ser infiel.» ¿Por qué? Porque tiene una libido sexual muy desarrollado. Entonces, eso es lo peligroso a nivel de reclutamiento”.
“Entonces, bueno, recorrimos ahorita esta parte de la inclinación, pero también la inclinación me habla de dos aspectos fundamentales. Uno, nivel de riesgo. Oye, es apostador. Esta gente, si está muy inclinada hacia delante. (…) ¿Qué pasa con alguien que inclina hacia atrás? Es alguien está muy remarcado hacia el pasado. (…) Ahora, ¿qué sucede si en esas escrituras la firma también me la mandó hacia atrás? Aguas mujeres, porque pudiéramos encontrar un hombre con mamitis. O sea, aguas porque ahí sí, no sale del nido, igual me refiero con la mujer”.
“La velocidad es otro de los rasgos que se checan y eso me habla también de esta capacidad de responder en el entorno. Otro es la ligadura o continuidad. Y eso padrísimo por una razón. Oye, ¿es posesiva tu pareja? (…) Bueno, chequen qué tan pegadas están sus letras. Si a veces las encima o qué tanto las separa es que es muy muy lejano”.
¿Puede una escritura revelar a una persona peligrosa? Y ¿qué pasa con los narcomensajes?
“En México traíamos de vocabulario alrededor de entre 600 y 700 palabras. Y alguien dice, ‘Oye, ¿por qué leer me va a ser menos violento?» Y no es una correlación que digas, «Ay, es que me va a ser culto.» No. Pongamos este ejemplo y por eso es importante lo que me preguntas de los narcomensajeso las palabras o las letras que dejan. (…) Hoy en día con una comunicación llena de emojis o iconografías ha reducido nuestro vocabulario a menos de 300 palabras, de esas 300 palabras, al menos 100 son malas palabras, lo que le llamaríamos groserías. Y el otro bagaje es, pues, la verdad, muy básico. (…) Entonces, alguien se pregunta, ‘Oye, ¿por qué la falta de lectura en las personas detona más rápido la violencia?’ Sencillo, yo al desarmarme con 200 palabras, lo que sigue ya son los golpes. Anteriormente yo tenía 700 palabras, pues igual y ya lo arreglamos en las 500, ya la bronca se arreglaba, pero hoy en día, como ya tenemos bien poquitas palabras y puras emojis y puras señas, pues nos vamos rápido a los golpes y eso incrementa la violencia”.
“Entonces, en cuestión de estos mensajes, si bien yo te puedo decir, híjole, creo que estamos rompiendo con el primer principio de la aplicación de un examen grafológico. Porque lo escribían arriba de un cuerpo, lo escribían en el piso, lo escribían en el cofre, lo escribían a veces con un crayón. (…) Sin embargo, yo te puedo decir, bueno, dado que no tengo las los requisitos completos, ¿al menos que si puedo checar? la calidad de la grafía, (…) si es una O en forma de un triángulo, porque hay gente que escribe una O,y está toda picuda la O, palabras que deberían de ser redondas, están completamente en ángulo. Básicamente significa violencia. (…) Ahí es donde empiezas a identificar y cosa que me sucedió, que sí, gente quizá que sea dedicado a algunas actividades ilícitas, pues sí, inmediatamente creo que no hay mucho tema, en tema en cuestión de decir, alta violencia, ansiedad, explosividad, falta de análisis, toma de decisión inmediata con falta de capacidad de reflexión”.
En algunos países, incluso se ha utilizado en procesos legales, en otros… sigue siendo motivo de debate, sin embargo, los 30 años que tiene de experiencia le han llevado a confirmar que la grafología es una herramienta de muchas aristas.
“He tenido experiencias en las que, en una fábrica, por ejemplo, le escribieron una amenaza al director. Y en ese turno eran 800 personas y me dijeron, ‘por favor, dinos quién fue’.Entonces me dieron 800 hojas. (…) me tocó ir a ese baño tomar algunas fotografías, (…) luego bien, tienes que hacer una segmentación”.
Entre 800 personas encontraron al culpable.
“Una recomendación para quien hace en esta parte de grafología es, no leas lo que dicen de inicio, porque también como grafólogo te va a sesgar. (…) Tú ponte a leer los números. ¿Cuántos milímetros mide? ¿Qué separación hay entre letras? ¿Qué separación? ¿El renglón flota o no flota? Si es que está dibujada la hoja. Vete a la métrica, saca el dictamen, y ya después, para reforzar, ahora sí”.
Destacó también que la grafología no es viable en personas con trastornos mentales o patologías psicomotoras y cognitivas, previamente identificadas, ya que su escritura suele presentar rasgos muy cambiantes, intensos o inestables que pueden llevar a interpretaciones erróneas.
“¿Qué si puedo trabajar con la cuestión de grafología a través de la grafoterapia? Rasgos de personalidad que puedan irse modificando, (…) tuve la gran oportunidad de checar apuntes de jóvenes que iniciaban el primer año de carrera hasta su último año de carrera. Entonces, me tocó ver transformaciones maravillosas”.
Pero hay algo más delicado que analizar… Decidir qué decir.
“Yo había durado mucho tiempo de no ver algunos compañeros, (…) fuimos a un bar, me presentan a la novia de un amigo de toda la vida de la escuela y muy insistentes en órale, a leer letras, o sea, yo fui al bar para leer letras, ¿no? O sea, ahí me tenían checando letras y todo ese rollo. Llega el punto en que esta chica, la novia de mi cuate, insistente a más no poder, me decía, dime, dime. Entonces, ya yo para quitármela de encima, le digo: (…) «Mira, no estoy diciendo que lo seas, pero tú en momentos de altos niveles de excitación puedas tener encuentros con pareja, con personas del mismo sexo, (…) se lo dije con mi cuate de toda la vida y la anécdota es que al cabo de unos meses pues cortaron y ella empezó con su primera novia. (…) Al final del día esta anécdota me marcó mucho porque también perdí la amistad, (…) son cuestiones que al final del día me empezaron a marcar en decir, «ni digas todo, porque no es correcto.» O sea, eso sí fue lo que me enseñó después de todos estos años. Aunque lo veas, aunque lo identifiques, no lo digas. Porque no sabes a quién puedes afectar, no sabes a quién puedes lastimar”.
Al final, una firma no solo escribe… delata. Puede exponer lo que alguien intenta ocultar, advertir lo que está por romperse o confirmar lo que nadie quería ver. Pero el verdadero poder no está en leer la letra… sino en entender que hay verdades, que una vez dichas, ya no tienen vuelta atrás.


