A semanas del arranque del Mundial 2026, el entorno del Club América se ve impactado por una fuerte presión financiera que recae en su empresa propietaria, Grupo Ollamani, obligada a desembolsar más de mil millones de pesos a la FIFA por el uso de los palcos del Estadio Azteca.
El conflicto tiene su origen en los contratos firmados desde 1966 con los dueños de palcos y plateas, quienes cuentan con derechos vigentes por 99 años para asistir a cualquier evento en el inmueble sin costo adicional. Esta condición chocó directamente con los lineamientos del organismo internacional de futbol, que exige el control total de los espacios durante la Copa del Mundo.
Tras un proceso de negociaciones, Grupo Ollamani accedió a pagar 62.4 millones de dólares —equivalentes a unos 1,087 millones de pesos— para garantizar que los propietarios de estos espacios puedan ocuparlos durante el torneo sin afectar su contrato original.
El pago, que deberá comenzar a cubrirse a partir del 20 de mayo, se suma a los costos derivados de la remodelación del Estadio Azteca, lo que incrementa la presión sobre las finanzas del grupo encabezado por Emilio Azcárraga Jean.
Para hacer frente a este compromiso, la empresa ha diseñado una estrategia basada en la comercialización de paquetes premium dentro del estadio, que incluyen hospitalidad, alimentos y bebidas. Estos paquetes tienen precios que van desde los 193 mil hasta los 275 mil pesos por partido.
Aunque el Mundial representa una vitrina global tanto para el América como para el histórico inmueble, el alto costo de cumplir con las condiciones impuestas por FIFA deja en evidencia el desafío económico que enfrenta Grupo Ollamani en la antesala del torneo.


